La colaboradora sufre las consecuencias de su desastroso polígrafo

Raquel Bollo, ¿cada día más cerca del despido?: tomaduras de pelo, tensión y el rencor de Belén Esteban

Momento de tensión entre Raquel bollo y un grupo de paparazzi en la salida de un concierto

Raquel Bollo, ¿cada día más cerca del despido?: tomaduras de pelo, tensión y el rencor de Belén Esteban
Raquel Bollo

Dos días después de su polémico, eterno y exagerado polígrafo. Raquel Bollo no encuentra su lugar en ‘Sálvame’. El pasado lunes 31 de marzo de 2014, la colaboradora tuvo que enfrentarse a las consecuencias de su prueba de la máquina de la verdad y no fue fácil. La que era su ‘superamiga’, Belén Esteban dice que la perdona, pero, en realidad, no lo parece. Y, para colmo, pudimos ver cómo Raquel se comportaba como una auténtica ‘diva’ ante unos paparazzi. ¿Por qué, de la noche a la mañana, cae tan mal esta señora?

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Tu comportamiento no es profesional.

Esta fue una de las tantas recriminaciones que Jorge Javier Vázquez, enfadado, le hizo a Raquel Bollo el pasado 28 de marzo de 2014 durante su ‘polideluxe’. El presentador tenía razón. La colaboradora se comportó con con chulería, vetó preguntas que no debería haber vetado, echó balones fuera y quiso hacerse la víctima.

Pero durante el polígrafo, a Raquel Bollo le pasó lo peor que le podía haber pasado a cualquier trabajador de ‘Sálvame’: dejar de tener el beneplácito de Belén Esteban. La que se hace llamar ‘princesa del pueblo’ parece guardarle rencor a la que, se supone, que es su amiga (lo mismo le ocurrió a Rosa Benito y ha estado ingresada en un centro psiquiátrico…).

Hace semanas, se supo que Belén le prestó a Bollo 12.000 euros que aún no le ha devuelto y que, según la máquina de la verdad, no tenía intención de devolver.

Pasado el fin de semana, ‘Sálvame diario’ comenzó con Raquel esperando en una sala VIP y Belén Esteban en plató. Ésta (con su habitual actitud de lanzar la piedra y esconder la mano) declaró estar «disgustada» y «dolida» con la actitud de su compañera, pero sin explicar del todo los motivos.

Raquel, desde la sala VIP (entendemos que esa estrategia de encerrar ahí a los personajes, sirve para darle dinamismo y dramatismo al programa pero, señores directores; no funciona. Es lioso e innecesario) ponía caras de intensa y daba una de cal y otra de arena: decía que respetaba el enfado de Belén, pero que ella no había hecho nada malo.

Los colaboradores opinaron sobre el polígrafo del viernes y la verdad es que el único que puso un poco de cordura fue Kiko Matamoros cuando dijo que esa noche hubo «un exceso dramático». Sí, pero no es culpa de Raquel Bollo, sino del programa, que hace un mundo de algo que, desde el comienzo, fue una ‘chiquillada’.

Pero lo mejor fue el comentario de la Esteban:

Raquel, no tenía que haber vetado ninguna pregunta y tampoco entendí tanto llorar.

Claro, como Belén siempre es tan fría y profesional ante las cámaras…

Bollo, aguantándose las lágrimas, respondió:

Es una forma de ser, no es que tenga una cebolla para ponerme a llorar. En ningún momento fui a por Belén. Como para mí por encima está la amistad sí me gustaría hablar, no para reprochar sino que ella me dijera lo que no le ha gustado de mí.

La Esteban se mosqueó y le replicó:

Creo que para mí también está antes tu amistad que el dinero. A mí me hacen unas preguntas aquí, contesto como pasó, no he hecho nada malo Encima me siento yo como si fuera la que debe el dinero, me siento mal porque el viernes lo pasaste mal, pero yo también lo pasé muy mal.

RAQUEL BOLLO CONTRA LOS PAPARAZZI

Pero el de Belén Esteban no fue el único frente abierto de Raquel Bollo. Ese mismo día pudimos ver unas imágenes grabadas el sábado anterior en el que la colaboradora, desgraciadamente, se ha transformado en su gran amiga Isabel Pantoja.

Todo ocurrió cuando el 29 de marzo de 2014, el hijo de Raquel Bollo dio un concierto en Sevilla. La prensa aguardaba a las puertas para fotografiar a la colaboradora y está echó balones fuera y le prometió a los paparazzis una foto con su hijo al acabar el recital. Lo que ocurrió fue lo contrario: salió «escoltada» y se metió en el coche… La tensión fue brutal. ¿A cuento de qué viene tanto divismo?

 

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Autor

Sergio Espí

Sergio Espí, guionista y crítico de televisión de Periodista Digital, responsable de la sección 3segundos.

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