Ignacio Camacho, Periodista

Verdad

«El PSOE ha exigido el regreso de la vieja guardia experta en albañilería política» ABC, 30-05-2011

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El periodista Ignacio Camacho relata en ABC -Prezapaterismo- que el PSOE ha optado por recuperar a la vieja guardia pretoriana de la última etapa de Felipe González al frente del partido al colocar, aún no oficialmente, a quien fuese su portavoz de Gobierno y actual vicepresidente primero y ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.

Apunta el columnista que:

El bucle se ha cerrado. Detrás de Zapatero no venía el postzapaterismo sino el prezapaterismo. El viejo orden tardofelipista, el retorno al socialismo con barba. La caída a plomo del presidente, certificada en la catástrofe electoral del 22-M, ha cerrado con una involución el camino de la sucesión posmoderna que había previsto en su líquida hoja de ruta. Se acabó el experimentalismo gaseoso, el feminismo de Vogue, el relativismo ideológico, la gestualidad posmoderna, el optimismo antropológico, el pensamiento débil, el ensueño juvenil de la democracia bonita y del paradigma buenista.

Afirma que:

Ahora toca el malismopragmático de la intriga rubalcabiana, la socialdemocracia convencional, el unitarismo federalista, el sindicalismo clásico, la responsabilidad previsible, el peso específico de la experiencia de poder. La conjura de los barones del partido ha evaporado de un golpe la evanescencia flotante del discurso zapaterista, válida sólo en los tiempos felices de una prosperidad disipada y de una sociedad alegre. En medio de la zozobra social, la quiebra económica y la desconfianza moral, los pretorianos socialistas han decidido rescatar sus perfiles severos y apelar al concepto de madurez y cautela que encarna el veterano y maniobrero superviviente del gonzalismo tardío. Rubalcaba será o tratará de ser el espejo centroizquierdista de Rajoy: un hombre sensato y cuajado del que se puede esperar cualquier cosa menos una frivolidad.


Añade que:

Para la reconstrucción forzosa -y precipitada- del cuarteado edificio del PSOE su núcleo dirigente ha exigido el regreso de la vieja guardia experta en albañilería política. Sin tiempo ni frescura para elaborar una síntesis de ideas han optado por acogerse a ciertos valores seguros; han vuelto al orden de los abuelos para evitar que la maltrecha herencia pasara a los nietos.


Y sentencia que:

Es la apuesta por el fondo de armario frente al fashionismorepentinamente pasado de moda. El riesgo consiste en su evidente olor a naftalina polvorienta. Pero la intemperie a que ha quedado expuesto el socialismo tras su aparatoso descalabro territorial aconseja a los viejos de la tribu proveerse de sólida ropa de abrigo. Fuera del poder -lo dijo González, el referente implícito de esta vieja-nueva etapa-, hace mucho, pero que mucho frío.

Las reflexiones de Ignacio Camacho son ciertas porque el PSOE no es que se haya echado en manos del ministro del Interior tras la Ejecutiva Federal del 28 de mayo.

A principios de año, cuando se instaló en el seno de los socialistas el debate sobre quién relevaría a José Luis Rodríguez Zapatero, la ministra de Defensa, Carme Chacón, acusaba a José Blanco, titular de Fomento y uno de los hombres fuertes del partido, de hacer campaña en favor de Rubalcaba -Chacón y sus partidarios acusan a Blanco de venderse a Rubalcaba-.

El ministro del Interior vuelve a concitar la atención justo en los estertores de los mandatos de Felipe González (1996) y de Zapatero (¿2012?), pero sin olvidar que su peso específico ha ido subiendo con el paso del tiempo y también le implica más en estas etapas de descomposición del PSOE, tal y como apuntaba el vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons, -González Pons: "Rubalcaba es el 'del fin' de Zapatero"-