La mítica ficción de T5 dijo adiós con un capítulo repleto de reencuentros, bodas, viajes y un embarazo inesperado

El previsible y poco arriesgado final de ‘Aída’: ¿merecía una despedida mejor una de las grandes series españolas?

Fue menos divertido de lo esperado y no todas las tramas funcionaban, pero hubo sorpresas y emoción

El previsible y poco arriesgado final de 'Aída': ¿merecía una despedida mejor una de las grandes series españolas?

Después de nueve años, 237 capítulos, 12 episodios especiales, más de 25 premios, 830 tramas diferentes, 15.800 horas de grabación, 60 actores y celebridades invitadas… ‘Aída’ se despidió de sus millones de fans el pasado 8 de junio de 2014 en T5. ¿Fue un buen último capítulo? Puede que fuese menos arriesgado, menos gracioso y más convencional para lo mucho que ha dado una de las mejores series de nuestra televisión. Eso sí, hubo momentos brutales y una guinda final maravillosa.

Terminar no es fácil y menos cuando se trata de decirle adiós a un producto que levanta tantas pasiones como ‘Aída’. O bien, sus creadores,se inclinaban por un final dramático, imprevisible y políticamente incorrecto que hubiese sorprendido pero enfadado a muchos (tipo el de ‘Los Serrano’, todo un despropósito) o bien se decantaban por el happy end más convencional y previsible. Ganó la segunda opción.

Aída ha sido (y será) muy grande. La ficción de Globomedia fue el primer ‘spin off’ de la televisión de nuestro país. El personaje principal de la serie, interpretado por Carmen Machi, se había creado en otra ‘sitcom’ mítica de la cadena: ‘7 vidas’. Pero nada más nacer, ‘Aída’ creció y maduró por sí misma gracias a personajes perfectamente construidos e interpretados, a su tono gamberro, su incorrección política, su foco en la clase trabajadora (y perdedora) y en su sangrante crítica social. Todo un fenómeno televisivo que batió récords de audiencia y que sobrevivió incluso a la marcha de su actriz protagonista.

Pero tal y como le pasó a ‘7 vidas’, con el capítulo 200 comenzó el declive. La décima temporada, tras arrancar con un buen 16,9% fue cayendo llegando a marcar mínimos históricos. Ya era hora de aceptar la evidencia y darle una muerte digna a uno de los caballos de batalla de T5.

SÍ FUE EL ÚLTIMO CAPÍTULO (OJO, ¡SPOILERS!)

Escribir el último episodio de un fenómeno social debe de dar miedo. Mucho miedo. La responsabilidad es vertiginosa y hay que repetirse el mantra de que: «se haga lo que se haga, te van a poner a parir». Nosotros no, no vamos a hacer leña del árbol caído. Sólo podemos decir que el final fue correcto. Y ‘correcto’ es un adjetivo que nunca ha casado bien con ‘Aída’. Esa es la pena.

Para empezar hubo un problema con las tramas. Hubo tres principales. La principal giró en torno a la boda de Chema y Soraya. El tendero quiso adelantar la ceremonia para para poder sorprender a su novia con la visita de su madre, Aída. Pero la cosa se complica y terminan todos en un coto de caza privado, con la novia, histérica, escopeta en mano. Finalmente, Carmen Machi reapareció en un visto y no visto y con ella otros ‘desaparecidos’ como la Lore (Ana Polvorosa) o Toni (Secun de la Rosa). Todo fue, como decíamos, previsible y ameno aunque tuvo puntos desternillantes (la perdiz muerta en el vestido de novia. Brutal).

La segunda línea argumental seguía a Luisma, quien después de pasar una noche con el amor de su vida, Paz, tenía que cortar (no sabía como hacerlo) con su novia Ahinoa. Al final, todo se aclara y Luisma y Paz terminan casándose. Sin duda, fue trama más floja y repetitiva del capítulo. Estos personajes merecían algo mejor.

Menos mal que siempre nos quedará Mauricio (Mariano Peña): Él fue quién nos dio los mejores momentos del capítulo. Tras enterarse de que su querido y maltratado Machupichu se iba a vivir a Ecuador junto con Macu, el hostelero intenta sabotear el viaje para que se queden en España con él. Finalmente, su sobrina y su empleado le convencen y Mauricio lo deja todo para para irse con ellos y montar, entre los tres, un nuevo bar. Aquí, en esta trama, es donde realmente se escondía el contenido y emoción. Había algo muy interesante que contar.

Al episodio se le pueden echar muchas cosas en cara pero hay que reconocer que terminó de la mejor manera posible; con Aídita repitiendo los pasos de su madre y de su abuela, huyendo de casa embarazada y con sólo 16 añitos. Brillante. Hasta siempre, vecinos de Esperanza Sur.

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Autor

Sergio Espí

Sergio Espí, guionista y crítico de televisión de Periodista Digital, responsable de la sección 3segundos.

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