Depresión, muerte, miedos y política: el presentador se confiesa en El País Semanal

La entrevista más intolerante de Jorge Javier Vázquez: «Sálvame no es para la gente de VOX»

“El movimiento homosexual me considera una mariquita mala”

La entrevista más intolerante de Jorge Javier Vázquez: "Sálvame no es para la gente de VOX"

No hay nada que le guste más a Jorge Javier Vázquez que hablar de sí mismo. Por eso se ha explayado en su propia figura en una entrevista para El País Semanal publicada el domingo 12 de julio de 2020.

Así ha sido la pandemia para Jorge Javier Vázquez: «Me ha dado la vida»

En la entrevista, Vázquez queda como un Ave Fénix, renacido en lo personal tras el ictus y la depresión que sufrió en 2019 y en lo profesional, tras el estado de alarma, época en la que llegó a hacer 24 horas semanales de televisión en directo:

Sin peluquería, maquilladores, público, publicidad ni apenas cámaras. Como un garaje con focos. Y los redactores trabajando desde su casa. Y las reuniones por teléfono. Sin jefes. A cara lavada. Ha sido empezar de nuevo. Pero me ha dado la vida…, yo creo que, en realidad, me la ha salvado. El 13 de marzo le dije a Vasile [consejero delegado de Mediaset España]: ‘¡Cuenta conmigo para todo!’. Y no me arrepiento. Me he sentido útil. He hecho más horas de televisión que nunca. Le he dado entretenimiento a mucha gente encerrada en casa. Y para mí ha sido una terapia.

La ‘cruz’ de Jorge Javier Vázquez

Así define Vázquez sus meses de pandemia, época en la que ha presentado ‘Sálvame diario’, ‘Supervivientes’, el ‘Deluxe’, ‘La última cena’ y más recientemente ‘La casa fuerte.

Trabajar es lo mejor que tengo; ya no me pesa, me eleva.

Asegura Vázquez para ‘El País’ aunque reconoce que llevar más de la mitad de su vida en televisión tiene un precio, sobre todo social:

A mí la vida se me ha ido demasiado rápido. He vivido en televisión. Sin tener ni un minuto para pensar. Ni siquiera si los programas en que participaba hacían daño a alguien. Todo era vertiginoso. ‘Aquí hay tomate’ pasó de ser un programa de humor envuelto en cotilleo a ser justiciero, acusador y amargo. Era una máquina de triturar. Para mí era puro entretenimiento. No le daba más vueltas.

En televisión, si tienes audiencia, es tu coartada. Sigues y no reflexionas demasiado. No hay tiempo. Tienes que estar al día siguiente en el aire. Siempre pienso en huir. (…) Pero en este negocio, si te vas, si dejas de salir, tienes que tener claro que no vuelves; dejan de llamarte. Cuanto más sales, más te encargan. Para salir hay que salir. No hay tiempo de elegir, sino de trabajar. O tienes audiencias, o no eres. No puedes distraerte. Y menos aún con crisis personales. Puedes tener ganas de descansar, pero no te lo puedes permitir. No he parado de salir en pantalla en 20 años.

«El movimiento homosexual me considera una mariquita mala»

Pero el catalán se queja de cómo la opinión pública le ha destrozado y reivindica que él no en referente de nada, ni personal ni político:

Me he expuesto más que nadie. Y eso destroza una vida; nunca estás preparado para perder el anonimato; para que te paren o insulten por la calle; para ser el hazmerreír nacional; para que te miren de reojo, te graben borracho o alguien cuente el último polvo que ha echado contigo. Para recibir hostias de la izquierda (yo que soy su fiel votante) y de la derecha (sobre todo Vox no para de darme y amenazarme). Y también del movimiento homosexual que me considera una mariquita mala. Una vez, durante una fiesta de la revista Shangay recibí un abucheo que duró minutos. No sabía dónde meterme. Pero es que no soy un referente de nada; no soy un líder gay, ni un astro de cine, ni uno de la ceja. Soy un currante. No me relaciono con ricos ni con políticos. No conozco a los presidentes. No salgo en el Hola. Y debo ser el único presentador que no ha anunciado las rebajas de unos grandes almacenes. No soy casta. Soy un chusquero. Un tipo vulgar que no puede salir a la calle.

Durante la pandemia, Vázquez se ha posicionado políticamente más que nunca. Por un lado censuró a su colaborador Antonio Montero (simpatizante de Vox) alegando que ‘Sálvame era de rojos y maricones”. Y por otro, su ya mítica pelea con Belén Esteban (cuando ella se quejó de la gestión del Gobierno durante la pandemia) reforzaron su imagen de progresista de pacotilla, de ‘dictador’, de falso rojo.

A Javier Vázquez se le va la cabeza enrabietado contra un colaborador por defender a Merlos

Eso sí, Vázquez tienen muy claro que su programa ‘Sálvame’ no es para todo el mundo y desprecia a los más de cuatro millones de votantes de Vox:

Desde luego no es para esa gente de Vox que quiere hacer creer que el franquismo era mejor que esto. Esto es democracia. Y el franquismo era una dictadura donde se perseguía a los homosexuales. La educación sexual que recibí con Franco fue terrible. Que no me digan ahora que era un paraíso. Yo tengo que ser intolerante con esa intolerancia. En mis programas no cabe el fascismo, nuevo o viejo. Lo siento. Y cada vez me caen mejor Pablo Iglesias y la ministra Yolanda Díaz, aunque cada vez que actúo en un teatro público de cualquier municipio de España, los concejales de Podemos me pongan a parir e intenten suspenderlo. Es la historia de mi vida. ¿Crees que Sánchez lo ha hecho tan mal como dice la derecha? Me cae fenomenal Simón. Yo soy muy de este Gobierno de coalición…

“He sido muy puta”

En la entrevista también hay espacio para hablar de amor, de parejas, de sexo y de la depresión que ha sufrido durante años:

He sido muy puta; me enamoraba tres veces al día; he perdido tanto tiempo con los chicos…

Solo he tenido dos parejas. Pero de las noches locas ya no me acuerdo. Han sido centenares.

He usado el alcohol como ansiolítico. Le debo mucho.

La estabilidad emocional me parece una agonía. Prefiero el sufrimiento al aburrimiento

Mi depresión fue de libro. Es corriente después de un accidente cerebral. Yo creo que mi padre siempre la padeció. Y mi abuela. Debe ser congénito. Yo la parcheé durante años. La tenía desde más tiempo del que creía, estaba agazapada. Pensaba que era tristeza. Pero estaba muy jodido. Aunque durante mucho tiempo no quieras ser consciente, sí te importa que te quieran cuando sales en televisión. Si tienes éxito, si te ve tanta gente, si eres un triunfador, cómo no te van a querer. Pues no. No te quieren. Muchos te odian. Y eso te afecta.

 

 

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Autor

Sergio Espí

Sergio Espí, guionista y crítico de televisión de Periodista Digital, responsable de la sección 3segundos.

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