Encontrar caminos, buscar y reconocer al Dios hecho carne en esas personas que están a nuestro lado, también, y especialmente, en los que el mundo desprecia y no deja entrar a formar parte de la sociedad
(Luis Miguel Modino).- A veces vemos la Palabra de Dios como una cosa del pasado, como una historia bonita que nos conmueve, pero que no nos transforma. La vida de Jesús es una expresión del presente, que se sigue haciendo realidad hoy. Lo que nos cuentan los evangelios nos lleva a descubrir cómo esa Palabra está presente hoy en la vida del mundo, en mi propia vida.
Ayer celebrábamos la Navidad. Al leer el pasaje del Evangelio hasta nos indignamos pensando en como la gente fue injusta con José, María y Jesús, llegando a decir que esos judíos eran unos malvados (o otros «piropos» todavía mas fuertes). No entendemos como no les dieron posada y tuvieron que ir a parar a un establo, en la periferia de la ciudad. Pero saliendo de misa nos olvidamos de todo y volvemos a lo nuestro.
Lo peor de todo es que la historia se repite, a cada momento, y otra vez no le dejamos entrar. Y eso no pasa en un lugar indeterminado y con personas que no conocemos, pasa aquí y conmigo, en mi comunidad, con aquellos que nos decimos discípulos de Aquel a quien los judíos obligaron a nacer entre pajas y boñigas de vaca. Nos pasa a nosotros, cristianos viejos y piadosos, de comunión diaria, líderes de nuestras comunidades.
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