Incurvación congénita del pene

Por Centro de Psicología ‘Aprende a Escucharte’

Durante la erección el pene debe adoptar una postura rectilínea. De este modo, sus tres componentes básicos, los dos cuerpos cavernosos y el cuerpo esponjoso, deben expandirse y elongarse. Cuando la expandibilidad de uno de estos tres componentes está reducida por una alteración congénita o adquirida, o cuando existe una desproporción en la longitud de éstos, se produce una curvatura del pene en erección. La dirección de esta curvatura puede ser dorsal, ventral o lateral, pudiendo incluso acompañarse de una torsión o acortamiento del pene.

La prevalencia de la curvatura peneana en adultos es difícil de determinar. Presumiblemente, estos pacientes tienen curvatura peneana desde el nacimiento, que no fue reconocida, fue aceptada como normal o tomada como irreparable.

Cualquier factor que altere la capacidad elástica de los cuerpos cavernosos, como decíamos, provocará una asimetría del pene que se manifestará durante la erección, induciendo una incurvación. Si esta incurvación tiene un ángulo mayor de 30º puede alterar la relación sexual en el sentido de dificultar o imposibilitar la penetración, en ocasiones con dolor por parte del paciente o de su pareja.

Aún hoy, muchos varones viven su anomalía peneana en soledad lo que puede ser un motivo de preocupación importante, ansiedad y pérdida de autoestima.

La pasada semana recibíamos a través del correo electrónico del Centro de PsicologíaAprende a Escucharte‘ el generoso y valiosísimo testimonio de un joven que padece incurvación congénita de pene ventral. Muchos más varones sufren en el más absoluto silencio este u otros problemas que afectan a los órganos sexuales por temor al juicio social que pueden conllevar. Este silencio no solo tiene consecuencias emocionales desastrosas para quien lo vive sino que, en muchas ocasiones, sirve de obstáculo para la consulta médica o psicológica, la obtención de un diagnóstico y la recepción de un tratamiento adecuado.

Creemos que este testimonio puede servir de potente ayuda terapéutica para quienes pasen o hayan pasado vivencias similares y no hayan encontrado aún desahogo, comprensión o soluciones de algún tipo.

Estas son sus palabras:

Soy un chico afectado por la patología de la incurvación congénita de pene ventral, y me gustaría poder ayudar a todas las personas afectadas directa o indirectamente y a gente que esté interesada en conocer más sobre este tema que nos afecta a muchos jóvenes, aportando mi experiencia y testimonio; espero que sirva un poquito. En primer lugar, decir que la incurvación congénita de pene, no es lo mismo que otra patología “más conocida”; la enfermedad de Peyronie, la cual, afecta a hombres más mayores y les acompaña a la afección, una placa fibrosa y pene pequeño.

La incurvación congénita está presente desde el nacimiento, desarrollando una malformación en los cuerpos cavernosos del pene, que puede ser de tipo ventral (la más frecuente), lateral izquierda o derecha, o dorsal. Es a partir de la pubertad-adolescencia, al comienzo de las primeras erecciones, cuando comienza la aparición de la incurvación. En ese momento (ya hablo en primera persona, como afectado), piensas que es completamente normal, máxime que por lo general, en los afectados de incurvación congénita (mayoritariamente ventral) el tamaño del pene en flacidez es normal, pero en erección es más grande de lo habitual y piensas, en principio, que la incurvación se debe al tamaño grande del pene. Pero llega un punto en el que piensas que «esto no puede ser», y es uno de los peores momentos. Estás en la situación de que te encuentras con 14 años, con el comienzo del descubrimiento de tu cuerpo, las primeras masturbaciones y eyaculaciones, y comienzas a tener complejo de tener el pene “doblado” hacia abajo. Piensas que se pueden reír y que es raro, pero no piensas más allá, y todavía no comienzas a buscar información, a preguntar, ni a querer profundizar sobre el problema. Dejas pasar varios meses, o incluso años, viviéndolo en completa soledad y comiéndote la cabeza una y otra vez. En artículos se relata que la media en que se diagnostica esta patología es en el rango de edad de (16 a 30 años).  

En mi caso, quiero hacer un inciso. Al principio de empezar el cole, cuando era pequeñito, me operaron de fimosis (la circuncisión completa), y ello me marcó bastante en cuanto al tema de entrar con compañeros de clase al vestuario después de hacer deporte en el cole, en la época de pubertad-adolescencia, coincidiendo con haber descubierto que tenía la curvatura hacia abajo en erección, y personalmente veía que a menudo me miraban en el vestuario y entre algunos compañeros se decían “mira, le falta un trozo de piel”, y eso me creó mucha inseguridad y me hizo sentir raro. 

De más mayorcito, aproximadamente con 16 años, es cuando comencé a investigar sobre el problema yo mismo, en silencio y en completa soledad, no queriendo que chicas (los primeros escarceos…) me viesen, por temor y vergüenza por el problema de la curvatura y a la vez por estar circuncidado.

Después me enteré que tanto estéticamente e higiénicamente es mucho mejor. Y del tema de la pérdida de sensibilidad, decir, que yo no percibo ninguna pérdida de sensibilidad.

En mi caso, tengo una curvatura severa ventral de 90º, como he comentado anteriormente, acompañado de pene largo y circuncidado.

A medida que ha transcurrido el tiempo, el complejo por la incurvación del pene crecía, viviendo momentos verdaderamente de soledad, ansiedad y desconfianza personal.

Empecé a realizar una búsqueda de información lo más completa posible, porque quería ponerle una solución pero no sabía cómo hacerlo.

Principalmente, en los comienzos, mi fuente de información fue Internet. Ahí encontré que padecía claramente de incurvación congénita de pene de tipo ventral severo y que la única solución era quirúrgica. La operación sería mediante una técnica llamada Nesbit, en la que acortan la parte desproporcionada de los cuerpos cavernosos y ponen unos puntos internos, eso sí, la incisión es mediante circuncisión, por lo que después de la cirugía, el aspecto del pene, es como si hubieses sido operado de fimosis. Este tema lo pensé bastante, ya que al estar operado, de nuevo, otra vez circuncisión, no me gustaba nada la idea. Además de perder de 1 a 2,5cm aproximadamente tras la intervención y notar los puntos internos al palpar.

En la actualidad existe una técnica novedosa de rotación de cuerpos cavernosos que disminuye notablemente la posibilidad de pérdida de longitud, y la incisión es por circuncisión también. Existe otra técnica de corrección sin circuncisión, pero médicamente señalan que el resultado estético no es el mismo que con circuncisión.

El tiempo seguía pasando y yo continuaba buscando información e intentando contactar con doctores, disponer de documentos verídicos aclaratorios sobre el problema y viendo la posibilidad de contactar con chicos afectados y/o operados de ello. Poco a poco, fui encontrando información, tuve la posibilidad de contactar con varios chicos afectados de lo mismo y ellos fueron (junto al contacto con los médicos, el hecho de ver documentos, vídeos y demás), los que me abrieron el camino y me animaron a acudir a consultar el problema.

Todas las mañanas, tras levantarme e ir al aseo a hacer pis, me encontraba en la misma situación: El pene erecto mirando hacia abajo. Esa era la estampa con la que me despertaba, e intentaba a continuación pensar en otras cosas, pero era en ocasiones bastante complicado.

Cuando me decidí a contárselo a mis padres, la respuesta fue que de pequeñito, ya veían que mi pene era más bien “grandecillo”, y sin más, me dijeron que no me preocupara que eso era normal, debido al tamaño del pene.

Pero un día me levanté con muchísimo ánimo y fuerzas y me decidí a pedir cita para una consulta con la especialista, sí, era una chica. Me armé de valor para contarle el problema con pelos y señales, y ella me informó de todo y me dio muchísima tranquilidad y confianza. Ahora me encuentro en el dilema de que tengo varias opciones quirúrgicas que debo pensar y valorar, para solucionar este problema que afecta tanto a nivel personal, anímico e incluso psicológicamente y en relación para con los demás. Actualmente, ya me encuentro en la segunda década de vida, y en camino a la cirugía de corrección que, afortunadamente, está muy cercana.  

Sin darme cuenta, yo solo, “salí” del hoyo en el que me había metido mi complejo y mi inseguridad a raíz de ello.

Desde aquí, quiero dar mi apoyo a todas las personas que sufran de este problema, tengan familiares con ello, o conozcan a alguien que esté pasando por esto. Sinceramente, todos mis ánimos, que sepáis que tiene solución, que es un problema que al principio cuesta mucho contarlo, porque el hecho de que se sepa da mucha vergüenza, pero hay que dar un paso adelante y saber que hay que hacerlo para, en primer lugar, estar bien con uno mismo, y poder abrirse a los demás y relacionarse. Es importante ponerle solución a esta patología que tanto nos afecta.