El colaborador, a punto de ser operado, llama al programa para hablar de su vida privada

Kiko Matamoros y la degradación moral de ‘Sálvame’: ni con una enfermedad grave puede dejar de pensar en el dinero

Sálvame emite las imágenes de Matamoros entrando en el hospital

Kiko Matamoros y la degradación moral de ‘Sálvame’: ni con una enfermedad grave puede dejar de pensar en el dinero

Lo que vimos el 30 de julio de 2020 en ‘Sálvame’ sobrepasa cualquier límite moral y ético, además de demostrar que Kiko Matamoros es capaz de cualquier cosa, incluso poner en riesgo su integridad física, por seguir teniendo protagonismo televisivo.

El  sábado 25 de julio de 2020 Kiko Matamoros apareció en el ‘Deluxe’ con la cara descompuesta.

Acababa de someterse a un tratamiento estético pero a él no le importó que las cámaras le captaran sangrando, con el rostro hinchado y deforme.

Lo importante era trabajar y sacar pasta.

Al día siguiente, encima, se sometió a una operación para sustraerle la vesícula y no dejó- tanto ñel como su novia, Marta López- de informar de todo lo que pasaba desde sus redes sociales.

El jueves 30 de julio Kiko iba a regresar a su puesto de trabajo en ‘sálvame’ pero nada más empezar el programa, el presentador, Kiko Hernández, anunció que su compañero había vuelto a ser ingresado en el hospital.

Hernández aseguró que había recibido el mensaje de un taxista que había llevado esa tarde a Matamoros al hospital y, según el conductor, el colaborador no podía soportar el dolor que tenía.

Para colmo, el programa no tuvo pudor alguno en mostrar imágenes de Matamoros, en camilla, intubado y entrando en el hospital. ¿Quién grabó eso? ¿Su novia? ¿Y en ‘Sálvame’ no les da pudor emitir ese vídeo de uno de los suyos?

Pero ojo, eso no fue lo peor. Para nada. Mientras que Matamoros estaban en el hospital con una pancreatitis, en el programa se debatía sobre la mala relación que tienen la hija menor de él, Anita Matamoros, y Marta López.

Y de pronto, Matamoros, que estaba viendo el programa, llamó, drogado de morfina, a Kiko Hernández y aclarar la situación entre su novia y su hija. Y mientras que el colaborador hablaba, el programa mostraba las imágenes de él en el hospital. ¿Hay algo más grotesco?

Kiko vuelve a demostrar su falta de escrúpulos. Su vida está dedicada al espectáculo, vende cualquier cosa: su vida, a sus hijos e incluso su salud. Todo por estar en el candelero. Es aterrador.

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Autor

Sergio Espí

Sergio Espí, guionista y crítico de televisión de Periodista Digital, responsable de la sección 3segundos.

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