O sea, frente a la modélica gestión técnica del proceso electoral, la nefasta gestión política del COVID-19 por un Gobierno miserable e inepto que nos miente. Una pandemia que ya ha matado a 35.000 (*) españoles.
Con un presidente -y un vicepresidente- de Gobierno que cada vez que habla sube el pan, que no duda en decir una cosa, la contraria y luego una nueva con el único objetivo de justificar su incompetencia y mantenerse en el poder; que lo mismo dice so que arre como coartada de su improvisación, su interés político y falta de criterio; que tiene la desfachatez de presumir de diálogo y transparencia (y nos amenaza manu militari si lo criticamos); que alardea de ser quien mejor está gestionando la catástrofe en el mundo mundial mientras miente al pueblo soberano, y a la opinión internacional, manipulando vilmente las estadísticas del dramático número de muertos para hacernos creer (sin ningún éxito) que España es líder mundial en el control de la pandemia. Inventando inexistentes “millones” de test realizados a toda la población. Mintiendo, engañando y volviendo a mentir al contabilizar a su conveniencia test serológicos (“rápidos”) y PCR para confundir a la OCDE y demás organismos internacionales, cuando todos sabemos (también Sánchez, Iglesias y sus apesebrados y apesebradas palmeros y palmeras mediáticos y mediáticas) que el supuesto liderazgo es absolutamente falso.
Tanto es así que han tenido que pasar 47 días (!) de estado de excepción -disfrazado de alarma sanitaria-, con la población bajo arresto domiciliario y todo el poder del Estado en manos del presidente del Gobierno, para que éste inicie, por fin, un estudio de prevalencia del virus en todo el territorio nacional… limitado a 30.000 familias. Una muestra estadística (que pretende ser representativa de 47 millones de españoles) con la que el “Gobierno de España” quiere suplir la ausencia de los tan cacareados test masivos (¡millones!), esos test imprescindibles que presumía estar haciendo y no ha hecho, ni hará. Otra enorme y gravísima mentira del “Gobierno de España” al descubierto. ¿Y con estos mimbres, antes siquiera de tener los resultados de ese mini estudio -prevé tenerlos a finales de junio- nuestro ínclito telepredicador se ha atrevido a planificar la “desescalada”, conforme expuso en su última homilía desde el púlpito de la Moncloa? Dios nos coja confesados.
¿Y qué decir de las mascarillas? Después de incautarse en plan chavista del mercado de material sanitario, test y laboratorios incluidos, invocando la salud, el interés público y el decretazo del 14 de marzo, nos dijo, vía ministro Illa y sus “técnicos”, que no eran necesarias. Una gilipollez de los chinos que si acaso sirve, nos decían, para no contagiar a los demás, pero no para protegernos. Otra gravísima mentira que no sabremos cuántos contagios y muertos habrá causado. Agua y jabón Lagarto, y punto. Esa era la receta del «Gobierno de España» para controlar la pandemia.
Luego, el desastre. Millones de mascarillas compradas en el mercado chino, defectuosas, devueltas, vueltas a comprar y otra vez devueltas. Lo mismo que EPIs, test, respiradores (¿ya no hacen falta?), guantes, etcétera. Escándalo tras escándalo hasta el desastre final. Las Autonomías enfrentadas con el Gobierno y viceversa. Sálvese quien pueda en este reino de taifas. Total, el mercado desabastecido y los españoles muriendo. 213.000 infectados, 35.000 muertos y 47 millones de españolitos sin mascarillas. Y las pocas que había en alguna farmacia, a precios de escándalo. Y todas, para vergüenza del “Gobierno de España”, con el 21 % de IVA.
Ahora nos dice Grande-Marlaska desde su Ministerio del Amor que su uso es “recomendable” en transportes públicos y lugares cerrados. Aunque el zar de Galapagar deja su dacha y acude coleta en ristre y con escolta armada al super a comprar el pan sin mascarilla. Y al “Gobierno de España” ahora se le llene la boca con no sé cuántos millones de mascarillas quirúrgicas (un solo uso) para toda la población, a 0,96 euros/unidad, IVA incluido. Vale. Pero es una nueva mentira: sigue sin haber mascarillas para todos. Por eso, lo mismo que con los test masivos, Sánchez no se atreve a “promulgar” su uso obligatorio. Aunque peor sería que siga poniendo en riesgo la salud pública no obligando a su uso por pura soberbia, con tal de «sostenella y no enmendalla».
Por cierto, ¿se han parado a pensar cuántas mascarillas “quirúrgicas” podríamos comprar con los 452 millones de euracos que nos costaron las elecciones del año pasado? Teniendo en cuenta su precio real, 0,79 euros/unidad una vez descontado el desvergonzado 21 % de IVA que nos clava el Dr. Sánchez, obtenemos la bonita cifra de 506.329.113,92 mascarillas. O sea, 506 millones de mascarillas y le perdono 330.000 a cambio de gel hidroalcohólico. O lo que es lo mismo, 11 mascarillas y un par de frasquitos de gel por español, bebés incluidos.
La pregunta del millón es obvia. ¿Y por qué no hace eso el presidente del “Gobierno de España”? ¿Es que son más importantes unas elecciones que la salud y la vida de los españoles? ¿Es esa su preocupación social y decidido apoyo a la sanidad pública, y las de su socio comunista? ¿Por qué si en campaña electoral cada español recibe en su buzón las papeletas y la propaganda electoral de todos los partido, no puede recibir una cariñosa carta del presidente del “Gobierno de España” acompañada de un set de mascarillas y un bote de gel hidroalcohólico para protegerse del coronavirus?
Y ya puestos, ¿por qué el resto de los partidos políticos con representación parlamentaria no hacen lo mismo? Seguro que les costaría muchísimo menos que la propaganda electoral.
(*) Incluidos los fallecidos en Madrid y Cataluña que el Ministerio de Sanidad se niega a contabilizar, conforme al recuento oficial de muertos por coronavirus de los gobiernos autonómicos de la Comunidad de Madrid y la Generalidad de Cataluña
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