La actriz Sofia Vergara interpreta a Griselda Blanco

‘Griselda’, así era de verdad la protagonista de la serie sobre la reina de la cocaína que escandaliza a EEUU

La Madrina. La Viuda Negra. La Reina

¿Qué es verdad y qué es ficción en 'Griselda'?
¿Qué es verdad y qué es ficción en 'Griselda'? PD

Una semana después de su lanzamiento, «Griselda» se ha convertido en la serie más popular en Netflix Estados Unidos, y su protagonista, «Griselda Blanco», figura entre los nombres más buscados en Google.

La serie de seis episodios, liderada por Sofia Vergara, una destacada actriz latina de Hollywood, narra una parte de la historia de la narcotraficante colombiana que dominó el imperio de la droga en Miami durante los años 80.

Sin embargo, como suele suceder con producciones sobre el narcotráfico colombiano, «Griselda» es una «dramatización ficticia basada en hechos reales», lo que dificulta distinguir entre realidad y ficción a medida que avanza la trama.

La serie presenta a Griselda como una madre de cuatro hijos varones que construyó su propio imperio, desafiando a los capos de Medellín, reclutando prostitutas como mulas y ordenando asesinatos para proteger su territorio.

Pero, ¿qué tan real es esta imagen de una mujer despiadada, acusada de matar a sus esposos y temida incluso por Pablo Escobar?

La Madrina. La Viuda Negra. La Reina.

Los numerosos alias y apodos de Griselda Blanco reflejan la notoriedad que adquirió al dirigir un imperio de la droga multimillonario y sangriento que se extendía desde Colombia hasta Estados Unidos.

Blanco nació en Colombia el 15 de febrero de 1943.

Su patria pronto se vería desgarrada por La Violencia, un periodo de disturbios masivos que comenzó el 9 de abril de 1948, cuando el popular político Jorge Eliécer Gaitán fue asesinado en las calles de Bogotá. Cuando terminó, una década más tarde, habían muerto 200 000 personas.

Blanco alcanzó la mayoría de edad en este contexto de violencia.

Como señaló la historiadora Elaine Carey en Women Drug Traffickers [Mujeres traficantes de droga], Blanco y sus contemporáneas aprendieron que «el poder a menudo llegaba a través de actos violentos».

Blanco creció en la pobreza en Medellín y al principio no tenía mucho poder. Se inició en el mundo criminal a los 11 años, cuando presuntamente secuestró a un niño de la zona y lo asesinó después de que su intento de rescate no prosperara.

En los años siguientes, añadió a su currículum el robo de carteras y la falsificación de dinero.

Blanco conoció y acabó casándose con Carlos Trujillo, que se ganaba la vida falsificando documentos y traficando con seres humanos.

El matrimonio tuvo tres hijos, pero acabó en divorcio. A mediados de los años 70, Trujillo había muerto. Algunos dicen que Trujillo murió por problemas de salud; otros afirman que Blanco estaba realmente detrás de su muerte.

A mediados de la década, Colombia se había convertido en el centro del tráfico de cocaína, lo que ofrecía oportunidades de riqueza asombrosa… y de peligro.

Junto con Alberto Bravo, contrabandista de drogas y segundo marido de Blanco, construyeron un imperio de cocaína con sede en Nueva York. Dependían de contrabandistas que llevaban ropa interior especialmente diseñada para ocultar la droga a través de las fronteras internacionales.

A medida que el imperio crecía, la relación entre Blanco y Bravo se deterioró. Aunque los detalles de lo que ocurrió exactamente siguen siendo controvertidos, Bravo fue asesinado en 1975. Blanco afirmó más tarde que ella le disparó personalmente en la boca.

La muerte de Bravo cimentó la imagen de Griselda Blanco como la «Viuda Negra», una mujer que se deshacía de sus maridos matándolos

En su mejor momento, la red de Blanco vendía cocaína por valor de 80 millones de dólares al mes. Sus mayores mercados eran Nueva York, Miami y Los Ángeles.

El imperio de la cocaína de Blanco le valió el apodo de «La Madrina», la respuesta colombiana al Vito Corleone de El Padrino. Blanco parecía inclinarse por la mitología. Después de dar a luz a su cuarto y último hijo en 1978, lo llamó Michael Corleone en honor del personaje central de la película.

La violencia fue la base sobre la que Blanco construyó y mantuvo su imperio. Era la gasolina que mantenía en marcha el motor de su red, y transformó Miami en un campo de batalla en la guerra de la droga.

Uno de los ataques más conocidos tuvo lugar el 11 de julio de 1979. Dos hombres, probablemente por orden de Blanco, mataron a tiros a un traficante de cocaína y a su guardaespaldas en una licorería del Dadeland Mall de Miami.

La policía dice que dos hombres en una furgoneta pintada con el lema «Happy Time Complete Party Supply» trabajaban para Griselda Blanco. Dispararon y mataron a un traficante rival y a su guardaespaldas dentro de Crown Liquors el 11 de julio de 1979.

En otro incidente en Miami, Blanco ordenó el asesinato de su socio Jesús Castro, que al parecer había pateado a uno de sus hijos. Pero cuando sus sicarios intentaron realizar el trabajo en 1982, mataron por error a Johnny, el hijo de dos años de Castro.

Según Jorge Ayala, uno de sus asesinos, Blanco se alegró del error: «Al principio se enfadó mucho porque no dimos con el padre. Pero cuando se enteró de que habíamos cogido al hijo por accidente, dijo que se alegraba, que estaban en paz».

Los hijos de Blanco fueron testigos directos de la violencia.

En 1983, probablemente ordenó la muerte de su tercer marido, Darío Sepúlveda. Fue asesinado delante de Michael Corleone, su hijo de cinco años, en Colombia.

En total, las autoridades sospechaban de la implicación de Blanco en no menos de 40 asesinatos en todo Estados Unidos.

En el capítulo 1 de la primera temporada de nuestra serie ‘Narco Wars’, titulado ‘Cómo la cocaína llegó a América’ hay una entrevista de Michael Corleone hablando de su madre Griselda Blanco. La serie está disponible en Disney+.

Blanco consiguió mantenerse un paso por delante de la ley, al menos durante un tiempo. La Agencia Antidroga de Estados Unidos (DEA) trabajó con informadores para localizarla y construir un caso contra ella.

La arrestaron en Irvine, California, el 17 de febrero de 1985, y en el juicio se la condenó a 15 años de prisión. Nueve años después, llegaron más cargos, esta vez por los asesinatos de Johnny Castro y los narcotraficantes Alfredo y Grizel Lorenzo.

Blanco fue deportada a Colombia en 2004, y vivió tranquilamente en El Poblado, el barrio más rico de Medellín, durante ocho años.

El 3 de septiembre de 2012, Griselda Blanco, de 69 años, salió de una carnicería de Medellín.

De repente, sonaron dos disparos: provenían del arma de unos asesinos en motocicleta, que huyeron rápidamente del lugar. Blanco se desplomó.

La mujer que se había forjado un camino sangriento para escapar de la pobreza de las calles de Medellín murió en ellas.

 

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Autor

Paul Monzón

Redactor de viajes de Periodista Digital desde sus orígenes. Actual editor del suplemento Travellers.

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