Voz del sur

Julio Frank Salgado

La violencia también se incita

La violencia también se incita
Rayado callejero, Santiago de Chile, enero de 2020. J.F.S.

Escenas como algunas de hace un año se repitieron en diversos puntos de la capital chilena durante el primer aniversario del estallido social. No sólo manifestaciones pacíficas de protesta, sino también ataques, saqueos y destrucción. Violencia callejera incontrolada.

Partidarios de la “normalidad” anterior insisten en poner en el mismo saco lo ocurrido en 2019, en circunstancias que su rechazo de fondo es borrar el avance histórico logrado por dicho acontecimiento: un plebiscito que permitiría cambiar constitucionalmente un sistema político injusto y diseñado en dictadura.

La violencia no es solamente la que se expresa, sino también la que se incita.

Casos de corrupción política y empresarial han tenido escasa sanción y se han extendido a un sector que estaba fuera de cálculo: las fuerzas armadas y de orden.

Empresariado transnacional goza de granjerías estatales y la pequeña y mediana empresa nacional sufre trabas y opresión.

El trabajo es una carga para la economía neoliberal, que lo castiga con bajo nivel de sueldos, despidos arbitrarios y pensiones míseras.

Los servicios de educación y salud estatales son los parientes pobres de los privados.

Medios de comunicación social tradicionales, concentrados en pocas manos y coincidentes en una gruesa línea pro mercado, desechan el desarrollo cívico y cultural de la gran audiencia.

Lo único nuevo es la crisis adicional derivada de la pandemia de coronavirus, que terminó de afianzar la pobreza e indigencia en sectores sociales ya suficientemente abusados.

Y los responsables, por decisión de sus propios representados, de elaborar políticas públicas destinadas a eliminar injusticias, encontrar soluciones y crear incentivos, sólo corrigieron su dudosa política de “consensos” partidistas cupulares tras una violenta y reprimida revuelta.

Y así está ahora la “clase” política, con un Presidente carente de reacción, un Congreso que ha asumido un protagonismo que no convence y dirigentes partidarios desautorizados por la irrupción popular, todos cuidando discretamente sus pedestales.

El estallido social de 2019 fue, pese a todo, algo espontáneo, que planteó también ideales y esperanzas para no tener que ir de estallido en estallido. Lo del domingo 18 fue otra cosa y así parece haberlo aceptado la ciudadanía que sigue dispuesta a votar “Apruebo” el próximo domingo.

Pese a que el plebiscito no puede asegurarlo, al menos da una oportunidad a la voluntad ciudadana de mejorar en democracia. Bastante más que lo que se podía pedir un año atrás.

J.F.S.

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Autor

Julio Frank Salgado

Periodista y bloguero chileno. Reportero y editor en medios de comunicación escritos, radiales, televisivos y digitales. Activista digital por una Constitución democrática para Chile desde 2007. Autor de "Médicos en la Historia de Chile" (2005) e "Idolos de blanco" (2011). Año XVI en la blogosfera de PD.

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Periodista y bloguero chileno. Reportero y editor en medios de comunicación escritos, radiales, televisivos y digitales. Activista digital por una Constitución democrática para Chile desde 2007. Autor de "Médicos en la Historia de Chile" (2005) e "Idolos de blanco" (2011). Año XVI en la blogosfera de PD.

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