NO ES TAN 'OBVIO'

El director de ‘El hoyo’ explica el significado de su extraño final

“Rodamos uno distinto donde se veía cómo la niña llegaba al primer nivel, pero lo eliminamos del montaje"

El director de 'El hoyo' explica el significado de su extraño final

Desde que llegara a Netflix el pasado viernes 20 de marzo de 2020, ‘El hoyo’ (‘The platform’) se ha convertido en la película más vista del momento en Estados Unidos y en España. El fantástico filme de Galder Gaztelu-Urrutia, cuyo estreno en cines data del 7 de noviembre del pasado año, es ya objeto de debate en Internet; y lo es hasta el punto de que su enigmático final es el más buscado en Google (con motivos).

La obra, que supone el debut del vasco en lo que a largometrajes se refiere, se alzó con el Goya a Mejores Efectos Especiales y cuenta con admirables interpretaciones y diálogos (y silencios que hablan por sí solos) que hacen de ella una reflexión sobre el sistema elevada al más inmaculado arte.

La historia se ambienta en una cárcel vertical fraccionada en cientos de pisos, a los que se refieren en todo momento como «niveles»; en cada uno de ellos, hay dos ocupantes y el único manantial de sustento se basa en una desmedida bandeja de comida que baja desde el primer suelo hasta el último, de modo que quienes están abajo dependen de la osadía de los contrarios. Una metáfora de la realidad actual que hace reflexionar sobre el rol que ocupamos en el sistema y el ‘uso’ que hacemos de él. Sin embargo, no todo es lo que aparenta ser y, por petición popular, el director ha hablado para solventar todas las dudas y titubeos:

“’El hoyo’ representa la fría deshumanización del mundo en el que vivimos”, revela Galder a The Digital Spy .

Sin embargo, explica que “la película no trata solamente sobre el capitalismo, desde luego que pensamos que debería haber una mejor distribución de la riqueza”, sino que va más allá y pretende «dejar lo que ocurre a la imaginación de cada uno”. Si bien las interpretaciones pueden ser optimistas (la niña logra llegar arriba del todo como mensaje a la Administración) o desmoralizadoras (la pequeña no existe, sino que es fruto de una alucinación de Goreng antes de morir, siendo en realidad la panna cotta lo que sube), el cineasta bilbaíno ha roto el silencio para ofrecer su óptica personal:

“Para mí, el último nivel no existe. Goreng muere antes de llegar, y lo que vemos es su interpretación de lo que habría hecho (…) Mi objetivo era que el final estuviera abierto a interpretaciones, como si el plan realmente funciona o si la gente de arriba siquiera se preocupa por los del hoyo”.

También ha revelado que llegó a filmarse un final alternativo muy diferente a su propio análisis:

“Rodamos un final distinto donde se veía cómo la niña llegaba al primer nivel, pero lo eliminamos del montaje final. Dejaré lo que pasa en manos de tu imaginación”.

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Autor

Carla Calvo

Periodista y Comunicadora Audiovisual por la URJC. Redactora de lifestyle, corazón y eventos en Periodista Digital.

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