En pleno centro de Madrid, entre el bullicio turístico y la proliferación de establecimientos cada vez más parecidos entre sí, todavía quedan locales que conservan una personalidad propia. Uno de ellos es La Selva, el conocido Bar Selva de la Plaza de los Mostenses, 7, un establecimiento que Carmelo lleva años defendiendo como uno de esos rincones donde todavía se puede encontrar el Madrid de barrio.
Y si algo caracteriza al responsable del local, además de su defensa de la cocina tradicional y del trato directo con el cliente, es que no parece tener demasiado interés en medir sus palabras. Buena muestra de ello es su contundente postura respecto a Pedro Sánchez. Según explica el propietario, si el presidente del Gobierno se presentara en su establecimiento, no le permitirían entrar, llegando a referirse a él en términos extremadamente ofensivos: «Si viene Pedro Sánchez, a ese hijo de puta no le dejamos entrar».
@laubicacionperfecta Este es uno de los bares más radicales y patriotas de toda España… 🇪🇸 Fui con @Javi con Hambre Se encuentra en Madrid, y es un bar clásico de los de toda la vida, castizo y en donde su especialidad son los pinchos de tortilla 🔝 Más de 23 tipos de tortillas diferentes, y algunas muy curiosas, como la de ciervo… 🦌 Donde dicen que el jefe va a cazarlos 😳 Un bar muy curioso lleno de banderas, y en donde Miguel lleva más de 20 años detrás del negocio 😊 El pincho de tortilla vale 3,80€ es muy grande y están todas súper jugosas 😜 Nosotros probamos de la torreznos, cebolla 🧅 caramelizada y ciervo 🦌 Ahora queremos saber vuestra opinión… ¿Vendrías a un bar como este ? Os leemos 👇🏼 El sitio se llama La Selva y te dejo aquí la dirección: 📍P. de la Castellana, 159, Tetuán, 28046 Madrid #madrid #tortilla #barato #castizo #españa ♬ Makeba (Ian Asher Remix) – Jain & Ian Asher
Más allá de la polémica política, La Selva ha construido su identidad alrededor de una fórmula sencilla: comida tradicional, bebida y una clientela diversa. Su propio lema, «Comidas y copas», resume una filosofía alejada de las tendencias gastronómicas pasajeras.
Un bar donde se cruzan generaciones
Entrar en La Selva supone encontrarse con un ambiente difícil de replicar en los nuevos locales del centro madrileño. Clientes habituales, estudiantes, turistas y quienes prolongan la noche comparten un espacio en el que la conversación y la barra siguen teniendo un protagonismo fundamental.
La historia del establecimiento también está ligada a algunos personajes conocidos de la vida cultural y política española. Entre quienes frecuentaron el local estuvo el cantante flamenco Bambino, de quien se recuerda incluso su afición por meterse en la cocina para preparar rabo de toro. El establecimiento también fue escenario de encuentros relacionados con los primeros tiempos de Podemos.
Pero la verdadera apuesta de Carmelo está en conservar una forma de hacer hostelería que considera cada vez más difícil de encontrar en el centro de Madrid.
Vino con Casera y cocina sin artificios
La carta de La Selva no pretende competir con la cocina de autor. Su propuesta se apoya en platos reconocibles, recetas tradicionales y raciones pensadas para compartir.
Uno de sus principales reclamos continúa siendo el menú del día, cuyo precio ronda los 14 euros según las referencias aportadas. Incluye primero, segundo, pan, postre, café y uno de los elementos más reconocibles de la casa: el tradicional jarro de vino con Casera.
Entre las opciones que han ganado fama entre sus clientes aparecen las setas salteadas con alioli, además de distintos platos de cocina casera. En determinados días también aparece en escena otro clásico madrileño: el cocido.
Por la tarde y durante la noche, la propuesta cambia ligeramente y la barra gana protagonismo. Papada, fingers, setas o entraña forman parte de una oferta de raciones que busca precisamente eso: comer, beber y compartir sin demasiados protocolos.
Cuando cae la noche, La Selva cambia de ritmo
Los viernes y sábados el establecimiento prolonga su actividad hasta aproximadamente las dos de la madrugada. El ambiente se transforma y las comidas dejan paso a las copas, los encuentros entre amigos y quienes utilizan el local como punto de partida para continuar la noche por el centro de Madrid.
Esa combinación de cocina tradicional y ambiente nocturno forma parte de la identidad del negocio, que intenta mantener precios alejados de los que se han convertido en habituales en algunas zonas más turísticas de la capital.
Una pequeña trinchera contra el Madrid de las franquicias
Carmelo contempla con preocupación la transformación del centro madrileño y considera que determinados barrios han perdido parte de su personalidad. Su crítica se resume en una frase: «A veces ya no parece barrio ni nada».
La Selva pretende ser la excepción. Un lugar donde todavía hay menú del día, vino con Casera, platos de cuchara, conversaciones a gritos en la barra y un propietario dispuesto a decir lo que piensa, incluso cuando sus palabras pueden generar polémica.
En una ciudad que cambia a toda velocidad, el Bar Selva continúa apostando por una fórmula mucho más antigua: comida sencilla, copas, clientela habitual y una personalidad propia difícil de encontrar en una franquicia.

