Alfonso Rojo, Director de Periodista Digital

Verdad

«El negocio periodístico va camino de convertirse en una mezcla entre la orden mendicante y el asaltante de caminos»Coloquio del Welligton sobre¨El poder de las redes sociales", 31-03-2014

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El Coloquio del Welligton tenía este 31 de marzo por título ¨El poder de las redes sociales".

Se trataba de analizar desde el punto de vista político, social y de medios de comunicación y empresariales ¨la revolución" que significa Internet y las redes sociales.

Participaban como ponentes Cristina Cifuentes, delegada del Gobierno de España en Madrid, Edurne Uriarte, catedrática de ciencia política y el periodista Angel Expósito.

Moderaba Alfonso Rojo y el director de 'Periodista Digital' aprovecho la ocasión, para dejar caer algunas de sus tesis sobre el destino del Periodismo:

 

  • Una diabólica convergencia de factores, algunos de ellos tecnológicos, hacen literalmente imposible la supervivencia de las empresas periodísticas tal como han existido hasta ahora.
  • Y para colmo, se ha volatilizado la publicidad, sin cuyos ingresos las empresas periodísticas no pueden subsistir.
  • Los anuncios no son algo que necesite ineludiblemente ir pegado a las noticias. Van o quieren ir donde hay audiencia.
  • Y un Gran Hermano televisivo o una bronca entre dos flamencas genera mucho más audiencia que el más acerado editorial de ‘El País'.
  • Zara, el paradigma mundial del éxito comercial, funciona y triunfa sin hacer publicidad.
  • Invierte todo lo que otros meten en promoción, en adquirir locales con carga simbólica, estratégicamente situados, y hace así sus propias campañas de imagen. No me extrañaría que cunda el ejemplo.
  • Llegado a este punto la pregunta es evidente: ¿Qué hacer?
  • Lo primero, como en la Guerra, cuerpo a tierra, barriga al suelo y apretar el trasero con la esperanza de que la economía tenga un respiro, se revitalice el consumo y las empresas decidan gastar en marketing.
  • Algunos, incluida la Asociación de la Prensa, han pedido a Rajoy que subvencione al sector con la excusa de que está en juego el interés general.
  • Los periodistas tendemos a ver nuestro trabajo en términos morales, casi como algo sagrado.
  • Con más arrogancia que sentido común, damos por supuesto que nuestra labor enriquece la democracia, porque en teoría llevamos alivio al afligido y controlamos los excesos del poder, y que esa actividad no tiene que estar sujeta a las exigencias de un negocio normal.
  • Sobre lo que no reflexionamos nunca es si lo que hacemos aporta realmente valor y cómo se pagan las facturas.
  • Que no salga de aquí: Yo estoy convencido de que sin el maná oficial, el negocio periodístico va camino de convertirse en una mezcla entre la orden mendicante y el asaltante de caminos.