PD en el primer directo de la segunda temporada del concurso de T5

Nos colamos en la gala de ‘La Voz’ y descubrimos que Malú nos ha decepcionado y engañado a todos

Mientras que Rosario, Bisbal y Orozco se muestran cercanos y cariñosos con el público y con sus concursantes, Malú adopta un actitud altiva y fría

Nos colamos en la gala de 'La Voz' y descubrimos que Malú nos ha decepcionado y engañado a todos
Malú.

El miércoles 27 de noviembre de 2013 se emitió la primera gala en directo de ‘La Voz 2’ en Telecinco y Periodista Digital asistió al evento en primera fila. Allí pudimos ver cómo era el plató, con sus ventajas y carencias, cómo actúan los talents ante cientos de personas y , sobre todo, nos fijamos en el comportamiento de los coaches cuando las cámaras no les graban. Y después de más de siete horas muertos de hambre y de frío, y de disfrutar ( en gran parte) de buena música, sólo podemos mandarle un mensaje a alguien que, hasta la fecha, nos gustaba mucho: «Malú, tú antes molabas. Ya no».

 

 

FRÍO, HAMBRE Y MÚSICA AL MÓDICO PRECIO DE 45 EUROS

Miércoles 27 de noviembre de 2013. Estudios Picasso en Villaviciosa de Odón (Madrid). Son las 19:30 horas y el frío es implacable. Casi no nos deja respirar. Nos han convocado dos horas y media antes de que comience la primera gala en directo de ‘La Voz 2’ para que podamos organizarnos bien. Hay cientos de personas agrupadas en las puertas y acurrucarse en las pocas estufas que han colocado en la calle. Mucha de esa gente ha pagado, nada más y nada menos, que 45 euros por ver a sus ídolos e intentar salir en la tele. Las entradas están agotadas.

Nos dan una pulga (no bocata) de lomo o salami o no sé qué, un botellín de agua y nos ‘obligan’ a desprendernos de nuestros abrigos y pertenencias en los roperos que, gran fallo, están fuera de la nave, a la intemperie. Cuando nos quitamos la armadura, tenemos que echar a correr para que el frío no nos paralice. No es tarea fácil.

Una vez dentro, y tras otros tantos minutos de espera en el pasillo que no nos han servido para entrar en calor, por fin vemos el escenario. A priori impresiona. Sí, es más pequeño que en la tele pero podemos afirmar sin remilgos aquello de : «Se lo han currado». Hay tres gradas- dos laterales y una de frente,detrás de los coaches- y una zona llamada el foso, la más cercana al escenario y dónde el público está de pie apiñado para que dé impresión de masa. Esto es lo que más nos llamó la atención. Este ‘gallinero’ está en realidad semi vacío y provoca cierta sensación de tristeza. No es la marabunta humana que se ve en televisión.

Es lo que siempre ocurre cuando uno ve la tele por dentro: que la magia se quiebra. No todo es tan fabuloso, grande y bonito como nos lo pintan. Aún así, repito, el escenario es estupendo; hay mucho ‘brilli-brilli’, las pantallas impresionan y la zona de músicos es enorme. Aunque está prohibido, la gente se hace fotos desde todos los ángulos y sonríe ante la escultura de la mano con el símbolo de la victoria, icono básico de ‘La voz’. Se nota el entusiasmo y las ganas de que comience el show. Sigue haciendo frío, mucho frío.

Durante hora y media, se nos dan las directrices a seguir: No se puede grabar ni hacer fotos. Tenemos que parecer entusiasmados, darlo todo, pero seguir muy atentos a lo que ocurra durante la gala para no perder el racord. Nos piden que no nos apoyemos en las barandillas ni que pongamos caras de cansancio ni de aburrimiento. No queda bien. Tenemos que aplaudir, bailar y ser espontáneos cuando nos lo digan. Es curioso.

Me llama la atención lo más evidente: que uno pague 45 euros (yo no) por ir a un sitio para que le digan cómo y cuándo disfrutar. Al fin y al cabo, eres tú el que realmente les hace un favor a ellos.

Pero nadie se queja. Todos parecen entusiasmados e impacientes por ver a sus ídolos subir al escenario y cantar. Ya queda poco.

COMIENZA EL ESPECTÁCULO

 


Al primero que vemos es al presentador, a Jesús Vázquez. Los comentarios a mi alrededor son los de siempre: «pero ¿de verdad tiene 48 años? Está buenísimo». Pues sí. Este es de esos tipos que mejoran con la edad y con el cara a cara. Y no sólo eso. Tiene una maestría en el escenario brutal. No se equivoca casi nunca y no tiene pronter. Se ha aprendido un guión pero no lo parece. Es natural, accesible y contesta con una sonrisa tímida cuando, desde el público, le gritan «¡guapo!».

El plató se llena de humo. Todos a sus puestos. Comenzamos en 1,2,3.. Sale Jesús Vázquez presentándonos lo que vamos a ver y arrancamos con el invitado especial de la noche: Manuel Carrasco, otro de los pocos supervivientes de ‘OT’ que canta juntos a los cuatro coaches y todos los concursantes que van a actuar a continuación (tres por cada equipo), una canción empalagosa pero eficaz a favor de las víctimas del tifón de Filipinas.

Es el comienzo y los ánimos están por las nubes. Te guste o no la canción, es imposible no dejarse arrastrar por el ambiente y no emocionarse. ¡Qué bien! Esto promete. El entusiasmo no dura mucho, exactamente el tiempo que tarda en salir la primera concursante.

MALÚ: LA GRAN DECEPCIÓN

Siempre he sentido cierta debilidad por Malú. No es que sea fanático (ni mínimamente seguidor) de su música pero reconozco que los cuatro coaches es la que mejor voz tiene. Atesora una legión de fans leales y entregados y nunca he entendido muy bien por qué no es la superestrella que debería ser. Malú me caía bien. Me caía.

Su equipo es el primero en actuar y Mandy, mi favorita, la encargada de estrenar el escenario. Yo y mis compañeros estamos dispuestos a darlo todo, a entregarnos sin pudor al fenómeno fan y a disfrutar de lo lindo con la que dábamos como ganadora. Y de pronto, el frío volvió al plató.

 

 

La actuación de Mandy no puede ser más desastrosa. La puesta en escena, para empezar, es simple y cutre (ella bajaba por una estructura de hierro muy pobre) . La concursante está sosa, perdida y descontrolada en la voz. Hay una explicación. Prometo que yo, a menos de cuatro metros de distancia, no la escuchaba. El sonido era, directamente, espantoso, ridículo.

Al finalizar, Mandy está triste. Dice que no se escuchaba a sí misma pero a nadie le sirve de excusa:

Todos los cantantes siempre dicen lo mismo, que no se escuchan.

Le suelta en tono burlesco Jesús Vázquez. Lo sentimos pero no tiene razón. De verdad que ahí hubo un problema de sonido.

David Bisbal, Rosario Flores y Antonio Orozco están de acuerdo en que Mandy había estado floja y nerviosa. Pero lo peor llega con Malú.

Muy severa, la coach le dice a su talent:

Es verdad que la primera actuación genera unos nervios, estás en frío… Por otro lado, Mandy ya nos ha dejado ver mucho de ella en todos estos programas. Sabemos cómo es Mandy como artista, pero estamos en una fase muy complicada y hay ciertos lujos que no podemos permitirnos, como no saber luchar ante la adversidad que en ese momento se nos presenta en el escenario, que siempre se presenta una, pero tenemos que salir de ella sin que la gente se de cuenta.

 

 

Vamos a ver: ¡No! Muy mal Malú. Puede que tenga algo de razón, no vamos a negarlo. pero es que, en ese momento, me dan ganas de saltar al escenario y gritarle a la coach: «Mira bonita, esto no es ‘OT’. Aquí, tú no juzgas. Limítate a apoyar a tu talent. Punto.» ¿A cuento de qué viene esa regañina? En las batallas las admito, aquí, en un directo, su trabajo es el de animar a los suyos para ganar. No me vale la excusa de ‘hay que ser sinceros siempre’. No. Un coach, así, en general, es alguien que da aliento y fuerzas en momentos de adversidad. No te machaca públicamente así porque sí.

No soy ni vecino, ni amigo, ni familiar, ni conocido, ni gran admirador de Mandy y no es que niegue que podría haber estado mejor, simplemente me parece injusto lo que le ha ocurrido y más el trato que le ha dado su persona de confianza.

Pero aquí no acaba el vía crucis con Malú. Durante la pausa publicitaria la coach se acerca a su concursante con el rictus muy serio. Y se pasa así toda la noche.Sí, sí.

Aprovechamos unos pocos minutos de publicidad para salir todos en mandada del plató e ir al baño. La mala noticia es que a alguien se le ha ocurrido la maravillosa idea de colocar los servicios ¡fuera!. El frío es tan insoportable que nos negamos a salir. Repito, la entrada cuesta 45 euros.

El equipo de prensa de Boomerang, siempre tan atento con nosotros (no es peloteo, es la verdad) nos cuela por los pasillos para ir al baño interior, el que usan los del programa. Hay una cola interminable que no sólo sufro yo. A mi lado, Bisbal Y Orozco se ríen y bromean con todo el mundo. Van a estar así toda la noche: Cercanos y accesibles (aunque su equipo se lo ‘prohíbe’, Bisbal no duda en hacerse fotos con todo aquel que se lo pide. Yo no. No llego a tanto)

Pero por el pasillo nos encontramos con Malú y la cosa cambia. Su actitud, su pose, es altiva, fría. No la veo hablar con nadie. Mientras que sus compañeros, en el escenario, saludan y charlan con el público, ella se sienta y pone cara de » a mi que no me molesten». No soy el único que se da cuenta de que le pasa algo a esta mujer. Es la comidilla de la noche.

Tras Mandy le toca el turno a Silverio, el andaluz extra expresivo que , con tanto giro de muñeca y tanto do de pecho se mete al público en el bolsillo con su interpretación del ‘Tengo miedo’ de Rocío Jurado.

La tercera en discordia, Amynata, está perfecta en tono y en aptitud.Es el primer gran momento de la noche. Pero estamos donde estamos y Silverio es típico rostros que el público español adora. Les parece divertido, entrañable y algo friki.

El sistema de votación de las galas tiene dos partes. Primero vota el coach y distribuye los votos en un 50, un 30 y 20 por ciento a sus talents. Esta puntuación se une a la del público para dar el resultado final. Y aunque en esta ocasión, Malú pone como caballo vencedor a Amynata, es Silverio el que pasa a la semifinal. Mientras le veo arrodillarse y llorar como un niño, me doy cuenta de que la gente le ha apoyado precisamente para verle así. Es lo que tiene la efusividad, que queda muy bien en pantalla.

 

 

Y a partir de este momento, Malú no habla más. Es alucinante. Esta mujer se pasa la noche sin decir una palabra. Lo siento mucho pero como espectador y admirador del concurso, me siento engañado, casi estafado. No es por ser cruel pero si está cansada no es mi problema. No entiendo su actitud. Le pagan (mucho, supongo) para que dé espectáculo, no para estar ahí sentada y ver las horas pasar.

La gente ha pagado mucho para verla y a la salida, cuando el frío ya era prácticamente ilegal, Malú no hizo ni caso a las fans que la esperaban, heroicas, a la salida. No entiendo nada.

ROSARIO: CUERPO Y ALMA

Nunca he sido gran admirador de Rosario pero ya con Malú fuera de juego en mi lista de favoritos, decido darle una oportunidad a la pequeña del clan Flores. No me decepciona. Para empezar, es impresionantemente atractiva. Tiene un cuerpo espectacular y lo luce con gracia. Se nota que ha mamado la fama desde pequeña y se muestra amable y cariñosa con el público, con el equipo del programa y con sus talents.

Su equipo es el que, a priori, menos nos llama la atención pero he de confesar que disfruté mucho de las actuaciones de Brigitte y de Estela y no tanto de Gabri, el italiano que sí, que es muy guapo pero que canta entre susurros.

 

 

Como no podía ser de otra manera, la semifinalista es Estela. Estaba cantado, nunca mejor dicho. A ésta es a otra a la que, pienso, el público quiere ver llorar. Es la «nueva Rosa de España», me dicen al oído. Puede ser. No hay nada que nos ponga más en este país que una andaluza que limpia oficinas y que , de repente, se hace famosa y rica. Me alegro por ella. De verdad.

BISBAL: EL MÁS ASTUTO

No me gusta Bisbal como coach. No soporto sus gestos y su intensidad pero al César lo que es del César: él es el más listo de todos. Lo mejor de la noche está en su equipo. Lo mejor de la noche y de toda esta temporada.

Dina, Susana y Jordi me ponen los pelos de punta. Me alucinan. Hacen que me ponga de pie. Su nivel es de final de concurso. En serio. Tengo a mi lado a una cantante profesional que me comenta que no sabría con quien quedarse. Desde la puesta en escena, la coreografía y la entrega, todo está en su sito. Es perfecto. Bisbal lo tiene complicado.

 

 

El coach le da un 50% a Dina, un 30 a Susana y un 20 para Jordi. Cualquier otro resultado sería igual de injusto. Al final, el público se decanta por Dina (aunque votó más por Jordi) y la menudita joven no puede ni hablar de la emoción. Nosotros tampoco.

OROZCO: LA OBVIEDAD QUE CAE BIEN

Para bien o para mal, Orozco no hace un papel en la pantalla . El tipo es como es. Pone las mismas caras y hace los mismos chistes dentro y fuera del escenario. Me chirría como show-man pero me cae bien. No lo puedo evitar.

Su representante me saluda amigablemente por los pasillos pero no me da tiempo para volver a pedirle la entrevista en exclusiva que me prometió con el cantante. Otra vez será.

 

 

Las actuaciones del equipo de Orozco ponen un broche final a la gala a la altura de las expectativas. Jaume, Ahinoa y David Velardo lo dan todo aunque el resultado es irregular. Quien más me gusta es ella. Sin duda, su actuación ha sido de lo mejor de la noche. No sólo es increíblemente guapa, sino que se entrega como pocas. ¿Quién gana? Está claro, Jaume. Este chico no canta bien. Es así. Lo que ocurre es que es un personaje tan estrafalario e identificable que al público le cae bien. ¿Será el ganador de ‘La Voz’? Puede pero me temo que hablamos de una estrella pasajera.

 

 

Y por fin acaba el evento. Salimos pitando hacia los roperos. Parecemos huerfanitos de Dickens: hambrientos, cansados y con frío. Mucho frío. Aún nos queda esperar unos minutos a con nos recojan y nos lleven a casa. La espera es eterna pero se ameniza con un grupo de admiradoras de… Silverio, el ganador de Malú. Todas llevan camisetas de su ídolo y cuando le ven pasar, se ponen histéricas. ë, cariñoso, se acerca y las besa a todas. Son sus amigas.

Llego a casa a las 03.40 de la madrugada(la gala ha durado hasta las dos). No puedo quitarme el frío del cuerpo. Espero al día siguiente y veo , que el primer directo de ‘La Voz’ ha perdido en share contra ‘Top Chef’ (A3) en el prime-time. Me da pena. Me crean o no, me gusta el concurso de T5. Quiero que siga. Eso sí, la próxima vez lo veré calentito en mi salón.

 

Autor

Sergio Espí

Sergio Espí, guionista y crítico de televisión de Periodista Digital, responsable de la sección 3segundos.

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