PD entrevista a la autora de 'Tu corazón no está bien de la cabeza' y nos habla de relaciones tóxicas y de 'Campamento de verano'

Lucía Etxebarría: «Es peligroso que programas como en el que yo he estado fomenten la agresividad y estigmaticen al que llora, por eso salí de ese sitio»

"Entré en el puto...('Campamento de verano') por ignorancia e irresponsabilidad pero ya he aprendido y entonces no vuelvo a nada de lo que me ofrezcan".

Ha sido, muy a su pesar, una de las grandes protagonistas del verano 2013. Aún con su polémica entrada en ‘Campamento de verano’ (T5) removiendo el suelo que pisa, la premiada escritora Lucía Etxebarría presenta nuevo libro, ‘Tu corazón no está bien de la cabeza’ (Ed. Paidós Ibérica), y habla para Periodista Digital de relaciones tóxicas (las suyas y las nuestras), de su ex-marido y ex-amantes, de roles, de acoso laboral y del reality que quiere olvidar pero que ha trastocado su vida.

LUCÍA ETXEBARRÍA Y SU PASO POR ‘CAMPAMENTO DE VERANO’

A priori, Lucía Etxebarría impone. Seguramente se trate de un prejuicio forjado por esa imagen pública que hemos visto de ella (la que nos han mostrado) en la que predomina la excentricidad y la vehemencia. Su discurso siempre ha sido provocador y reivindicativo (lo que debería ser refrescante) pero han bastado ocho días (los que duró en ‘Campamento de Verano’) para que muchos la condenen y se olviden de lo que es, una escritora.

Etxebarría entra en la redacción de PD nerviosa. Nos da la mano y nos da la sensación de que está a la defensiva, temerosa, quizá, de que la entrevista se centre sólo en su faceta como exconcursante de un reality-show. Viene a hablarnos de ‘Tu corazón no está bien de la cabeza’, un libro sobre relaciones tóxicas que, aunque comenzó a escribirse hace dos años, después de lo sucedido en T5, se lee de forma diferente.

El temor de Lucía Etxebarría viene agravado por lo sucedido la noche anterior a la entrevista (el jueves 12 de septiembre de 2013). En el adiós definitivo de ‘Campamento de verano’ se habló de ella (la ‘actriz’ Mónica Pont aseguró que la iba a demandar) e incluso una señora llamó al programa haciéndose pasar por la escritora. Es más, en redes sociales e incluso en directo (en ‘Sálvame’), se alentó a la gente a boicotear la presentación del nuevo libro de Etxebarría.

La historia de la ganadora del premio Planeta y T5 comenzó a mediados de julio de 2013 cuando Etxebarría, agobiada por una deuda con Hacienda, decidió entrar como concursante de ‘Campamento de verano’. Tras una semana y un día de delirios, broncas, desmayos y escenas grotescas, la escritora tiró la toalla alegando acoso mientras que el resto de concursantes la tachaban, como mínimo, de «loca». La guerra no terminó ahí.

Lucía utilizó las redes sociales para criticar a sus antiguos compañeros -sacando sus trapos sucios- y en ‘Campamento de verano’, junto con ‘Sálvame’ (ambos producidos por ‘La fábrica de la tele’) emprendió una campaña de desprestigio que incluía la típica aparición estelar de personajes semi-anónimos que decían conocer a Etxebarría y que la ponían a parir.

En la guerra entre Lucía Etxebarría y T5 es mejor no entrar, pero de una manera u otra todos lo hemos hecho. No descubrimos la pólvora al decir que la TV, y más este tipo de TV, sirve para manipular la opinión pública, que un personaje nos cae bien o mal según lo que se nos muestra. Puede que lo que vimos de la escritora en el reality sacase de quicio a unos cuantos. Tal vez no debió de haber alimentado a las ‘bestias’ con sus comentarios en la red si no quería que se siguiese hablando de ella. Puede. Pero también es verdad que (y siendo objetivos) en televisión no deberían tolerarse comportamientos como la agresividad física y verbal (los ‘exploradores’ llegaron a asediarla a gritos y patadas en su propia cabaña y a amenazarla de muerte).

También hay un dato indiscutible: Lucía Etxebarría le regaló a ‘Campamento de verano’ su mejor época. Con ella, las audiencias se dispararon. Sin ella, el share descendió (aunque también nos ponemos en agosto, época de menor consumo televisivo). En su despedida, el reality, se despidió con un pobre 11,8% de cuota de pantalla, lo que explica, según la autora de ‘Beatriz y los cuerpos celestes’, que se volviese a hablar de ella.

Se entienda o no se entienda, Lucía Etxebarría y su paso por el reality siguen siendo noticia. Por ello, y tras el miedo inicial, la autora termina hablando del asunto en el marco de las relaciones tóxicas que tan bien describe en ‘Tu corazón no está bien de la cabeza’. Sin pronunciar el nombre del programa, la escritora declara que:

Entre en el puto… [imita el sonido del piii, piii que suelen poner en horario infantil ante los insultos para no mencionar el nombre del programa ‘Campamento de verano’] por ignorancia e irresponsabilidad pero ya he aprendido y entonces no vuelvo a nada de lo que me ofrezcan. He visto y he aprendido y he cerrado la brecha de ignorancia. Esto en una pareja es lo mismo.

Es peligroso que programas como en el que yo he estado fomenten, legitimen y recompensen la agresividad y estigmaticen al que llora y al débil. Es muy peligroso y por eso yo salí de ese sitio porque no quería colaborar.

Cuando le preguntamos por la cláusula de penalización que le obligaría a pagar 40.000 euros por abandonar el programa, ella se agarra a otra cláusula, la de confidencialidad, para no soltar prenda. Y lo mismo para saber si es cierto que en ‘Sálvame’ le han ofrecido cifras astronómicas. Eso sí, en este caso aclara que:

Estas cantidades de dinero que pagan en los programas salieron en dos casos, cuando la madre del Cuco, y con Mónica Pont.

RELACIONES TÓXICAS, EX PAREJAS Y ACOSO LABORAL

Sí, es inevitable hablar, hoy por hoy, de ‘Campamento de verano’ si hablamos de Lucía Etxebarría pero esta fue una mínima parte de lo que se abordó en la entrevista. ‘Tu corazón no está bien de la cabeza’ es un libro soberbio. Lo dice alguien que nunca ha sido devoto de la escritora y que siempre la ha visto amurrallarse tras la reivindicación feminista más radical.

Para los que crean que Etxebarría no admite sus errores o responsabilidades, pedirles que lean su nuevo libro. No es una tarea fácil, ojo. Es un texto que puede herir, que hace que te des cuenta de tus errores y que, de luminoso, puede cegar a los que no quieran ver dónde están metidos.

Aquí, Etxebarría no habla de malos o buenos o de guerra de sexos propiamente dicha. La autora usa su propia experiencia para ejemplificar las causas y consecuencias de aquellas relaciones (no sólo amorosas) que nos machacan:

Este libro es un cruce de géneros. Es lo que se llama ‘autoficción’. Yo no quería contar mi historia porque a mi marido le tengo muchísimo amor y no le considero ningún agresor.

La historia con mi ex marido me destrozó así que yo empecé a escribir sobre ello como terapia. Mi terapeuta me dijo que tenía que sacarlo pero no podía. Salen partes de mi diario, pero de forma muy sutil».

Frente al acoso laboral, a pesar de la crisis y de todo yo aconsejo irse. Es mejor trabajar en el Día, en el Día de debajo de mi casa buscan cajeras y no es un trabajo tan horrible, es luminoso y mono. Te juegas la salud mental y frente a un tóxico real no puedes hacer nada.

El tóxico narcisista es adicto a la adrenalina. Y sé de lo que hablo porque desgraciadamente he convivido en ese mundo en el que gente con Porches constantemente busca más. Necesitan suministros narcisistas, y tener más y más. Nada les contente.

Durante los 45 minutos que dura nuestro encuentro, la escritora se muestra cómoda, vehemente y, por qué no, algo excéntrica (quien piense que esto es algo malo, que se lo haga mirar). Es consciente de sus logros y alardea de ellos. Tiene tantísima información y argumenta tan bien que es fácil bajar la guardia con ella y transformar la entrevista en una charla personal. Cuando le digo que la noche anterior, mientras leía su libro, llamé a unos amigos míos para leerles varios párrafos reveladores, me pide que lo diga ante la cámara, que «esas cosas quedan bien».

Y tras el intenso parlamento sobre las relaciones dañinas llega la anécdota amarillista en forma de titular:

Santiago Segura y yo en la juventud tuvimos una relación y me llamaba alimaña, cariñosamente.

Terminamos en una bronca. Me llamó alimaña y yo creo que gordo. Luego ha tenido muchas más relaciones y con mujeres mucho mejores.

Yo le conocí muy joven y me gustaba mucho. Empecé con él porque vivía con una chica muy pija que me dijo que no me iría a acostar con ese gordo…

Termina la entrevista y lo que antes era un apretón de manos, ahora son dos besos. Parece que todo ha salido bien. Le queremos hacer una foto para la portada y tenemos que repetirla varias veces porque no se está quieta. Está ansiosa de seguir hablando.Tras lo sucedido en verano, muchos querrán saber cómo es realmente Lucía Etxebarría en las distancias cortas y si está tan ‘desquiciada’ como dicen. En tres cuartos de hora no se puede conocer a alguien. En 8 días, dentro de un programa de televisión, tampoco.

 

Autor

Sergio Espí

Sergio Espí, guionista y crítico de televisión de Periodista Digital, responsable de la sección 3segundos.

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