Voz del sur

Julio Frank Salgado

Un 10% sacude la institucionalidad pinochetista

El retiro parcial de fondos de pensiones para afrontar los efectos de la pandemia, aprobado sorpresivamente por la Cámara de Diputados al recibir votos oficialistas y que podría ser ratificado por el Senado, socava uno de los pilares de la Constitución de Pinochet aún vigente, generando alarma en aquellos sectores que atribuyen a ésta su relativo bienestar y el del país y que temen salir a una plena democracia para competir en igualdad de condiciones.

Un 10% sacude la institucionalidad pinochetista
Extracto del decreto-ley 3.500 (1980), aún vigente. spensiones.cl

Se pudo afrontar dos grandes conflictos políticos y sociales mediante un diálogo oportuno y verdaderamente democrático, pero la tozudez e indolencia de la “clase” política chilena permitieron que fueran una revuelta social violenta y la rebelión ideológica de algunos legisladores de derecha lo que mostrara una salida ante una Constitución autoritaria y un sistema previsional incapaz de su función primordial, respectivamente.

La Cámara de Diputados, llamada ahora Cámara de Diputadas y Diputados -acorde con la inédita paridad de género del eventual organismo que debería redactar de una nueva Constitución en caso de ganar el “Apruebo” el plebiscito de octubre-, aprobó el miércoles 15 y despachó al Senado el proyecto de reforma constitucional que permite a los ahorrantes del sistema de previsión civil, a cargo de empresas administradoras de fondos de pensiones (AFP), el retiro de hasta el 10 por ciento de su dinero por una sola vez con el fin de paliar los efectos económicos de la pandemia de coronavirus.

La iniciativa parlamentaria comienza a perforar así uno de los pilares de la institucionalidad pinochetista, más aún si considera la creación de un fondo colectivo compensatorio estatal, que si bien fue rechazada en esa instancia, podría ser repuesta en la Cámara Alta.

Decreto dictatorial

El modelo cuestionado proviene de un decreto-ley, el número 3.500, dictado por la Junta Militar de Gobierno dos meses después de aprobada -fraudulentamente- la Constitución de 1980 y fue diseñado por José Piñera, hermano del actual Presidente. Durante los 40 años transcurridos desde entonces, su rendimiento ha sido dispar, llevándose la peor parte precisamente quienes debían ser los grandes favorecidos: los pensionados. Si bien las administradoras privadas han logrado históricamente una rentabilidad general relativamente alta, las pensiones entregadas han sido inesperadamente bajas y en muchos casos, miserables. Peor aún, el sistema como tal, de acuerdo con el proyecto de reforma constitucional en trámite que elimina las AFP y propone un régimen solidario, ha sufrido gigantescas pérdidas acumuladas durante las mayores y periódicas crisis nacionales e internacionales de las últimas décadas, del orden de los 150 mil millones de dólares.

Botín político

Pero no sólo eso es lo que importa en el acalorado intercambio de opiniones políticas y económicas sobre el retiro parcial y excepcional de los fondos previsionales. Por mucho que autoridades y partidos hablen de ayudar a quienes “lo están pasando mal” o de proteger las futuras jubilaciones de los chilenos, según sea el prisma, es evidente que hay otras intenciones de fondo. La oposición, mayoritariamente de centroizquierda, ve una imperdible oportunidad de socavar una de las bases de la institucionalidad impuesta por Pinochet en 1980 e implantar una futura administración estatal de esos monumentales recursos. De esto se defienden ferozmente el gobierno de turno, de Sebastián Piñera, y sus aliados de la derecha, jugados por la preservación de la Constitución legada por el dictador, que privilegia el presidencialismo, la propiedad privada y la economía neoliberal y rechaza la participación activa del Estado, y de la que proviene, además, el sustento doctrinario de ese sector.

Después de todo, se trata de conquistar o proteger, según el caso, el equivalente hoy a más de 200 mil millones de dólares (más de 175 mil millones de euros), superiores a las tres cuartas partes del Producto Interno Bruto de este país e indispensables para gobiernos de cualquier tendencia… aunque sean propiedad de los trabajadores.

Piñera, desarticulado por el llamado “estallido social”, desempeñó un papel secundario en el inicio de la emergencia sanitaria y trató después de reasumir el protagonismo ofreciendo personalmente ayuda económica y material a “los más vulnerables”, pero desprotegió a otros estamentos perjudicados y la mezquindad de su ofrecimiento sólo logró acrecentar la repulsa ciudadana. Abierta sorpresivamente la facultad de legislar sobre el retiro de fondos de pensiones con votos de su propio alero político, que dieron el quórum de tres quintos, intentó realinear a los parlamentarios “díscolos” con una nueva propuesta de ayuda social, “mejorada”, y volvió a fracasar rotundamente.

El oficialismo se resquebrajó y dividió, hubo graves acusaciones mutuas y anuncios de posibles sanciones, y no le ha quedado más estrategia que su tradicional campaña apocalíptica y amedrentadora sobre los efectos que esperarían a un acuerdo político abiertamente contrario a las bases construidas en dictadura.

Llegado al Senado el viernes 17, el proyecto no sólo continuó recibiendo un inclemente rechazo por parte de las autoridades de gobierno, sino también algunos anuncios opositores de indicaciones destinadas a limitar y condicionar su cobertura. Este lunes 20 debe reanudarse el trámite y se votaría el martes o el miércoles.

¿Para qué?

La mayoría de chilenos menos protegida, agobiada por la insatisfacción de necesidades básicas como el dinero, los alimentos, el empleo, la urgencia de ganarse la vida de algún modo y el deterioro de la salud mental por el encierro, soporta además que la ayuda del Estado ante emergencias no pueda ser sino exigua, dado el papel meramente subsidiario que éste tiene bajo la actual institucionalidad, y percibe al mismo tiempo que sus conductores carecen de una intención real de resolverle el problema al priorizar la protección del modelo económico. Sabe también que los ahorros para su futura jubilación le pertenecen, por lo que, no siendo un negocio sino más bien un riesgo, siente que retirar una parte de ellos simplemente le ayudaría a sobrevivir con un mínimo de dignidad.

Sin embargo, dicho consenso colectivo, acogido por la mayoría de los representantes populares en el Congreso y habiendo superado allí el primer escollo, no está siendo respetado íntegramente. Algunos legisladores ya han propuesto condiciones y restricciones, como aplicar impuestos y acotar el retiro a quienes ellos definan como “los que realmente lo necesitan”.

Y aprobado también, como se pronostica, por el Senado, los detractores del proyecto podrían adherir a un eventual veto presidencial y/o, invocando una vez más el cumplimiento de la Constitución vigente, pedir al Tribunal Constitucional que sea dejado sin efecto precisamente por “inconstitucional”.

El peor momento de la Constitución de Pinochet está causando alarma en muchos de sus partidarios, pertenecientes a sectores que atribuyen a sus normas el bienestar individual y el reconocimiento internacional del país. El ministro de Hacienda afirmó incluso que la propuesta en trámite viola el actual acuerdo sobre proceso constituyente (que incluye un plebiscito de entrada sobre una nueva Carta Magna).

Como durante ya 30 años, temen salir al ruedo de la plena democracia prometida, pero no cumplida por los ganadores del plebiscito de 1988 y tener que competir en ella en igualdad de condiciones. Anuncian, por lo tanto, que votarán “Rechazo” en el próximo plebiscito, con el deseo de seguir legitimando la institucionalidad proveniente de la dictadura mediante interminables reformas, reflejo de un discreto nivel democrático aún así alabado en el extranjero hasta pocos meses atrás.

J.F.S.

 

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Autor

Julio Frank Salgado

Periodista y bloguero chileno. Reportero y editor en medios de comunicación escritos, radiales, televisivos y digitales. Activista digital por una Constitución democrática para Chile desde 2007. Autor de "Médicos en la Historia de Chile" (2005) e "Idolos de blanco" (2011). Año XVI en la blogosfera de PD.

Julio Frank Salgado

Periodista y bloguero chileno. Reportero y editor en medios de comunicación escritos, radiales, televisivos y digitales. Activista digital por una Constitución democrática para Chile desde 2007. Autor de "Médicos en la Historia de Chile" (2005) e "Idolos de blanco" (2011). Año XVI en la blogosfera de PD.

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