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Prestos a la reprobación, maléficos matusalenes.

Rufino Soriano Tena 04 Sep 2007 - 01:32 CET
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Mi señoría sabe (¡qué no sabrá mi señoría!) que hay una “piara”, con perdón, de leedores, ávidos de ponerle a uno cual no digan dueñas, precisamente por culpa de estas chirigotas. «A ver sobre qué escribe el manta éste en su primera parleta postvacacional», se dirán. «Porque seguro que no padece el síndrome ese de que hablan ahora...» Y, en efecto, de momento no adolezco de ese mal o, por mejor decir, de ese síndrome, “conjunto de síntomas característicos de una enfermedad”, ni tampoco, como quiere una segunda acepción del DRAE, de ese “conjunto de fenómenos que caracterizan una situación determinada”. Claro que en este segundo significado encaja, como anillo a dedo, este titular que lucía ayer, en portada, un periódico de tirada nacional, que espetaba: “Cuesta de otoño por la subida del pan, la leche y la carne”. Y en el subtítulo: “Los huevos costarán un 20 % más, y el porcino aumentará hasta un 30 %”. Porque éste es un conjunto de fenómenos que caracterizan una situación determinada. Vamos, así lo cree mi señoría… Y como hace un año y cuatro días, éste que lo es escribió una chirigota que, mutatis mutantis, aludía a los síndromes de esta época del año, y hoy no se me ocurre nada, ahí va lo que di de mí en aquella ocasión, que además es una cuchufleta que no la encontrarán vuesarcedes en ningún otro lugar. y no es por que sea mía, pero es buenísima.¿A que sí? Lean:

DE CÓMO CURAR LOS SÍNDROMES AL USO.

(“Si lo suyo es vaguería / que se la cure su tía”. Ripioteca propia).

Ya quedó dicho (y muy bien dicho, por cierto), en las primeras líneas de mi precedente escrito jaranero o chirigota, lo que en español se entiende por síndrome. Lo he releído y hay que ver lo guay que me salió. (No, no se molesten en felicitarme. Ya sé yo que me salió redondo, y es que por algo sólo los genios somos modestos). Pero claro, esos eran sólo los prolegómenos. Ahora hay que entrar en materia, o sea, en el fondo de la cuestión. Y para ello, la primera tarea a realizar, según sabemos todos los científicos que en el mundo somos –no olviden esto-; la primera tarea a realizar es la de dividir. Divide y vencerás, reza –aunque ahora somos muy pocos los que rezamos- el adagio. Y para dividir, nada mejor que una calculadora. Con una calculadora y conociendo el dividendo y el divisor, y sabiendo qué teclas se han de pulsar, tema resuelto. Dividendo, a nivel de país: cuarenta y cuatro millones de habitantes. En números redondos, claro. Y divisor: tres. O sea:

–los que hacen algo,

–los que no hacemos nada y lo confesamos paladinamente, y

–un amplio colectivo de titis, integrado por un elevado número de funcionarios públicos del Estado Español, de funcionarios igualmente públicos de la nueva nación Catalana, de idem (funcionarios), tanto públicos como privados, autonómicos, provinciales, municipales, etc., y políticos de los mismos rangos (estatales, neonacionales, autonómicos, provinciales, municipales, etc.) y barandas de sindicatos, y más funcionarios, y más políticos, y más barandas de sindicatos, y trabajadores (”a cualquier cosa llaman chocolate las patronas…»)de TVE, y agentes de movilidad urbana, y más trabajadores de TVE (más chocolate, a juicio patronal), y muchos que pertenecen (ora de un partido político, ora de otro, ora de “los otros”) a la UE y otros subcolectivos de menor cuantía, porque la lista sería “interminaibol”…

Dicho esto, veamos cómo afecta el síndrome vacacional, en sus variantes pre- y post- a cada uno de los casos:

a) Los que hacen algo no padecen ni el pre- ni el post- porque trabajan y no van a perder el tiempo en esas tonterías. La verdad es que son muy pocos.

b) Los que no hacemos nada y lo confesamos paladinamente. Y es que si no hacemos nada no vamos a padecer los síndromes de referencia, porque entonces estaríamos haciendo algo (éso, padeciendo los síndromes), y

c) El amplio colectivo de titis (que son una multitud multitudinaria), que esos lo que padecen es una pandemia crónica de nacimiento (de nacimiento a sus respectivas profesiones) que empalman el síndrome pre- con el síndrome post- con lo que se sitúan en un stand by permanente y no dan puto golpe, o sea, que no dan un palo al agua, cuyos trasvases siguen sin realizarse por el/la ministra del ramo, pero estamos en ello. Que conste en acta.

–Terapia: Procédase como con lo de la financiación del viaje del Presidente del Gobierno a Deutschland, a ver y a oír a su compañera sentimental; o como con lo de las tropas del Líbano; o como con lo del Fiscal de Valladolid que pide al idem (Fiscal) Anticorrupción que le informe si Vera ha devuelto o reintegrado lo que sustrajo; o como con lo de la Oposición, que acusa al Presidente del mentado viaje a Deutschland de estar convirtiendo a España en un Estado residual; o…

Bueno, pues con criterios de índole análoga creo yo o, mejor dicho, intuye mi señoría que se podrá, si no erradicar de forma definitiva la dolencia o mal de que nos venimos ocupando, sí al menos atenuar el suplicio, la angustia, el tormento, las molestias, los dolores o “álgias” en fin, que torturar pueden a estos vagos de “lo que tengo que hacer, nunca lo hago”.

No hay que olvidar que el trabajo es tan malo, que hasta pagan por hacerlo. ¿O no?

Data del original: 31-08-2006.
Data de la transcripción: 4-09-2007.

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

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