Alfonso Rojo, Director de Periodista Digital

Verdad

«El fracaso de Argentina como nación es el mayor misterio político del siglo XX»"Costa a Costa" de Punto Radio, 24-07-2009

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La frase, que fue en su día -hace tres décadas- abrió la portada del semanario «New Statesman», la soltó Alfonso Rojo en plena tertulia.

Participaban en el debate Antonio Papell y José Apezarena y Pepa Sastre había iniciado la discusión comentando la última tropelía de Hugo Chávez y apostillando que le llamaba la atención la, aparentemente, estrecha amistad existente entre el 'gorila' venezolano y la primera dama argentina.

Basta leer la descripción que, tres días antes y en las páginas del diario ABC, hacía Carmen de Carlos sobre la decadencia del «Imperio Kirchner», para concluir, como explicó Rojo, que en la querida Argentina apenas ha cambiado nada. Ni siquiera los nombres.

Siguen en la pomada los mismos políticos ladrones y sindicalistas facinerosos que llenaban el escenario cuando fuimos a Buenos Aires a cubrir juicios militares, corralitos bancarios y cercos piqueteros. Y todos se dedican a lo mismo: robar.

Argentina no es Honduras o Venezuela. No se trata sólo de un país capaz de ganar campeonatos mundiales de fútbol, sobresalir en Fórmula-1, triunfar en tenis y producir escritores, artistas y cineastas geniales.

Tiene premios Nobel (Paz, Medicina y Química). La inmensa mayoría de sus 37 millones de habitantes es de origen europeo.

Cuenta con la tierra más feraz del planeta, petróleo y mares ricos en pescado.

¿Cómo es posible entonces que la tercera parte de su población viva en la pobreza?

Buscando algo de luz, he releído «El enigma argentino descifrado para españoles», que publicó hace ya tiempo Horacio Vázquez-Rial y cuanto más se, más me indigno. ¿Quién puede explicar que una nación exportadora de alimentos, albergue a 4 millones de hambrientos?

La cifra, del Instituto para el Desarrollo Social, la hizo pública Jorge Casaretto, obispo de San Isidro.

Y sobre ese sonrojante telón de fondo, se perfila el matrimonio Kirchner que triplica al año su patrimonio, especula con terrenos y hace negocios ilícitos, a la sombra de los cuales prosperan amiguetes de la peor ralea.

Todo ello, insultando a los inversores españoles, chantajeando a Repsol y dando abrazos a Chávez.

¡Vaya tropa!