El mito de la media naranja

Por Ana Villarrubia Mendiola.

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El mito de la media naranja no es sólo eso, un falso mito, sino que además resulta contraproducente. La pareja satisfactoria no viene del cielo, el buen entendimiento en la pareja se construye y se pule con esfuerzos, negociaciones, aprendizajes y concesiones.

El mero hecho de creer que esa media naranja existe te llena de ingenuidad y te impide asumir las responsabilidades y los riesgos que la búsqueda de pareja conlleva. Eso de “si de primeras no encajamos entonces no me arriesgo” es una buena manera de escurrir el bulto y no mojarte. No es más que algo que empiezas diciéndote cuando tienes miedo a involucrarte en una relación. Depositar confianza sobre alguien asusta, nos hace sentir vulnerables, y preferimos pensar que es posible hacerlo con garantías y a riesgo cero. No te engañes: el riesgo cero no existe y las personas tendemos a hacernos bien pero también es verdad que toda relación íntima puede conllevar dolor. Inevitable y, a veces, también impredecible. Cierto. Pero, ¿vas a perderte lo maravilloso de construir una pareja saludable solo por evitar un hipotético fracaso?

Cada uno somos de nuestro padre y de nuestra madre, nunca mejor dicho. Tenemos concepciones distintas sobre el mundo, costumbres diferentes y formas muchas veces incompatibles de interpretar una misma realidad. ¿De verdad crees que hay alguien por ahí nacido y educado a tu imagen y semejanza? ¿Alguien tan afín con quien las cosas simplemente “encajen” de forma natural? ¡Pero si esto no pasa ni con tu los hermanos!

Estar en pareja es muy gratificante a muchos niveles, y aporta incalculables beneficios en distintos momentos de la vida. Pero no es fácil. Por eso la pareja es al mismo tiempo una de nuestras mayores fuentes de satisfacción y uno de los más recurrentes motivos de frustración. La idea de la media naranja es tan bonita como los cuentos de princesas, esos que jamás hemos protagonizado las mujeres de carne y hueso. ¿Qué hay del mérito que cada uno tenemos en la construcción de una pareja gratificante? ¿Estamos necesariamente doblegados ante la lotería de encontrar o no a la media naranja? En absoluto, la media naranja se hace, no se nace.

Pensar que estamos expuestos a la suerte o la casualidad para cruzarnos o no con esa supuesta “media naranja” resulta descorazonador.

¿Y si nunca me la encuentro? El conflicto o el daño que tanto temor nos genera es es inherente a las relaciones humanas pero no es un mal al que estemos pasivamente sometidos. Puedes aprender a manejar los conflictos en pareja, puedes aprender a comunicarte de manera eficaz, puedes aprender a negociar normas de convivencia, puedes aprender a compartir emociones de manera que resulte reconfortante, puedes explorar nuevas formas de relación sexual más satisfactorias, puedes incluso entrenar la empatía… En definitiva, puedes construir tu naranja completa. Hay muchas más variables bajo tu control de las que la suerte de encontrar (o no…) a la media naranja te quiere atribuir.

Para que sigamos reflexionando sobre esta idea, comparto contigo una bella e interesante estrofa de un poema de John Lennon, ‘They made us believe’ (‘Nos hicieron creer’):

Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad.  No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en la vida merece cargar en las espaldas la responsabilidad de completar lo que nos falta.

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Ana Villarrubia Mendiola es psicóloga clínica, especialista en Problemas de Conducta y Terapia de Pareja. Dirige desde el año 2012 el Gabinete Psicológico ’Aprende a Escucharte en Madrid