Crítica de la nueva y espectacular serie de Álex de la Iglesia para HBO

’30 Monedas’: un gran espectáculo con problemas muy graves

A nivel audiovisual no se ha visto nada parecido en España aunque el guion es muy mejorable

’30 Monedas’: un gran espectáculo con problemas muy graves

’30 monedas’ es, seguramente, uno de los grandes acontecimientos de la ficción española del 2020 y eso que ha habido muchos. La serie de Álex de la Iglesia para HBO es una gozada en lo audiovisual. Un espectáculo de disfrute absoluto. Lástima que, al menos en el primer capítulo, el guion sea tan torpe.

Un niño nacido de una vaca, un pueblo de la España profunda, un cura guerrillero, boxeador y ateo, un alcalde buenorro y calzonazos, una veterinaria con complejo de Scully, decenas de vecinos extravagantes , monstruos repugnantes y las 30 monedas que cobró Judas por traicionar a Cristo y que representan el mal en la tierra. Puro Álex de la iglesia.

El piloto de ’30 monedas’ es un viaje sicotrópico de noerralismo fantástico. Una mezcla de géneros tan loca como interesante, marcas de la casa del director.  Ese nivel de espectáculo jamás se ha visto en la televisión patria. Hay dinero y se nota. Bien.

El problema: el guion

En los 77 minutos que dura el primer capítulo pasan muchas cosas, demasiadas. Hay una tendencia de condesar información para crear la ilusión de que estamos ante una película más que de una serie. Ese es el problema.

Hay muchas cosas que no entiendo de este piloto. Las relaciones entre personajes no son comprensibles: ¿Se conocen o no se conocen de antes los tres protagonistas? ¿Por qué el alcalde de un pueblo y una veterinaria se ponen a investigar? ¿Por qué hay una tensión sexual entre ellos tan gratuita? ¿Por qué si alguien ve a un monstruo no llama directamente a la policía?

 

Costaba muy poco construir una armadura narrativa detrás de los personajes. No me creo nada de lo que sucede entre ellos.

Muchas de las cosas que pasan en ese capítulo ocurren porque sí, porque lo pone el guion. No hay fluidez narrativa, se busca el efecto pero le falta engranaje entre escenas.

Los personajes están bien hechos, los actores responden (quizá, Miguel Ángel Silvestre, por mucho que se esfuerce, es un error de casting) y el nivel técnico, la banda sonora y la agilidad de De la Iglesias para crear tensión son para arrodillarse. Eso sí, sin un esqueleto narrativo, el show se convierte en un gigante de barro.

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Autor

Sergio Espí

Sergio Espí, guionista y crítico de televisión de Periodista Digital, responsable de la sección 3segundos.

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