ENTREVISTA A KAPPAH

Kappah: «El día en el que deje de ser divertido, seguramente dejaré de hacerlo»

Kappah habla sobre el éxito en redes, las críticas, los límites de la viralidad y la responsabilidad de los creadores ante una audiencia joven.

Kappah: «El día en el que deje de ser divertido, seguramente dejaré de hacerlo»

Kappah se ha convertido en uno de los creadores de contenido que mejor ha sabido construir una comunidad propia en redes sociales a través del humor, la espontaneidad y una forma muy particular de comunicarse con su audiencia. Detrás de los personajes y las situaciones que protagoniza en Internet existe, sin embargo, un joven que se define como alguien «muy normal», al que le gusta quedarse en casa, ver películas y jugar a videojuegos.

En esta entrevista con Periodista Digital, Kappah repasa su trayectoria en redes sociales, habla de la relación entre su personaje y su vida real, reconoce que las críticas le han afectado en determinados momentos y explica cómo ha aprendido a gestionar la exposición pública. También reflexiona sobre la responsabilidad que tienen los creadores de contenido ante una audiencia mayoritariamente joven, los límites que nunca cruzaría por conseguir una viralidad y sus planes de futuro en el mundo audiovisual.

¿Quién es Kappah cuando no hay una cámara delante ni miles de personas opinando sobre él?

Pues un chico muy normal, la verdad. Me gusta quedarme en casa, ver películas, jugar a videojuegos… Creo que a la gente le sorprendería lo “normal” que es mi vida comparada con los personajes que hago en redes.

Diría que soy bastante parecido a como soy en redes, pero mucho más tranquilo, porque no tengo que estar todo el rato con voz de comunicador intentando captar la atención de nadie.

¿En qué momento dejaste de hacer contenido por diversión y empezaste a verlo como una forma de vida?

Pues, por suerte, ese momento todavía no ha llegado. Yo sigo haciendo contenido porque me encanta y me lo paso pipa.

Es verdad que tengo el privilegio de poder vivir de ello, y me hace muy feliz, pero no lo hago por el dinero. Durante muchos años hice contenido sin ganar prácticamente nada, simplemente por diversión, y ahí me di cuenta de lo mucho que me llena crear.

Me hace muy feliz poder dedicarme a algo que, al mismo tiempo, me divierte. Y el día en el que deje de ser divertido, seguramente dejaré de hacerlo.

Has conseguido crear una comunidad muy reconocible, pero ¿qué crees que es lo que realmente engancha de Kappah?

Pues muchas veces me pregunto eso a mí mismo. Me cuesta creer que algunas de las tonterías que he hecho hayan llegado tan lejos, pero creo que precisamente funciona porque siempre lo he hecho para pasármelo bien, y eso se nota.

Le dedico muchísimas horas a mi contenido de una forma muy orgánica, no porque sienta que sea una obligación. Creo que, si yo disfruto tanto haciéndolo, la gente también disfruta viéndolo.

¿Cuál ha sido el momento de tu carrera en redes en el que pensaste: «esto se me está yendo de las manos»?

Siempre que alguna de las tonterías que hago sale de mi nicho pienso: “vale, esto se está yendo de las manos”.

Por ejemplo, el personaje que creé alrededor de operarme la cara y el looksmaxxing se salió completamente de control cuando empezó a llegar a gente que no me conocía y realmente se creyó que iba a hacerme toda esa cirugía plástica.

Recibí muchísimos mensajes y comentarios de gente creyéndoselo y no daba crédito. Incluso se creó una conversación pública opinando sobre la operación como si fuera algo real.

Lo peor es que nunca fue mi intención que la gente pensase que realmente iba a operarme. Yo creía que había dejado demasiado claro que era una parodia, pero claramente no.

No fue algo negativo, pero sí fue muy surrealista. Llegué a recibir mensajes de gente con la que iba al instituto preguntándome si de verdad iba a hacerlo.

¿Te ha pasado alguna vez que una crítica de Internet te haya afectado más de lo que quisieras reconocer?

100%. Al final, aunque a todos nos gustaría decir que las críticas no nos afectan, más de una vez lo he pasado mal.

Sobre todo al principio, porque nunca se había hablado de mí de una manera tan pública y no sabía muy bien cómo lidiar con eso. Pero con el tiempo he aprendido a ver las críticas de otra manera.

Hay críticas que obviamente son destructivas, pero también hay críticas constructivas y he conseguido llegar a apreciarlas. Nadie es perfecto y, cuando tienes un altavoz tan grande, evidentemente la vas a cagar alguna vez. Si sabes que has hecho algo mal, creo que lo más importante es reconocerlo, escuchar a la gente y rectificar.

En cambio, cuando es una crítica puramente destructiva, intento directamente no verla. Aunque sepas que lo que están diciendo no es verdad o que simplemente buscan hacer daño, sigue generándote ansiedad o malestar y prefiero evitarlo.

Al final también son un poco los “gajes del oficio”. Me expongo de una manera pública y eso conlleva recibir mensajes y comentarios de todo tipo, aunque, por suerte, la inmensa mayoría de los que recibo son positivos.

Es muy fácil entrar en bucle con los comentarios negativos, pero con toda la interacción positiva que recibo sería bastante autodestructivo obsesionarme únicamente con ellos.

¿Hasta qué punto Kappah es un personaje y hasta qué punto eres tú sin filtros?

Te diría que 50/50.

Cuando hago un personaje creo que se nota bastante que es humor y que estoy actuando, pero muchas otras veces simplemente soy yo sin filtros.

Evidentemente nunca voy a ser 100% yo en un vídeo porque hay una cámara delante y estoy intentando comunicar algo, pero muchas veces sí enseño cómo soy realmente, sin ninguna parodia de por medio.

Sobre todo cuando doy una opinión o hablo de algún tema serio, intento ser yo mismo.

¿Hay algo que nunca harías por conseguir una viralidad, aunque supieras que funcionaría?

Probablemente falsificar mi muerte o alguna enfermedad. Creo que eso sería pasarse bastante.

Y, aunque no estoy ni cerca de tener hijos ni sé si cuando los tenga seguiré dedicándome a esto, tampoco mostraría a mis hijos en redes sociales.

Creo que muchos influencers se toman la libertad de enseñar a sus hijos y convertirlos en parte de un espectáculo público sin pensar realmente en lo dañino que puede llegar a ser para un niño.

Sabemos de sobra que estar expuesto ante millones de personas desde una edad tan temprana puede tener consecuencias muy negativas. Así que, aunque vender tu vida privada de esa manera sea algo muy viral hoy en día, es algo que personalmente me negaría a hacer.

Los influencers tienen cada vez más influencia política y social. ¿Crees que Kappah tiene alguna responsabilidad sobre lo que transmite a su audiencia?

Por supuesto.

La mayoría de la gente que me sigue es joven y creo que eso supone una responsabilidad bastante grande. Hay que tener mucho cuidado con lo que dices porque, de alguna manera, tu público confía en tu palabra y en las cosas que transmites.

También hay muchos chavales que replican las actitudes que ven en sus “ídolos” de redes sociales. Por eso yo siempre intento transmitir el mensaje de ser uno mismo, independientemente de lo que pueda decirte otra persona.

Si pudieras borrar una sola publicación de toda tu trayectoria, ¿cuál borrarías y por qué?

En principio ninguna.

Aunque me avergüence de unas cuantas, creo que todas han contribuido de alguna manera a que hoy sea quien soy.

Pero, si me obligas a elegir una, probablemente el vídeo de “ey, ey, ey, pequeña”. Nunca me pareció tan gracioso.

Dentro de cinco años, ¿te imaginas todavía siendo Kappah en redes o tienes claro que quieres construir algo completamente diferente?

Ahora mismo, dentro de cinco años me gustaría seguir creando contenido.

Obviamente imagino que habrá evolucionado muchísimo respecto a lo que estoy haciendo ahora, pero siempre me veo creando o haciendo algo relacionado con lo creativo.

Gracias a las redes sociales he podido empezar a desarrollar proyectos audiovisuales más “avanzados”, como varios documentales que he subido a YouTube, y me encantaría seguir explorando esa parte en los próximos años.

No estoy ni cerca de tener completamente claro qué estaré haciendo dentro de cinco años, pero tengo muchísimas ideas que me gustaría convertir en realidad y las redes sociales, poco a poco, me están permitiendo hacerlo.

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