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«¿Sabes más que un niño de Primaria?»

Rufino Soriano Tena 21 Nov 2007 - 19:41 CET
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(“Si al repartir una tarta / hay que hacer menos porciones / ni en Primaria se descarta / que crecerán las raciones”. Ripioteca propia).

A juicio de mi señoría, todo el meollo de la parleta anterior, esa a la que le puse como mote “La enseñanza privada financia a la pública”, está en los “ripios” con que se inicia. En una división o cociente de dos números, al disminuir el divisor, ¿qué creen vuesarcedes que le acontece al resultado? Pues que aumenta, ¡coño! Y ese es el fundamento de mi argumento. Es verdad que este aserto habría que matizarlo, porque apenas existe enseñanza privada químicamente pura, pues un porcentaje elevado de alumnos (en España, el mayor), es estatal, es decir, los que acuden a los colegios públicos; luego están los que van a los colegios concertados; y finalmente, los que asisten a centros íntegramente privados. La distinción, desde la perspectiva de lo que los padres pagan por su enseñanza suele coincidir con que, en los centros estatales o públicos no se paga nada, en los concertados hay que abonar los servicios especiales que reciben los muchachos (la enseñanza en sí es también gratuita, porque teóricamente la paga el Estado); y en los privados en su integridad los padres han de afrontar el precio total tanto de la enseñanza como del resto de los servicios que reciban los alumnos en cuestión. No creo necesario advertir que tanto en nuestro escrito anterior como en éste, mi señoría se está refiriendo a las clásicas enseñanzas medias, es decir, a las de alumnos de entre 6 y 17 años, más o menos.

Y llegados a este punto, valgámonos de una especie de parábola, en la que vamos a suponer unos números de alumnos y unos costes totalmente hipotéticos y si después algún lector quiere hacer cálculos absolutos que, mutatis mutandis, sustituya las cifras que aquí se utilicen por valores reales, para llegar siquiera sea a una aproximación económica del statu quo del caso concreto que considere.

Número total de alumnos del país: 1000.
Alumnos de colegios estatales: 700; de colegios concertados: 250; de privados íntegramente: 50

Pues bien, la diferencia de dividir la partida aprobada en los Presupuestos Generales del Estado para este nivel educativo entre 950 y entre 1000, esa es la aportación de la enseñanza privada a la pública. Porque como se decía en las primeras líneas de este rollo, en una división o cociente de dos números, al disminuir el divisor, aumenta el cociente. ¿O no?

21-11-2007.

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

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