Ignacio Camacho, Periodista

Verdad

«El problema es que estas noches de cristales rotos no han generado el rechazo suficiente en una sociedad política dominada por la calentura sectaria»ABC, 18-01-2011

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Ignacio Camacho abordaba en su columna de ABC, titulada «Calentura», la grave agresión sufrida por el consejero de Cultura del Gobierno de Murcia.

Asegura que el «episodio murciano», que tiene trazas de «atentado político», no es un hecho aislado. Recuerda que, en los últimos tiempos, se han registrado en nuestro país numerosos actos violentos en mítines y conferencias, «casi siemprecon víctimas del PP o de colectivos disidentes del nacionalismo y con autores de signo ultraizquierdistas, nacionalistas radicales o antisistema».

«El problema es que estas noches de cristales rotos no han generado el rechazo suficiente en una sociedad política dominada por la calentura sectaria».

En este sentido, apostilla que «en vez de estrechar la solidaridad imprescindible entre los agentes de la política democrática se han dado actitudes ventajistas que trataban de aprovechar la intimidación del rival».

La radiografía de Camacho es atinada. Las universidades, por ejemplo, han sido escenario frecuente de agresiones, abucheos, boicots de conferencias de personajes como Fernando Savater, RosaDíez, José María Aznar, Carlos Iturgáiz y un largo etcétera.

Todavía se está a la espera de que en alguna de estas instituciones los rectores anuncien la apertura de un expediente a alguno de los autores. El intento de agresión a José María Aznar en la Universidad de Oviedo mientras pronunciaba una conferencia apenas fue condenado por el PSOE, que sin embargo puso a caer de un burro al ex presidente por hacer un gesto soez a los agresores.

El delegado del Gobierno en Murcia no sólo no le dio importancia a una manifestación no autorizada, delante de la casa del presidente Valcárcel, en la que se tiraron huevos y otros objetos contundentes contra la fachada y en la que estaban presentes los principales candidatos del PSOE.

El PP no condenó con firmeza el abucheo a Zapatero en la Fiesta Nacional mientras se homenajeaba a los caídos, ni el PSOE había mostrado su más mínima repulsa a los ataques sufridos por las sedes del PP en las vísperas de las elecciones de 2004.