(“Si no escribo disparates, / ¿qué, si no, voy a escribir? / Porque siendo uno un orate, / no esperéis nada de mí. / Tate, tate, ¡chocolate!. // Mi señoría os reta a todos / a estos ripios retocar / a ver si codo con codo / se pudiesen mejorar. / Tate, tate, ¡electrodo!”. Ripioteca propia).
La verdad es que mi señoría se ha metido en un lío casi tan gordo como el de ZP con ETA. ¿Que qué me acontece? Pues muy sencillo. Si vuesarcedes son observadores, habrán advertido que en la chirigota de antier («Político y trovador, ¡qué horror…! -1-«), a continuación del título aparecía el guarismo -1-, cifra que en estos casos suele indicar que “serie habemus”, es decir, que no satisfecho con haberles torturado mediante la cuchufleta en cuestión, el grafómano está amenazando con endilgarles más de lo mismo. Ea, pues no. No sufran, porque mi señoría va a renunciar de momento al estro de los políticos para dedicarse al propio (al propio estro) y va a intentar ponerle una nueva letra al Himno Nacional. Es una tarea a la que le he dedicado el último quinquenio del siglo pasado y lo que va de éste. En efecto: es un trabajo ímprobo.
Pues eso: se trata de que, en lugar de cantar Chunda, chunda, tachunda chunda chunda chunda chunda chun …, etc., se cante otra letra más inteligible por el “pópulo bárbaro” y que, a la vez, refleje la idiosincrasia más nítida del porqué de los mecanismos tanto externos como internos de los españoles sinergéticamente considerados y que, por ende, si delinquen puedan dar lugar a la utilización alternativa de las pulseras de control telemático (no de perros sino de personas) en los casos cuyo uso sea simultaneo a la realización de una seudohuelga de hambre, consistente en la ingesta de dosis suficientes de pan Bimbo y jamón de York y cuyo feedback o retroalimentación evite el deterioro de la masa muscular de los pacientes, ya que ello obligaría a un eventual desplazamiento o deslocalización a la autonomía de la cual fuera oriundo el andóval de turno, tarea a realizar “sine die” (o sea, cuanto más tarde, mejor) y en condiciones normales de presión y temperatura, evaluada ésta en unos 293 º Kelvin o absolutos.(Total, “na”. ¡Qué lío!. «En una de fregar cayó caldera»).
Para que vuesarcedes se vayan familiarizando con esta opera prima de mi señoría, les ofrezco a renglón seguido el “statu quo” de su texto al que, como queda dicho, este autor le ha dedicado el trabajo de una docena de años (cinco del siglo pasado y siete de éste) y, por el momento, parece ser difícilmente mejorable. Ahí va:
Hombres libres,
tan libres que con Z no os va a ir tan mal.
Y no os va a fastidiar.
Toma del frasco, Carrasco,
Que del botijo asco te va a dar. (Estribillo que se repite).
Mujeres libres,
igual de libres que varones son:
esto es la paridad.
Toma, María, ¡qué tía!,
que si no te fías, se van a enfadar. (Estribillo que se repite).
Tararéenla vuesarcedes y comprobarán que les encanta. ¿O no?
6-06-2007.
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