ana_3Por Ana Villarrubia Mendiola.

Antes de nada debe existir acuerdo entre los padres del niño en cuanto a qué supone el Trastorno por Déficit de Atención y cómo afecta a ciertas áreas de su vida, como por ejemplo, al estudio.

En muchas ocasiones los sentimientos de rabia, frustración o impotencia ante ciertas conductas del niño con TDA o TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad) hacen que sus padres pierdan de vista sus objetivos y no diferencien de forma adecuada entre lo que el niño tiene dificultades para hacer o dejar de hacer (es decir, lo que forma parte de su condición por el diagnóstico de TDA) y lo que hace con mala intención.

El diagnóstico de TDA no puede ser negado u obviado pero tampoco debe servir de justificación para todo. Por ello el niño con TDA que presenta dificultades para el estudio necesita aprender a manejarse y para eso necesita de pautas y límites claros que le enseñen el camino.

Recuerda que en estos casos los castigos, si bien a veces son necesarios, suelen funcionar mucho peor que los incentivos.

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Ana Villarrubia Mendiola dirige desde el año 2012 el Centro de PsicologíaAprende a escucharte en Madrid.