Gran entrevista a Mario Mario Vaquerizo y Alaska en 'En la tuya o en la mía'

Mario Vaquerizo abandona al personaje y se derrumba ante Bertín Osborne

Vaquerizo: "La putada más grande es que mi hermano murió cuando mejor estábamos"

Tras un programa mediocre como el protagonizado por los jueces de MasterChef, el 16 de diciembre de 2015 volvió el mejor ‘En la tuya o en la mía’ (La 1 de TVE) con una maravillosa entrevista a Mario Vaquerizo y a su mujer Alaska. Bertín Osborne consiguió profundizar en la psique de dos personajes de los que pensábamos que lo sabíamos todo.

Alaska y Mario Vaquerizo son dos celebrities sobreexpuestos. Les encanta lucirse, posar y compartir su vida con el público. Entrevistarles, por tanto, es un arma de doble filo. Son un gancho indiscutible pero, a priori, carecen del factor sorpresa. En el ‘En la tuya o en la mía’ emitido el 15 de diciembre de 2015, descubrimos, sin embargo, una cara más versátil de la cantante y su incansable marido.

LOS COMIENZOS DE ALASKA

La pareja llegó a la casa sevillana de Bertín Osborne y la primera en ser entrevistada fue Alaska. La cantante, actriz presentadora e icono de la movida madrileña, explicó primero, el origen de sus nombres, el auténtico y el artístico:

A mí me gusta que me llamen Alaska, es el nombre artístico que busqué para mí leyendo unos comics. Olvi no me gustaba antes, con el paso de los años me ha dado igual. La historia de mi nombre, Olvido, es que mi padre era un republicano español, como tantos acogidos en México, y cuando nací yo dijo que me tenía que llamar Olvido como su madre. Cuando el regresó a España, después de tantos años, se enteró de que su madre no se llamaba Olvido… se llamaba María. Olvido era mi tía.

Alaska habló de su infancia y sus inicios en la música:

Cuando llegué a España en el 73 con 10 años me parecía un país en blanco y negro. Tuve un mes y medio de shock. En México yo no tenía uniforme en el colegio, llevaba mis pulseras de colores… Aquí no podía.

Mi padre llevaba 40 años fuera de España y cuando volvió no lo reconoció, no lo aceptó y regresó. Si mi padre siguiera vivo puede que yo no hubiese hecho las cosas de la manera como las he hecho.

A los 12 años comencé a interesarme por la música. Ahora me parece que los grupos empiezan muy tarde cuando me dicen que se inician con 27, en ese momento empezamos todos muy jóvenes.

Al principio, lo que yo quería era llevar la vida que yo creía que llevaban las personas que a mí me gustaban. Leía las biografías de los músicas y pensaba que eso era lo que me gustaba. Quise dejar de estudiar, le dije a mi madre que en el colegio eran todos unos niños y mi madre me dejó, eso sí, me puso a trabajar de secretaria porque no quería vagos en casa.

Por supuesto, Alaska habló de la Movida madrileña, una época de la que ella fue todo un referente.

La Movida fue para mí un momento de explosión. En el año 76 o eras de Franco o del Partido Comunista, unos bichos raros como nosotros estábamos pensando en Warhol o Bowie. Y no éramos de una misma generación. Yo tenía 17 y Almodóvar, por ejemplo 27, éramos un grupo de incomprendidos.

LA DECISIÓN DE ALASKA DE NO SER MADRE

Alaska explicó que conoció a Mario Vaquerizo porque era fan de su grupo y que les propuso hacer un proyecto de música electrónica. Él se le declaró con un beso y desde entonces celebran ese día como aniversario.

La cantante se declaró una apasionada de los animales y los niños (aunque dijo no entendería que, en caso de tener un hijo, fuese torero). Eso sí, Alaska aclaró que no ha querido ser madre:

He renunciado a tener hijos porque no necesito tener esa experiencia en mi vida, lo he tenido clarísimo siempre. A mí me gustan los niños pero no tenerlos.

‘LA BOLA DE CRISTAL’, EL PROGRAMA QUE MARCÓ UNA ÉPOCA

Uno de los trabajos más destacables de Alaska fue ‘La bola de cristal’, un programa infantil de TVE que ya es un mito de nuestra televisión:

La bola de cristal’ tenía una doble lectura. los electroduendes hicieron una campaña anti OTAN. Tuvimos mucha suerte en varias cosas, determinada gente no nos veía porque pensaban que era de niños, excepto una señora que llamaba todos los lunes porque yo llevaba un crucifijo de pendiente.

Más tarde, Vaquerizo habló de este programa y dijo que:

Había un discurso marxista que no me gustaba, eso de ‘viva el mal, viva el capital’.

LA RELACIÓN ENTRE MARIO Y ALASKA

Alaska habló de lo mucho que quiere a Vaquerizo, de lo unidas que están las familias y de lo dura que fue la muerte del hermano de Mario:

Al principio fue horrible. Algunos me dijeron incluso que fue muy extraño ver a Mario derrotado, él es todo lo contrario. A veces lo miraba y sentía que lo había perdido. Todo lo que veis desde él desde fuera no es el que me enamora. Hubo un momento en el que perdió lo que él era. Quizás si me hubiese pasado en otra época de la vida… yo que sé. Pero cuando estás enamorado sabes que es cuestión de tiempo y dejar que pase. A mi lo que me enamora de Mario no es lo buen amigo que es, o lo alegre que es. A mí me enamora el otro Mario, el que no se ve, el que firma contratos… Pero en aquel momento pensé que no quería que Mario perdiese eso que al principio decía que no me gustaba.

Alaska confesó que no le gustaba de Mario «ese humor que no acaba nunca, que se ríe de todo y con todos, todo el tiempo».

Mario, mientras que su mujer hablaba, se fue a visitar a los caballos (divertido el momento en el que intentó subirse a uno) y se puso a charlar con el mozo de cuadras:

De pequeño me llamaban maricón, maricón, pero luego, el que se llevaba a las niñas era yo.

Dijo el cantante y representante de, entre otros, Elsa Pataky.

VAQUERIZO PIERDE LA SONRISA

Y una vez a solas con Bertín, Vaquerizo habló de la muerte de su hermano y se hundió:

Aunque todos estemos acostumbrados a que vamos a morir… que sea así de la noche a la mañana en un accidente. Una ambulancia se lo llevó por delante en su motillo. Me enteré volviendo de un concierto… Incluso en lo malo tienes que quedarte con lo bueno. Mi mujer tuvo una gran entereza. Ella sí lo sabía pero no me lo dijo hasta llegar a casa. La putada más grande es que murió cuando mejor estábamos.

Tras la muerte de mi hermano, yo me convertí en el patriarca de mi familia.

Cuando murió mi hermano tuve la espinita de que no me había despedido de él. Mi madre y mi padre habían hablado esa noche con él pero yo no. A los dos días mi hermano se despidió de mí. No te voy a decir que se despidió de mí, noté que me abrazaba. Lo más fuerte es que se despertó Olvido y me dijo: ‘¿A que te has despedido de Angelito ya?’. Eso me dio paz porque me di cuenta de que no todo se acaba aquí.

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Autor

Sergio Espí

Sergio Espí, guionista y crítico de televisión de Periodista Digital, responsable de la sección 3segundos.

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