La serie arranca a lo grande con un magnífico 24,6% en Telecinco

Gran estreno de ‘Chiringuito de Pepe’: cuando Chanquete conoció a Chicote

Factura impecable, sencillez, actores correctos y cierta carencia de ritmo en una de las sorpresas de la temporada

Gran estreno de 'Chiringuito de Pepe': cuando Chanquete conoció a Chicote

La del 9 de junio de 2014 fue una noche de reivindicación del tópico cañí. Por un lado, La 1 de TVE estrenó ‘El pueblo más divertido’, concurso de humor grueso empeñado en confundir rural con cateto. Y enfrente, T5 abrió las puertas del ‘Chiringuito de Pepe’, serie sensiblera de factura casi impecable que ofrece la versión más gourmet del clásico paleto español. El público fue tajante: un 24,6% de la serie frente al 8% de la puesta de largo de Mariló Montero en la pública.

Le teníamos ganas, ¿por qué no aceptarlo? Una serie bautizada como ‘Chiringuito de Pepe’ y protagonizada por Jesús Bonilla haciendo de Jesús Bonilla sin camisa de fuerza pintaba mal. Fatal. Este el daño colateral que ha hecho el consumo de producciones de Globomedia atiborradas de garrulos gruñones, de chachas andaluzas y de niños guapos que no saben vocalizar; uno se desencanta y se cree que la sombra de Antonio Resines es demasiado larga. Pues va a ser que no. O sí.

‘Chiringuito de Pepe’ es el mayor ejemplo de que se puede contar lo de toda la vida pero de otra manera. Aquí no ocurre nada que no nos haya empachado antes. Es la clásica historia del pez fuera del agua, de modernidad contra tradición, de joven contra viejuno, de snobismo versus paletismo. Hay gañanes, mozas de buen ver, chavalotes musculosos, padres ausentes, niños que parecen autistas pero que no lo son y humor rancio pero entrañable.

Para ser más concretos en las referencias, podríamos decir que ‘Chiringuito de Pepe’ es un híbrido entre ‘Pesadilla en la cocina’, ‘Doctor Mateo’ y , por supuestísimo, ‘Verano azul’. Esta es la historia de cómo Chicote adelgazó, se puso la chupa de cuero, se subió a la moto, se fue a Peñíscola y allí se encontró con Chanquete, más bien con ‘la’ Chanquete (una Blanca Portillo más masculina que nunca) y juntos decidieron ayudar a un pobre diablo de buen corazón y peores modales.

‘Chiringuito de Pepe’ reivindica la España de toda la vida, esa de la que nos solemos avergonzar de puertas para fuera, pero que tanta gracia nos hace. Ironiza y venera nuestros tópicos más pesados y los tiñe de drama familiar para todos los públicos.

Un chef de fama mundial descubre que su padre biológico es el dueño de un chiringuito de playa al borde de la ruina y decide ir a ayudarle. No hay mucho más. Se sobreentienden los choques culturales, los líos amorosos y el mensaje de que, al final, lo importante es la familia, la gran familia española.

Sí, ya sé que visto así, a grosso modo, la cosa sigue sin pintar muy bien pero hay que decir que ‘Chiringuito de Pepe’ es una buena serie (al menos el piloto lo es). Primero porque su factura supera a la media. Su fotografía es sorprendentemente bella; se saben explotar (y muy bien) los exteriores y la música, aún siendo machacona, funciona como vehículo emocional. Vale que por momentos parece todo un anuncio de ‘Mediterraneamente’ ¿Y qué? Mejor. No tengo nada en contra de que nuestras series sirvan de folletos turísticos.

Vale que todo puede llegar a ser muy cursi y que hay cosas que uno no se cree- esa pastelera de pueblo que parece prima hermana de Amélie- pero ‘El Chiringuito de Pepe’ se ha cuidado tanto que lo mejor que podemos decir de ella es que es bonita de ver.

No hay un sólo actor que rechine. No se podía haber hecho un casting más certero. Desde un Santi Millán que sabe reírse de su imagen de modernillo snob, a una Blanca Portillo espléndida pero, de momento, desaprovechada, pasando por un Bonilla que, si bien está pasadísimo, no molesta.

Por fin hay una ficción en España que, a pesar de los insufribles 70 minutos de duración, no se complica la vida con sobrecarga de tramas y personajes secundarios de relleno. No, aquí todo es muy sencillo, muy directo, muy blanco. Sí, he dicho blanco. Llegó el día en que Telecinco ha conseguido hacer una serie de Antena3 mejor que Antena3.

 

 

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Autor

Sergio Espí

Sergio Espí, guionista y crítico de televisión de Periodista Digital, responsable de la sección 3segundos.

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