Nuria TorresComo se desarrolla el comportamiento sexual

 Por Nuria Torres Marcos

El comportamiento afectivo y eróticosexual está organizado a través de los elementos que fueron aprendidos en la niñez como socioculturalmente significativos para su sexo. Los patrones que se actualizarán con mucha fuerza en la pubertad como producto del funcionamiento hormonal adulto, son los mismos que fueron adquiridos en la niñez, bajo la supervisión de los propios padres y madres, “los fundamentos de la normalidad, la anomalía, la ambigüedad o la incongruencia comportamentales de la identidad de género se establece mucho antes de la pubertad hormonal… las hormonas puberales regulan la intensidad de la libido pero no el estímulo al cual éste corresponde”. (Money J. et al )

Ahora sabemos que los esquemas mentales y comportamentales que se actualizan en la juventud han tenido un largo proceso de desarrollo a través del cual han llegado a aparecer como lo que son: guías que le permiten al joven enfrentar las nuevas situaciones de su vida; guías que se encuentran sustentadas socioculturalmente y que marcan significativamente su comportamiento.

La información de estas guías comportamentales formarán parte de la identidad de género o también llamada identidad sexual, que sería la forma íntima de sentirse como varón o como mujer, el “sexo psicológico irrenunciable” de la persona que lo acompañará toda su vida.

Es muy posible que como producto de ciertas costumbres sexuales en las cuales se socializa a niñas y niños, muchas personas presenten alteraciones en su sexualidad, que van desde sentirse incómodas con determinadas características, hasta verse imposibilitados de expresar o de sentir sus emociones eróticosexuales. Es más, gran parte de esas costumbres sexuales que son producto de una moral represiva y poco actualizada, son claramente opuestas a los conocimientos que ahora poseemos con respecto al desarrollo psicosexual.

Determinantes como el impacto emocional que ejercieron en niñas y niños los rasgos de carácter y personalidad, así como el ejemplo de su madre o su padre y otras personas adultas significativas; el lugar que ocupó en relación al número de hermanos/as y como consecuencia el trato que se derivó de esa posición; el grado de permisibilidad de su madre o padre con respecto a sus juegos eróticos; el acceso que tuvo a algún tipo de información sexual: revistas, video, etc.; el grado de rigidez con que su madre y su padre la/lo socializaron y el tipo de valores morales y religiosos en los que fue educado/a; las posibilidades de contacto que tuvo con niños/as de su mismo sexo y del otro sexo, entre otros, son parte de las experiencias que contribuyen a la conformación de la sexualidad de niñas y niños.

Este tipo de educación sexual inadecuada que ignora y castiga las múltiples manifestaciones eróticosexuales de niñas y niños que se expresan a través de los juegos eróticos y la representación de papeles adultos masculinos y femeninos, desencadena la ignorancia sobre la sexualidad, reproduciendo un esquema sexual orientado solamente en función del coito y con el fin último y exclusivo de la reproducción.

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Nuria Torres Marcos es Psicóloga (Colegida M-26071) en el Gabinete Psicológico ‘Aprende a Escucharte‘.