Estonia Intermundial

Estonia es el destino perfecto para los amantes del turismo activo. Como ocurre en otros países del norte de Europa, la mejor época para ir a Estonia es el verano, cuando las temperaturas oscilan entre los 16 y los 20 grados, pudiendo llegar a los 30° en los días más calurosos. La luz es la protagonista de esta estación, cuyos días alcanzan las 19 horas de luz. Por ello, las noches estivales son conocidas por los locales como "noches blancas".

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Pero si eres un amante del esquí de fondo, no puedes faltar a la cita invernal en Otepää, una pequeña ciudad en el sur de Estonia que de diciembre a marzo se convierte en la capital extraoficial del país.

Sanidad en Estonia
No existe obligatoriedad de vacunarse antes de viajar a Estonia, pero se recomienda la vacunación contra la encefalitis, pues en las zonas boscosas, como en el resto de países bálticos, prolifera un tipo de garrapata que transmite esta enfermedad. Se aconseja también la vacunación contra la difteria y la hepatitis A.

En cuanto a la asistencia médica, en Estonia aceptan la Tarjeta Sanitaria Europea, pero sólo cubre la asistencia por urgencias; por lo que desde el Ministerio de Asuntos Exteriores se recomienda la contratación de un seguro que amplíe la cobertura médica.

Turismo activo
La naturaleza estonia atrae cada año más viajeros al país. Por ello, la oferta de turismo rural está creciendo, pudiendo elegir entre una gran variedad de alojamientos (casas rurales, pueblos vacacionales, campamentos, etc.) y de actividades al aire libre.

Entre estas, destacan los deportes de aventura: rappel, juegos de supervivencia, excursiones en kayak, piragua, caballo, canoa, moto acuática, bicicleta... La oferta de actividades es tan variada que contentará tanto a los amantes del deporte extremo como a los que prefieren unas vacaciones más relajadas.

Al volante
Una buena forma de desplazarse por Estonia es en coche. Muchas de las empresas de alquiler de vehículos permiten viajar por los tres países bálticos, por lo que se pueden hacer rutas más largas.

Las carreteras estonias suelen estar en buen estado y bien señalizadas. Sin embargo, en las zonas rurales, sobre todo en las islas, algunas carreteras están sin asfaltar, aunque en buenas condiciones. Los inconvenientes pueden darse en invierno, a causa del hielo y la nieve.