Hotel Adriatic

Cuando la gente imagina un típico pueblo antiguo del Mediterráneo, suele visualizar casitas de piedra apiñadas, con postigos de colores llamativos, y con la ropa recién lavada tendida entre ellas, proporcionando sombra al gato que dormita en la maceta de un oleandro. Quizás no lo saben, pero están imaginado Rovinj.

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Rovinj es, sin duda, el arquetipo de un pueblo mediterráneo. Situado en la costa occidental de Istria y rodeado de un llamativo archipiélago de islotes, Rovinj es una localidad antigua, fundada probablemente entre los siglos III y V.

Todas esas mareas de la historia han dejado su huella en el aspecto del casco antiguo, cuya arquitectura encantadora despierta la imaginación y la ispiración en todo amante de la belleza. Quizás es por eso que ahora, al igual que en el pasado, Rovinj aprecia tanto el arte.

Las estrechas callejuelas de la localidad te sorprenderán tan a menudo con sus troneras ocultas con vistas al mar como con sus galerías de arte; la ciudad está repleta de ellas porque aquí las musas se adoran en todas partes, tanto en público y como en privado.

Rovinj ha sido, además, hogar de familias acomodadas, gracias a las cuales la ciudad se abre hacia el mar y el archipiélago en una serie de palacetes contruidos entre los siglos XVIII y XIX en armonía con la antigua arquitectura adyacente, evocando el estilo de vida lujoso de las élites de antaño.

En uno de estos palacetes se encuentra en la actualidad el hotel Adriatic, lugar de un lujo refinado y reflejo de la escena artística local. El hotel Adriatic data de 1913, cuando la familia vienesa Löffler transformó lo que había sido un palacio residencial en un hotel habilitado según los más altos estándares de aquel entonces.

Aquí comienza el día de los habitantes de Rovinj, y el agradable rumor de su conversación mañanera es otro arquetipo encantador del Mediterráneo, que también merece ser conocido.

Además del café, en la cafetería se puede catar una amplia selección de whiskies y cócteles. El interior del hotel en seguida trae a la mente el patrimonio artístico de la ciudad, ya que en cada rincón te saludan obras de arte, un centenar de ellas, encargadas a catorce artistas internacionales que se inspiraron en los motivos de la ciudad y del hotel. Y hay todavía otro tipo de arte que te espera fuera de los museos, galerías y estudios que visites, ya que Rovinj también rinde culto a la buena comida.

La Brasserie Adriatic sirve comida casera, inspirada en la tradición centenaria del hotel y en los sabores de la Riviera francesa, y conciertos de música clásica acompañan sus desayunos. Todo Rovinj está lleno de trattorías encantadoras, donde los alimentos autóctonos se convierten en verdaderas obras maestras de la gastronomía, todas ellas a la espera de ser descubiertas.

Testigo de la larga tradición artística de Rovinj, el hotel Adriatic es una muestra del amor centenario que la gente local profesa a las cosas refinadas y una expresión de la escena artística de Rovinj.