A la santa le gustaba llamarse Teresita en español y no petit Therese, como, en realidad, tendría que decirse en francés
(Ángel Gómez Escorial, en Betania.es).- Ya decíamos en nuestra anterior reseña que Carlos Ros, especializado en biografías, acaba de editar una más, pero, realmente, especial. La de Teresa de Lisieux, santa Teresita del Niño Jesús, santa muerta joven, a los 24 años, y que más influencia y presencia ha tenido en el mundo católico en los últimos años.
Bien sea por todo el entorno muy fuerte -anterior y posterior- de la celebración del centenario su muerte en 1897 o a causa de la importancia intrínseca de su vida de santidad real y accesible, que cautiva, lo cierto es que su fama y presencia entre el catolicismo de los últimos 20 años es verdaderamente notable e impresionante.
Carlos Ros, gran experto en aclaraciones dentro de sus biografías ya comunica en el prefacio del presente libro que a la santa le gustaba llamarse Teresita en español y no petit Therese, como, en realidad, tendría que decirse en francés. Lo cual acompaña aún más la curiosidad en torno al «cambio del nombre» de estos tiempos. Se explica el subtitulo del libro -«huracán de gloria»- idea sobre la santa dada por el papa Pío XI en una lejana audiencia de la primavera de 1925. Y es que este onubense -afincado en Sevilla- de 71 años, sacerdote y escritor tiene una muy «especial mano» para la biografía lo que da que produzca obras muy interesantes y muy plenas.
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