Voz del sur

Julio Frank Salgado

Nueva Constitución: TPP11 contribuye a definir indecisos

De cara a la elección de convencionales, Piñera apura la aprobación de un tratado político-comercial que, además de condicionar la soberanía del país, se suma como tema prohibido a los futuros constituyentes.

Nueva Constitución: TPP11 contribuye a definir indecisos
Recorte de “Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico”, Dirección General de Relaciones Económicas Internacionales, 2019, senado.cl

El pasado 6 de enero, el Presidente Piñera envió un mensaje al Senado exigiendo discusión inmediata para el “Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico” (CPTPP, llamado también TPP11), que incluye a otros diez países, “el tratado plurilateral más grande de la región Asia-Pacífico”, afirma la Dirección de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería.

Un Chile vapuleado por la pandemia, pero en crisis aún controlable, podría recuperarse más rápidamente intensificando sus relaciones con naciones desarrolladas como Japón, Canadá y Australia, y con economías emergentes como Singapur, lo que involucra en conjunto casi 500 millones de personas y el 12 por ciento de PIB global. Sin embargo, las expectativas no parecen así de halagüeñas.

De partida, se crea un “mecanismo de solución de controversias” como instancia superior para problemas no resueltos, lo que implica el sometimiento de los miembros a tribunales arbitrales internacionales, afectando, en consecuencia, la soberanía nacional.

El senador opositor Alejandro Navarro interpuso una reserva de constitucionalidad tras la aprobación del tratado en la comisión de Constitución del Senado en 2019 y ratificó hace algunos días que prepara una presentación ante el Tribunal Constitucional. Manifestó además reparos por que se pueda imponer la inversión por sobre el cuidado efectivo del medioambiente, impedir al país dar valor agregado a la exportación de sus materias primas y que se insista en eventuales indemnizaciones por derechos sobre yacimientos mineros.

“No es posible que para el Presidente Piñera sea más importante beneficiar a las grandes transnacionales que presentar una agenda que se haga cargo de las urgencias que hoy demanda el país”, enfatizó.

Tampoco hay acogida en materia laboral. El secretario general de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Nolberto Díaz, quien expuso ante las comisiones parlamentarias en 2019, dijo que el acuerdo transpacífico significa un retroceso en soberanía y en protección de los recursos naturales, así como restricciones a la creación de empresas públicas y congelamiento de los derechos básicos de los trabajadores chilenos. “Si es ratificado, los trabajadores retrocederemos más de 20 años”, vaticinó.

El cuerpo en discusión contiene una gran variedad de temas. Entre los más recurrentes en las pasadas jornadas de información pública realizadas por las autoridades de gobierno figuran (en ese orden) propiedad intelectual y propiedad industrial, derecho de autor, medioambiente, asuntos laborales, acceso a mercados, empresas del Estado, telecomunicaciones y comercio electrónico.

Inmunidad

La decisión presidencial agita además las aguas del proceso constituyente en marcha.
Al negociar febrilmente los partidos políticos una salida a la crisis por el “estallido social” en 2019, acordaron no sólo la convocatoria a un plebiscito sobre nueva Constitución y una “hoja en blanco”, sino también un quórum de dos tercios de los constituyentes para la aprobación de sus acuerdos y “respetar” la democracia, las sentencias judiciales ejecutoriadas y los tratados internacionales ratificados y vigentes, dándoles inmunidad ante los futuros constituyentes:

“El texto de Nueva Constitución que se someta a plebiscito deberá respetar el carácter de República del Estado de Chile, su régimen democrático, las sentencias judiciales firmes y ejecutoriadas y los tratados internacionales ratificados por Chile y que se encuentren vigentes” (artículo 135, inciso cuarto, Ley 21.200).

Forzar la aprobación de un tratado internacional ya impopular y que sería, como los demás, intocable para al órgano encargado de escribir una nueva Constitución no es precisamente una contribución a la “paz social” necesaria estando cada vez más cerca elegir a sus redactores, pero sí una ayuda que permitiría definir posiciones a quienes aún pudieran creer que esta será una elección más y que no importa quién gane.

J.F.S.

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Autor

Julio Frank Salgado

Periodista y bloguero chileno. Reportero y editor en medios de comunicación escritos, radiales, televisivos y digitales. Activista digital por una Constitución democrática para Chile desde 2007. Autor de "Médicos en la Historia de Chile" (2005) e "Idolos de blanco" (2011). Año XVI en la blogosfera de PD.

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