¿Como se mantiene el círculo vicioso de las crisis de ansiedad?

«Después de experimentar un episodio de ansiedad aguda, miedo y malestar intensos, es decir, lo que llamamos crisis de ansiedad, en una determinada situación, puede aparecer un temor a que esta situación se repita, por lo que tendemos a estar más atentos a captar cualquier sensación interna similar a lo que sentimos esa primera vez.

Esta focalización de la atención en nuestra sensaciones internas aumenta la probabilidad de que las captes, igual que es mas fácil que percibas los latidos de tu corazón o cualquier otra sensación interna, si centras tu atención en ellas.

La atención a estas sensaciones también facilita que se produzca nuevas crisis, ya que cuando captas de nuevo esas sensaciones que temes, tiendes a repetir la interpretación negativa que hiciste la primera vez, y puede producirse otra vez el mismo circulo vicioso que da lugar a otra crisis.

Esto ocurre por que después de experimentar una o varias crisis de ansiedad, en tu mente ha quedado grabada la asociación, entre esas sensaciones y la evaluación catastrofista de las mismas: cada vez que notas las sensaciones temidas con cierta intensidad, crees que estas ante un “peligro inminente” y esta creencia, hace que se ponga en marcha tu sistema de alarma: tu cuerpo y tu mente reacciona como si ante ti hubiera un peligro real.

Una vez ocurrido esto tendemos a evitar esas sensaciones por cualquier medio o intentamos huir o escapar de ellas cuando aparecen con baja intensidad, acudiendo a urgencias, tomando medicación, rezando, buscando en Internet, etc. Esto suele dejarnos más tranquilos y convencidos de que si no fuera por esos cuidados, nos hubiera ocurrido lo temido.

Pero, como en realidad no había ningún peligro, todas estas conductas dirigidas a evitarlo, solo tendrán como resultado salvaguardar tus falsas interpretaciones negativas “que peligroso es esto”, que son la raíz de todo el problema. Es decir, las conductas dirigidas a evitar el “supuesto” peligro, te impiden comprobar que las sensaciones temidas no pueden producirte ningún daño.

Además, en la medida en que creemos que esas sensaciones son peligrosas, podemos empezar a evitar actividades o situaciones en las que puedan aparecer, generalizando aun más nuestro miedo. Cuanto más dejes que tus falsas creencias catastrofistas gobiernen tu comportamiento, más fuertes se harán y mas fuerte se hará el problema».

Elia Roca es Psicóloga Clínica, trabaja en el Hospital Clínico Universitario de Valencia y es profesora asociada en la Facultad de Psicología de la Facultad de Valencia.