Por Ana Villarrubia Mendiola.

¿Funcionan las relaciones abiertas?

Dependiendo del tipo de vínculo que queramos establecer con el otro. Poderse… se puede. Pero yo te planteo, ¿es eso lo que quieres?

Si es lo que te pide el cuerpo, si no estás dispuesta a pasar de la etapa del mero tonteo o divertimento, entonces la relación esta destinada al fracaso; tarde o temprano se romperá: o bien porque él vaya demandando un mayor grado de intimidad en base a sus necesidades o bien porque la pasión no se mantiene intacta en el tiempo y una vez comienza a apaciguarse, si no has querido construir otras cosas que lo compensen, tendrás que ir a buscarla a otro lado. Ahora bien, ¿no estás dispuesta o te asusta? ¿no quieres o no puedes?

La evitación de la intimidad suele ser una característica común en personas que a lo largo de su vida han generado un modelo negativo de los demás, es decir, que suelen desconfiar, que han sufrido en exceso a causa de otras personas o que no han tenido nunca una figura de apego seguro que les hiciera explorar el mundo con un importante grado de seguridad.

Si te reconoces en alguno de estos casos no te abandones ni te des por perdida. La evitación de la intimidad acaba por causar un importante nivel de sufrimiento. La inseguridad y la desconfianza que a menudo la causan pueden trabajarse, lentamente pero con mucho éxito.

Cuando la persona que tienes al lado no te ha dado ningún motivo objetivo para desconfiar (y basta con pararse un poco fríamente a analizar con la cabeza y no con el corazón para darse cuenta de ello), entonces cíñete a las pruebas y déjate sentir poco a poco.

Háblale de tus miedos, de tus resistencias y de tus prejuicios, darle esa información no te hará más vulnerable sino que le hará  a él más paciente y comprensivo, le dará alguna pista acerca de cómo interpretar tus reacciones y cómo tratarte, y te dará a ti algo más de tiempo.

Ana Villarrubia Mendiola dirige desde 2012 el centro de psicología cognitivo-conductual Aprende a Escucharte en Madrid.

 

 

Texto originalmente publicado en la web de AR La Revista de Ana Rosa Quintana, el 28 de noviembre de 2013.