Las urnas han hablado con claridad meridiana en Castilla y León, y el mensaje no admite equívocos: la izquierda ha sufrido un nuevo y contundente revés, mientras el bloque constitucional de derechas —PP y Vox— suma con holgura la mayoría absoluta en la mayoría de los escenarios autonómicos clave.
Sin embargo, tras años de bloqueos, excusas y estrategias de desgaste mutuo, surge de nuevo la pregunta ineludible: ¿debe Vox entrar en los gobiernos del Partido Popular?
La respuesta, para cualquiera que mire la realidad sin anteojeras ideológicas ni complejos de inferioridad, es un rotundo sí. Y no solo debe: tiene la obligación moral y política de hacerlo.España no puede permitirse más parálisis. El sanchismo agoniza, pero aún conserva oxígeno gracias a la división en el campo patriótico.
Cada día que pasa sin gobiernos estables en Extremadura, Aragón o Castilla y León es un día regalado a la izquierda más radical, a sus socios separatistas y a las políticas que están desangrando al país: fronteras porosas, derroche autonómico, adoctrinamiento ideológico y ataque sistemático a la unidad nacional.
Para analizar esta y otras cuestiones, Josué Cárdenas pasa revista a la actualidad política del momento en una nueva edición de ‘La Burbuja’.