Directa y sin filtros.
María Martín, directora de comunicación de GAD3, una de las principales empresas demoscópicas privadas de España, cargó con dureza en Espejo Público (Antena 3), contra el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), dirigido por el socialista José Félix Tezanos.
Martín acusó abiertamente de actuar más como herramienta de propaganda que como instituto científico serio. En este sentido, la experta denunció que el CIS “manipula a la opinión pública” y “juega con la incertidumbre” en lugar de ofrecer transparencia. Según sus palabras, el organismo público ha gastado 18 millones de euros en encuestas de cara a las generales con un claro objetivo: “para que los de izquierdas no pierdan el optimismo”. Una confesión en toda regla de que los sondeos oficiales responden más a una intención política que a un ejercicio riguroso de demoscopia.
La experta recordó que el CIS “siempre había, al menos, acertado el partido ganador”, pero bajo la dirección de Tezanos esa credibilidad se ha evaporado. Ahora sus barómetros sirven, según ella, para edulcorar la realidad y transmitir un falso optimismo al electorado progresista, justo lo contrario de lo que debe hacer una institución pagada con dinero de todos los españoles.
En el contexto andaluz, el baño de realidad que se avecina. Esta dura crítica llega en plena precampaña de las elecciones autonómicas de Andalucía del 17 de mayo, donde el PSOE de María Jesús Montero se enfrenta a lo que todas las encuestas privadas —incluida la propia GAD3— describen como un batacazo histórico. El último sondeo de GAD3 para ABC otorga al PP de Juanma Moreno entre 54 y 57 escaños, mientras que el PSOE se hundiría a 29-30 diputados, en torno al 23,8% de los votos: su peor resultado de la historia democrática en la comunidad.
Mientras las encuestas independientes dibujan un PSOE en mínimos históricos y un PP rozando o consolidando la mayoría absoluta sin necesidad de Vox, el CIS y el Gobierno siguen intentando vender “optimismo” y pronósticos que nadie en el sector privado comparte.
Martín fue clara: “no hay que ser pesimista en política porque se transmite a la opinión pública y terminas derrotado”, y eso explicaría la estrategia actual del CIS.
No es la primera vez que GAD3 y otras empresas serias denuncian las prácticas de Tezanos. Desde su llegada en 2018, el CIS ha sido señalado por sobrerrepresentar a la izquierda, ofrecer horquillas amplísimas que nunca se cumplen y publicar estimaciones que sistemáticamente favorecen al PSOE y a Pedro Sánchez.
El gasto millonario en sondeos mientras se recortan otras partidas públicas solo añade indignación. María Martín pidió lo mínimo exigible: transparencia y que dejen de “jugar con la incertidumbre”. Porque manipular la percepción ciudadana con encuestas cocinadas no solo es un despilfarro; es un ataque directo a la democracia.
A pocas semanas de las urnas andaluzas, las palabras de la directora de GAD3 suenan como un aldabonazo: el chiringuito de Tezanos está más desnudo que nunca.
