El presentador se abre en canal sobre su lucha contra la obesidad

Jorge Javier Vázquez le da con la mano abierta a Carlota Corredera y confiesa lo inconfesable

El presentador le quita el puesto a su compañera como nuevo gurú de la autoayuda

Jorge Javier Vázquez le da con la mano abierta a Carlota Corredera y confiesa lo inconfesable
Jorge Javier Vázquez y Carlota Corredera.

Hasta ahora, Carlota Corredera era la gurú oficial de Telecinco en lo que a autoestima y pérdida de peso se refiere. Pero la presentadora ha vuelto a engordar y se avergüenza de su físico. Tranquilos, hay sustituto. Jorge Javier Vázquez, quién hace poco que ha estrenado nueva figura y el 27 de febrero de 2019 se ha abierto en canal y le ha dado una lección a su compañera.

El problema que tuvo Carlota Corredera cuando adelgazó 60 kilos es que explotó demasiado ese hecho como si fuese una proeza histórica. No le quitamos mérito pero como decía ‘Soy una pringada’, «Carlota Corredera, gorda traicionera’.

La presentadora de ‘Sálvame’ fue cansina con el tema. Hizo portadas en revistas posando en bañador, escribió un libro y protagonizó cientos de entrevistas en las que miraba a los demás con complacencia y por encima del hombro como diciendo ‘yo lo he conseguido y vosotros no’.

 

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Pero Corredera ha vuelto a engordar. Ahora ya no habla de lo mucho que se quiere. Es más, según salió publicado en Lecturas, la presentadora habría pedido a sus compañeros en ‘Sálvame’ que no le hicieran determinados planos para no parecer gorda.

Pero ahora, el que se ha quitado kilos de encima ha sido Jorge Javier Vázquez, el más narcisista y egocéntrico de los presentadores de nuestro país (con permiso de Risto Mejide).

Por un lado, Jorge Javier se pasa el día colgado fotos en bañador y bromeando sobre lo «bueno que está ahora». Como Corredera, Vázquez ha vendido su nuevo aspecto a una revista y parece encantado con su físico.

Pero, a pesar de todo, el 27 de febrero de 2019, Vázquez se abrió en canal en su blog de Lecturas y confesó sus terrores con respecto al aspecto físico.

Como es natural en un egocéntrico, todo pasa por y para él, por eso, en su texto, toda reflexión pasa por su filtro y sus experiencias. Es decir, que intenta justificarse y alagarse constantemente. Pero, a pesar de ello, Vázquez se ha sincerado como nunca antes y no ha tenido problema en admitir que el tema del peso le «hace sufrir»

Llevo tantos años luchando contra los kilos que ya ni me acuerdo cuándo se inició la batalla. Ahora estoy en mi mejor momento y eso, en vez de provocarme alegría, hace que mi inquietud aumente, porque me siento obligado a no bajar la guardia, a no relajarme, a no permitirme un exceso porque entiendo que me pasará factura. Y si lo cometo, no quiero ni contar el tiempo que desperdicio luchando contra el complejo de culpa.

Recibo mensajes en mi instagram alabando mi «estilizada figura». No dudan en preguntarme dónde y de qué me he operado, porque quieren hacer/hacerse lo mismo. El público que viene a los platós me dice: «Qué delgado estás», y yo me tomo tanto los mensajes como esas palabras no como un halago sino como una advertencia. Para lo que ellos es un piropo para mí es un motivo de alarma porque siempre aparece una amenazadora voz en mi interior que me recuerda que vaya con cuidado, que no me pase, que si me relajo puedo volver a coger los quince kilos que he dejado atrás en año y medio. Cada vez que en plató ponen imágenes mías con esos kilos de más, tengo que apartar la vista. Soy incapaz de verlas, me avergüenzan. Mis compañeros me dicen que debería ser al contrario, que tendría que verlas y sentirme muy satisfecho de lo que he conseguido. Pero no puedo, me superan.

Pero, sorprendentemente, en todo este discurso, Vázquez termina admitiendo que no debería irse tanto de vacaciones. Y no, no es porque se gaste demasiado dinero o porque tenga otras cosas que hacer:

En diciembre, pasé cerca de veinte días fuera de mi casa y, entre otras cosas, aprendí algo importantísimo: que no puedo estar tanto tiempo de vacaciones porque me genera ansiedad no controlar lo que como. Ir a restaurantes día sí día también y estar siempre preguntándome si lo que ingiero me va a engordar y cuánto. Despreciar esa segunda o tercera copa de vino que tanto me apetece. Suplicar que no me enseñen la carta de postres porque caeré y no me lo puedo permitir. Recuerdo que en cada hotel que recalaba pedía una báscula. Pues no la encontré en ninguno. Normal. ¿Quién en su sano juicio va a estar pesándose durante sus días de descanso? ¿Quién no se va a permitir engordar tres o cuatro kilos? Fue casi al final, en Fernando de Noronha (Brasil) cuando encontré una báscula en una farmacia. Fue como hallar un vaso de agua en medio del desierto

Cualquier persona que haya tenido problemas de peso puede sentirse completamente identificado con las palabras de Vázquez . Esto es lo que tendría que haber confesado Carlota Corredera en su momento y no darnos lecciones de nada.

Autor

Sergio Espí

Sergio Espí, guionista y crítico de televisión de Periodista Digital, responsable de la sección 3segundos.

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