Albert Rivera es un caso único. Lleva diez años en política pero en los últimos diez meses ha pasado de ser nadie a convertirse en la bisagra entre el PP y el PSOE. Su estrategia será llegar a la primera posición pero los contrarios compiten y las encuestas mandan.
El papel de Albert Rivera es la pieza central en la formación del próximo Gobierno de la Nación. La aspiración de Cs es ganar al PP pero parece muy improbable. La cuestión es saber cómo se respalda a un gobierno, para cuatro años, sin entrar en él.
Rivera dice que si no es el presidente no formará parte del gobierno. Y, repite, que debe gobernar el partido que más votos logre.
La clave es saber si Rivera va a votar la investidura de Mariano Rajoy, si va a formar parte de un gobierno PP-Cs o si se aúpa a La Moncloa gracias a una alianza entre Cs-PSOE-Podemos, IU-ERC-CUP y demás pelaje. Esta posibilidad es imposible de cuadrar con lo cual el dilema será simples combinaciones de uno a dos o de dos a tres.
Y Albert Rivera va a ser el gran político de los próximos años. Es quien va a manejar el gobierno de España en los próximos cuatro años.
El líder de Ciudadanos es considerado, entre más de 2.000 mujeres españolas, la imagen más sexy entre los candidatos a la Presidencia del Gobierno.
En 2001 ganó un concurso universitario sobre capacidad de argumentar en público sobre la marcha y cualquier tema. Era un concurso de TVE entre universidades.
«Se vota como se elige coche: se escogen aquellos que nos hacen soñar» dicen los expertos y apuntan a Rivera.
«Albert, eres la esperanza blanca de muchos españoles. Por favor, vístete mejor» le dijeron en Facebook.
Traje chaqueta o vaqueros con americana, camisa blanca y sin corbata. Arreglado, limpio, pero a la vez informal.
Albert Rivera (Barcelona, 1979) emprendió un camino «diferente».
Dejó un trabajo acomodado, con un buen sueldo y en un área que le gustaba, el de la asesoría jurídica, para embarcarse en un proyecto político con buenos padrinos, como el dramaturgo Albert Boadella, pero de futuro incierto. Se entregó a fondo a Ciutadans y hasta se desnudó literalmente para captar votos en las autonómicas de 2006. Dice que le tocó por casualidad, pero lo cierto es que su planta ayudaba: tenía 26 años y un cuerpo esculpido en el agua de las piscinas, primero como nadador y luego como waterpolista. Consiguió tres escaños.
Licenciado en Derecho por Esade, a Albert Rivera le gustan las motos y la Coca-Cola Zero. No está bautizado. Trabajó en La Caixa. En persona parece más joven de lo que es.
Han pasado nueve años desde que Rivera saltara a la política con un cartel electoral en el que aparecía completamente desnudo en la campaña para la Presidencia de la Generalitat de Cataluña en 2006. No es un político nuevo pero un candidato quedó roba votos a derecha e izquierda.
Veremos los resultados el 20D.
