Este lunes ante la Audiencia Nacional

El teniente coronel Lobo y sus agentes jalearon a los invasores tras abrir la puerta de Ceuta, animándoles a entrar en la ciudad

Vivas exige la expulsión de todos los invasores para recuperar la normalidad y acusa a Sánchez de "sumisión" a Rabat

El teniente coronel Lobo y sus agentes jalearon a los invasores tras abrir la puerta de Ceuta, animándoles a entrar en la ciudad
Marlaska y el teniente coronel Lobo en la invasión de Ceuta. PD

Una puerta. Una orden.

Y un grito que todavía resuena entre quienes estaban allí: «¡A la ciudad, todos a la ciudad!».

Según la reconstrucción que publica El Español este 25 de octubre de 2026, citando  testigos presenciales, esas fueron las palabras con las que el teniente coronel Lobo y sus agentes de la Guardia Civil jalearon a los invasores después de abrir la puerta de la frontera de Ceuta, el momento decisivo de la entrada masiva.

No fue un descuido ni un desbordamiento imprevisto.

De acuerdo con ese relato, los mandos de la Policía advirtieron al teniente coronel de lo que estaba a punto de hacer.

Si abría la puerta en el Tarajal, le dijeron, provocaría un efecto llamada.

«Lo que estás haciendo es una barbaridad», le espetaron.

La puerta se abrió igualmente.

Mientras tanto, en Madrid, el silencio. Desde los primeros avisos hasta que comenzó la invasión, los agentes desplegados en Ceuta solo recibieron una instrucción del Ministerio del Interior de Marlaska y de sus superiores.

Una frase que lo resume todo: «Haced lo que podáis».

Ni refuerzos, ni protocolo, ni un plan.

Solo una consigna de supervivencia para unos policías abandonados a su suerte ante la mayor avalancha de la historia reciente de la frontera sur. Lo que ocurrió después es conocido. Lo que hasta ahora no se sabía es cómo empezó.

El teniente coronel Miguel Lobo deberá justificar este lunes ante la Audiencia Nacional porque dió la orden para abrir la cancela del Tarajal.

Eso, quien se lo ordeno a el y las razones que motivaron esa decisión durante la entrada masiva de migrantes en Ceuta.

La investigación se centra en determinar si actuó de manera autónoma, si siguió instrucciones de la Delegación del Gobierno o si había una directriz previa del Ministerio del Interior.

Este episodio ha reavivado el conflicto entre la Guardia Civil y la Policía Nacional.

Testimonios recabados por medios digitales apuntan a que algunos mandos de la Policía propusieron mantener el acceso cerrado con el fin de contener la presión, advirtiendo a Lobo sobre el potencial efecto llamada que podría resultar de abrirlo. «Lo que estás haciendo es una barbaridad», le habría manifestado uno de ellos.

MANIFESTACIÓN DE CABALLAS EN MADRID

Volver a la normalidad. El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha vuelto a hacer esta petición que cada día parece más lejana.

Desde que los días 30 y 31 de julio casi 80.000 personas entraran a nado desde Marruecos a la ciudad autónoma, Ceuta ha asumido una nueva normalidad marcada por la escasez y la incertidumbre.

A pesar de que ya muchos se han ido voluntariamente a Marruecos, muchos otros siguen en Ceuta con las calles como único recurso. Todo ello, supone para Vivas que Ceuta no haya recuperado la «normalidad».

¿Qué planea ahora Marruecos? Ceuta teme otra invasión de más de 100.000 personas ante las nuevas amenazas de Rabat

Así lo ha afirmado en una marcha celebrada en Madrid, este 25 de octubre y convocada por el movimiento Mujeres Caballas.

«Ceuta sigue viviendo una situación absolutamente insostenible, una situación totalmente alejada de la normalidad. No hemos recuperado la normalidad»

Una decisión tomada bajo presión

La cancela, según la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), no representaba la frontera entre Marruecos y España. Se encontraba dentro de un recinto que ya se consideraba territorio español, próximo al paso del Tarajal. La asociación argumenta que las personas que se concentraban allí habían sobrepasado previamente el límite fronterizo, en muchos casos después de acceder por el mar.

La postura de la Guardia Civil sostiene que mantener la puerta cerrada habría llevado a cientos de personas a quedar atrapadas en un espacio reducido sin una salida clara. A medida que la presión del grupo crecía, algunos comenzaron a escalar la estructura, lo que elevaba el riesgo de caídas, aplastamientos y ahogamientos.

Por su parte, la Policía Nacional presenta una visión diferente. Sus mandos consideraban que abrir la cancela podía facilitar la entrada a la ciudad y convertir una situación crítica en un flujo incontrolado. Este enfrentamiento quedó grabado en un vídeo que se difundió posteriormente, donde se puede observar una discusión entre Lobo y un responsable policial sobre cómo enfrentar la emergencia.

De acuerdo con testimonios publicados, la Policía solo recibió una instrucción específica antes de que estallara la crisis: «Haced lo que podáis». Algunos agentes se trasladaron al Tarajal con la intención de mantener la puerta cerrada, ya que no contaban con la orden de abrirla.

Los momentos de tensión vividos, según las fuentes indicadas, son los siguientes:

  • La Policía trató de cerrar la cancela y llegó a ocultar la llave.
  • Lobo insistió en que abrirla podía prevenir un peligroso embotellamiento.
  • La puerta fue reabierta poco después.
  • Algunos testigos afirman que agentes de la Guardia Civil instaban a los migrantes a dirigirse hacia la ciudad gritando «¡A la ciudad, todos a la ciudad!».

La investigación deberá determinar si estas afirmaciones son ciertas, quién decidió finalmente abrir el acceso y qué información tenían los mandos en cada instante.

El perfil de Miguel Lobo

Miguel Lobo se encuentra al frente de la jefatura de Operaciones de la Comandancia de la Guardia Civil en Ceuta, donde coordina los dispositivos de seguridad fronteriza y los refuerzos desplegados en la ciudad autónoma.

Tanto compañeros como representantes de la AUGC lo ven como un mando directo, resolutivo y habituado a tomar decisiones en situaciones de tensión. Una fuente citada por El Español lo describe como «bruto y echado para adelante», y añade que, en caso de recibir una orden, suele llevarla a cabo sin dilaciones.

Su actuación genera divisiones entre quienes estuvieron presentes en el operativo. Para sus defensores, priorizó la protección de las personas concentradas y evitó una tragedia inminente. Sin embargo, sus críticos afirman que asumió una decisión con consecuencias predecibles: permitir que una multitud avanzara hacia Ceuta sin un dispositivo adecuado que pudiera contenerla.

El delegado del Gobierno, David de la Encina, ha mostrado su apoyo público al teniente coronel. Según su perspectiva, Lobo no abrió la frontera con Marruecos, sino que actuó al abrir una cancela interior para impedir que quienes ya habían alcanzado suelo español sufrieran aplastamientos o ahogamientos.

La responsabilidad política no se escapa al escrutinio. Se destacan las críticas a la falta de planificación del ministerio de Interior y a la ausencia de directrices coordinadas entre ambos cuerpos. Además, algunos sectores cuestionan cómo ha gestionado el Gobierno de Pedro Sánchez la presión ejercida por Marruecos ante la crisis migratoria en Ceuta.

Sin embargo, las acusaciones sobre una supuesta entrega ante Mohamed VI corresponden al ámbito político y no han sido corroboradas por la información divulgada en relación con la investigación judicial. Primero, se deben establecer la cadena de mando y las circunstancias operativas de aquel día.

Entre los aspectos que Lobo deberá aclarar se encuentran:

  1. Quién le comunicó la orden de abrir.
  2. Si la instrucción provenía de la Delegación del Gobierno.
  3. Qué riesgo concreto percibía en la acumulación de personas.
  4. Si era consciente de la posibilidad de que la apertura originara un efecto llamada.
  5. Qué coordinación existió con la Policía Nacional.
  6. Las razones por las cuales la puerta se cerró y se volvió a abrir.

El mando está convocado a declarar junto al agente de la Policía Nacional con quien mantuvo la discusión. Sus declaraciones podrían ser clave para reconstruir los instantes críticos y determinar si existieron órdenes contradictorias.

Este caso ofrece una imagen difícil de desvincular del debate: dos cuerpos de seguridad operando ante la misma multitud, pero con prioridades antagónicas. Unos temían una avalancha hacia la ciudad; otros, una tragedia en el interior del recinto. La Audiencia Nacional tendrá que dirimir dónde concluyó la intervención de emergencia y dónde comenzó una posible responsabilidad operativa.

Más allá del procedimiento judicial, este episodio resalta una realidad poco conocida: las cancela fronterizas no solo son barreras, sino que pueden transformarse, en cuestión de segundos, en el último resquicio entre una multitud atrapada y una salida segura.