¡Menudo sopapo!
En el plató de ‘Espejo Público’ de Antena 3, este martes 16 de junio de 2026, Juan Soto Ivars protagonizó un momento de alta tensión.
El escritor y colaborador retrató a la expresidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, al confrontarla directamente sobre la profunda crisis y la “putrefacción” que atraviesa el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en torno al ‘caso Leire Díez’ y las investigaciones que salpican a Pedro Sánchez y su entorno.
El debate se encendió cuando Soto Ivars abordó el intento de “control de daños” que realiza cierta parte del PSOE. Dirigiéndose a Susana Díaz, expuso sin rodeos:
Juan Soto Ivars: “Vamos a ver una cosa Susana, porque aquí estamos todo el rato como intentando hacer un control de daños.”
Susana Díaz: “¡Cueste lo que cueste y caiga quien caiga!”
Juan Soto Ivars: “Bien, tenemos al presidente rodeado por completo de casos, una estructura dentro del PSOE, desde la cúpula, que Santos Cerdán era la cúpula hacia abajo. Qué está infiltrándose en la Guardia Civil, está buscando trapos sucios de Marchena. Todo eso ya lo sabemos, y por no hablar de una pieza que todavía no conocemos que es la financiación.”
Ante la interrupción de Díaz, que insistió en que le parecía “gravísimo”, Soto Ivars continuó con contundencia, señalando la tendencia a adaptar el relato según avanza el cerco:
Juan Soto Ivars: “Susana, porque veo una tendencia que es decir, una vez que se va ampliando el cerco y pillan a otro y pillan a otro y le pillan otra cosa a cada uno, vamos adaptando el relato. Para que la cosa se pueda quedar ahí, ¿De qué manera se desvincula al partido socialista? Es que ya no se puede, Susana.”
El rostro de Susana Díaz cambió visiblemente. La exdirigente, que en varias ocasiones ha intentado marcar distancias con las tramas más oscuras del sanchismo, se vio acorralada por la lógica implacable del colaborador.
Juan Soto Ivars destrozando a Susana Díaz. Maravilloso…. pic.twitter.com/fL4PtiBHkY
— Pedro Pineda Celis (@pedropcelis) June 16, 2026
Soto Ivars no solo cuestionó la responsabilidad individual de dirigentes, sino la imposibilidad de desvincular al propio partido de una estructura que, según las informaciones publicadas, habría intentado infiltrarse en instituciones como la Guardia Civil y obtener información sensible contra jueces y periodistas críticos.

