ana_iPor Ana Villarrubia Mendiola.

Motivar para el aprendizaje no es sencillo, ni cuando hablamos de procesos de aprendizaje en personas adultas ni cuando se trata más bien de niños. Despertar la pasión por la tarea es el sueño de todo maestro, incluso de más de un psicólogo, a partir de ahí todo viene rodado y al alumno hasta hacer esfuerzos e invertir tiempo y recursos se le hace más llevadero.

Me he topado recientemente con este vídeo protagonizado por un entusiasta profesor de química, Ramsey Musallam, fascinado con innovar en las formas de potenciar y mejorar el aprendizaje en sus alumnos. Su mejor arma: partir de las propias inquietudes de los aprendices y enseñar al tiempo que se aprende con ellos, de sus preocupaciones, de las preguntas de los propios estudiantes.

Ver vídeo Captura de pantalla 2014-03-11 a la(s) 14.44.29

No se trata de responder de forma vacía a modas o tendencias en educación y utilizar a toda costa las nuevas tecnologías con los mismos métodos de enseñanza, como si el continente tuviera el poder de modificar el atractivo del contenido.

Se trata de ser verdaderamente creativo y sorprender enseñando a partir de las propias inquietudes que los propios aprendices vas explicitando.

En sus propias palabras, por encima del formato tradicional de guión preconcebido que proporciona fragmentos de información azarosa:

Las preguntas de los estudiantes son las semillas del aprendizaje real.

Este profesor a quien la enseñanza ha cambiado la vida al tiempo que la vida ha cambiado su manera de concebir la enseñanza dice tener tres reglas básicas, son las siguientes:

  1. Despertar la curiosidad. Siempre escuchando activamente las inquietudes de quienes aprenden, aprendiendo de ellas también. Pregúntate para ello qué les interesa a ellos, qué verbalizan, cómo reaccionan…
  2. No temer el proceso de ensayo-error, no tratar de esquivar los posibles (y casi inevitables) fracasos o desastres que se derivan como resultado el propio proceso de aprendizaje. Diseña un método y un contexto de aprendizaje en el que equivocarse esté permitido en la medida en la que se trata de una consecuencia lógica de la exploración.
  3. Potenciar la reflexión para que el  propio aprendizaje guíe los aprendizajes futuros de manera encadenada. Reflexiona primero contigo mismo acerca del objetivo siguiente, de cómo seguir orientando el proceso y haz que esa reflexión sea colaborativa en el entorno de aprendizaje.

Aprendamos de ello.

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Ana Villarrubia Mendiola coordina el Gabinete Psicológico ’Aprende a Escucharte en Madrid.