AR3Por Ana Villarrubia Mendiola – Psicóloga SanitariaColegiada M-25022.

Si no soñamos con nuevas metas y nos ponemos a trabajar para conseguirlas difícilmente alcanzaremos nuevos y atractivos objetivos vitales. Si no puedes rebatir esta idea pero tampoco sabes cómo llevarla a término entonces es que probablemente te cuesta salir de tu zona de confort, aunque te gustaría poder hacerlo.

¿Qué es esto de zona de confort?

La zona de confort se compone por todos aquellos escenarios vitales en la que nos movemos con soltura. Por escenarios entendemos lugares, situaciones y personas con las que estamos habituados a tratar. Son entornos que nos pueden resultar agradables o desagradables pero que, en cualquier caso, son conocidos. El trayecto al trabjo, el trato con tus compañeros, las charlas de tu jefe, las discusiones con la pareja, la paella de los domingos, el pueblo de vacaciones… La zona de confort se compone de escenas que nos son familiares. Así, tanto situaciones como habilidades ampliamente entrenadas, rutinas, hábitos y conocimientos conforman la zona de confort de cada persona.

Pero, en la zona de confort no se acaba el mundo, o al menos no debería ser así…

Mas allá de esta zona de confort se extiende la zona de aprendizaje. Se dice que nos adentramos en ella para ampliar conocimientos, aprendizajes y experiencias sobre el mundo que nos rodea. Pisamos la zona de aprendizaje cuando nos proponemos aprender un idioma nuevo, hacemos ese taller de mecánica que siempre nos ha intrigado, realizamos un curso sobre programación informática para ser más útiles en la empresa, visitamos un museo, hacemos una excursión o innovamos con la receta de las croquetas de la abuela de toda la vida.

Una mayor exposición a la zona de aprendizaje nos da nuevas perspectivas sobre el mundo que nos rodea, nos permite aprender nuevas habilidades (que pasarán, a base de práctica, a formar parte de la zona de confort haciéndola más amplia) y enriquecer nuestras actitudes frente a los demás. En la zona de aprendizaje nos volvemos alumnos de tantas materias como el mundo puede albergar y pupilos de tantos maestros como disciplinas queramos aprender e intereses o curiosidades queramos satisfacer.

La zona de aprendizaje supone un reto pero no un reto desmesurado o inasequible.

Salir de la zona de confort es para mucha gente peligroso. Personas con problemas de ansiedad o miedos más o menos generalizados tienen enormes dificultades para salir de su zona de confort y experimentar nuevas sensaciones, a pesar de que lo deseen.

Más allá de la zona de aprendizaje está la llamada zona de peligro o, también llamada, zona mágica. Como su nombre indica, esta zona está tan alejada de nuestra realidad más cotidiana que lo que en ella ocurre se nos escapa y nos asusta; al mismo nivel que puede llegar a sorprendernos mágicamente. Ahora bien, el que no arriesga no gana. La zona de magia y peligro es, sin duda, una zona de oportunidades y de ensayos. A mucha gente le da miedo esta zona alejada de su cotidianidad pero, precisamente, al estar tan alejada de nuestro día a día qué menos que acercarnos a ver qué es lo que podemos encontrarnos por allí, aunque sea con algo de cautela. En la zona de magia y peligro los retos son más complejos que en la zona de aprendizaje y, a veces, resultan incluso tan novedosos que no hemos podido ni anticiparlos. Eso si, nada nos dice que, de no encontrarnos a gusto, no podamos volver de nuevo a nuestra zona de confort.

En lugar de tenerle miedo a esta zona yo prefiero pensar en estos términos: ¿Es relevante fallar en algo que nunca hemos hecho antes? Rotundamente NO. ¿Quién no entiende un error en un principiante? Todos aquellos que no se acercan a esta zona por miedo al fracaso se quedan sin argumentos.

Y para todos aquellos que no se acercan por miedo a lo desconocido creo que también podemos modificar fácilmente el prisma: la experiencia solo puede enriquecernos. Además, en caso de que nos resulte confortable, a lo sumo lo peor que nos puede pasar es que agrandemos esa zona de confort llenándola de nuevos escenarios, nuevas sensaciones, nuevas experiencias, nuevas relaciones, nuevos sabores… Si eso es lo peor, yo quiero jugar.

Explora tus zonas de aprendizaje y explora también tus zonas de peligro, enriquece tu mundo, amplía tus horizontes. No tienes nada que perder, es una apuesta segura en la que solo puedes ganar.

La zona de magia y peligro te permite descubrir el placer de aprender a perseguir nuevos sueños.

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Ana Villarrubia Mendiola dirige el Gabinete Psicológico ’Aprende a Escucharte en Madrid.