Alfonso Rojo, Director de Periodista Digital

Verdad

«No es posible hacer la paz con alguien que odia más a su enemigo de lo que ama a sus hijos»Columna en 'ABC', 23-07-2014

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Este 23 de julio de 2014, Alfonso Rojo publica una columna en 'ABC' con el título 'El Peso del Odio', en la que arranca así:

"No es posible hacer la paz con alguien que odia más a su enemigo de lo que ama a sus hijos".

La frase es de Golda Meir y 40 años después de que la pronunciara, a la luz del horror que contemplamos en Gaza, sigue vigente.

Nadie, con dos dedos de frente y una pizca de corazón, puede permanecer insensible ante la imagen de esos niños palestinos destrozados por la metralla, que aparecen en los informativos de televisión y en las portadas de los periódicos.

Y eso lo saben los que emplazan sus francotiradores, morteros y rampas de misiles en el corazón del barrio atestado de civiles, junto a la escuela o en el tejado del hospital.

La desproporción de fuerzas entre Tsahal y los milicianos es enorme, pero eso no justifica que se use a la población como escudo y a los niños como piezas descartables en el perverso ajedrez del ‘cuanto peor mejor', al que juegan los terroristas.

Es su pugna con Al Fatah, perdido el respaldo que les daban los Hermanos Musulmanes desde Egipto, Hamas necesitaba una confrontación brutal como esta.
Por eso ha lanzado andana tras andana de cohetes contra las ciudades judías y cada día intenta, en ocasiones con resultados letales, infiltrar grupos suicidas a través de la frontera.

Frente a eso, poco margen tienen Netanyahu y sus estrategas. Si detienen ahora la ‘Operación Margen Protector' y retiran sus blindados, Hamas -que además de otras cosas es una organización terrorista- emergerá reforzada del conflicto y la Franja será para siempre una lanzadera de atentados contra Israel.

Por tremendo que suene y mientras aumenta el número de cadáveres, entre los que hay que incluir ya los de 27 soldados israelíes, la única opción es seguir hasta destruir todos los túneles y desarbolar los arsenales.

En el cínico argot bélico regional, se denomina eso ‘segar el césped', porque a nadie se le escapa que en unos meses o unos años, Hamas horadará nuevos pasadizos y tendrá nuevos cohetes, pero a falta de paz definitiva, la población de Israel, incluidos los niños, vivirán más tranquilos durante un tiempo.