El presentador vuelve a contar sus confesiones

Mientras que el público le machaca más que nunca, lo que le preocupa a Jorge Javier Vázquez en plena epidemia es el sexo

“ Ando bastante caliente. No sé si será por el encierro o por la primavera”

Mientras que el público le machaca más que nunca, lo que le preocupa a Jorge Javier Vázquez en plena epidemia es el sexo

Nueva entrega de Jorge Javier Vázquez y sus ‘comeduras de cabeza’. El presentador de Telecinco, en plena cuarentena (auqnue va a trabajar) dice estar ansioso por tener sexo mientras que un vídeo suyo de hace meses y en el que machaca a los ancianos, le ha puesto en el punto de mira del público.

Según él, su labor en ‘Sálvame’ es un servicio público, así se lo dijo a Jesús Candel, el médico granadino que le criticó por ir a trabajar al plató. Para Jorge Javier es importante, crucial, entretener en plena crisis por el COVID-19. Puede ser, no sólo hay que informar, también es crucial la evasión y por ello ‘Sálvame’ necesita abordar sus temas de siempre.

La nueva polémica de Jorge Javier Vázquez

Pero la situación se le ha complicado a Jorge Javier . Poco podía presagiar el presentador la pandemia que se está llevando a cientos de miles de personas, muchos de ellos ancianos, cuando, hace tiempo ya, el propio Vázquez dijo en directo lo siguiente:

Recibo mensajes de gente anciana, señoras muy viejas y señores muy viejos, que me escriben insultándome. Y yo pienso, y yo pienso. Estos señores que están a punto de palmarla, que están a punto de encontrarse con Dios y con San Pedro… ¿no se podrían dedicar a sembrar el bien y el amor antes de que los lleven al Camposanto?

Porque estoy flipado, porque la gente joven que te insulte pues mira… Sé que son viejos porque sale en la foto y algunos llevan el signo de la muerte en la cara

Ahora, el vídeo se ha recuperado en redes sociales y la imagen pública de Vázquez no puede ser peor.

Jorge Javier echa de menos el sexo

Pero haciendo oídos sordos a esta polémica, además de su trabajo como presentador, el catalán sigue contando sus pensamientos más íntimos en su blog semanal de la revista Lecturas.

Vázquez, en un post, publicado el 1 de abril de 2020, habla, primero de los sueños que etsá teniendo últimamente,

No estoy durmiendo bien estos días. Me desvelo varias veces a lo largo de la noche y, aunque me vuelvo a dormir, acabo agotado entre sueño y sueño porque no dejo de soñar. Pero no en plan Manuel Carrasco/María Patiño, con gente cogiéndose de las manos y poniendo los ojos en blanco por lo felices que son. No. De hecho son sueños que me dejan un gran poso de tristeza. Poco agradables.

Acto seguido, Vázquez aprovecha para afirmar que, desde que comenzó enl confinamiento, no ha tenido ni un “sueño erótico”

Pero fue empezar la cuarentena y nada de nada, aunque he de confesar que ando bastante caliente. No sé si será por el encierro o por la primavera. Pero caliente de subirme por las paredes, de darme cabezazos contra las paredes también. Lo de siempre: como ahora no se puede quedar con nadie te invaden unas ganas de salir que te comen vivo. Así que me meto en la cama para llevar a cabo una actividad esencial –por usar terminología gubernamental– pero poco satisfactoria: descansar y encima mal.

“Me levanto y siento una extraña punzada de tristeza”

Pero el presentador de Mediaset continúa, después, narrando su tristeza:

Cuando me levanto siento una extraña punzada de tristeza. Y eso que yo no me puedo quejar: vivo solo en una casa cómoda y sigo yendo a trabajar. Pero me acuerdo de mis amigos encerrados en sus casas y me vengo abajo. Ayer hablé con C. y lo encontré muy desanimado. Había llorado el día anterior. Al principio, hacía mucha ‘pandi’ con los vecinos que salían al balcón, pero hay noches que el confinamiento pasa factura y los encuentra bajos de tono. C., que tiene poco más de 30 años, ha descubierto a una vecina de 3 con la que se lanza mensajes de amor a grito pelado. Se llaman por su nombre y se dicen: “Te quiero”, y no te creas tú que viven cerca.

Me cuesta explicar por qué me invade esa pena por las mañanas cuando pienso en C., por ejemplo. Es joven, goza de buena salud, tiene trabajo, amigos y medios para hacer más llevadero el confinamiento. Pero él quiere salir a la calle, tomarse una caña con su gente, irse de marcha. En una palabra: decidir, ser libre.

Creo que lo que más me duele es darme cuenta de lo débiles que somos los seres humanos. Nosotros, que nos creíamos fuertes y poderosos, debemos permanecer en casa para luchar contra un virus que ha paralizado nuestras vidas. Entristece pensar que la solución sea encerrarse. Pero no nos queda otra. A partir de ahora, siempre nos quedará un día menos para volver a las calles. Aunque quizá nosotros, los de entonces, ya no seamos los mismos, que diría Pablo Neruda. Ojalá que, en algunos aspectos, así sea.

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Autor

Sergio Espí

Sergio Espí, guionista y crítico de televisión de Periodista Digital, responsable de la sección 3segundos.

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