(«¡Ay, querido don Rufino! / ¿Ceuta y Melilla españolas? / Como le oiga Moratinos…/ No sé si a él eso le mola. // Lo que sí que le aseguro / que en el Reino de Marruecos, / ni aun derrochando conjuros, / les va a hacer jamás un hueco”. Ripioteca propia).
Monstruos del sabelotodo, queridos leedores: Que nadie piense que mi señoría metido ha la pata hasta el corvejón, al escribir que en una división o cociente de dos números, al disminuir el divisor, si el numerador permanece constante, seguro que aumenta su valor, porque eso es una verdad como una pagoda y este preclaro autor sabe más que un niño de Primaria, y aunque se llame Rufino (que rima con Moratinos), no ignora que nuestro Rey, en su reciente viaje de hace unos días no salió de España, uséase, no fue a Marruecos, sino a Ceuta y Melilla, con su compañera sentimental la Reina Sofía, siendo acogidos con todo cariño por los indígenas; y que de quien diz que viajó a Marruecos fue el propio ministro de Asuntos Foráneos, y no por mor de ninguna gestión diplomática, sino por oír cantar a Trebijano, aunque bien es cierto que esto habría que lo demostrar, que no se deben colgar sambenitos a nadie y menos si de personas no pías se trata, como tal vez ocurra en el presente caso.
Y vuelvo a las matemáticas, que es lo mío, y olvido de momento la política, que ésta no debe ser mi actividad idónea, cuando a los ochenta tacos (de almanaque) aún no me han hecho ni ministro de la cosa (no importa de cuál), ni jefe de organización de algún partido político, ni miembro del “ejercito verde” como “lider de opinión para concienciar sobre el cambio climático” (que tampoco el congrio debe ser mal ave...). Y lo de “ave” no lo digo por fomentar (de fomento) instintos cinegéticos o fobias de dimisión… y no se hable más, que … Pues eso.
Concluye mi señoría insistiéndole a los romos de inteligencia o meros distraidillos que no entendieron el final de mi homilía de ayer (cfr. «¿Sabes más que un niño de Primaria?»), en la que dije que si comparamos dos razones y sus numeradores o antecedentes son en ambas el mismo, y el denominador o consecuente de la segunda crece, el cociente de ésta disminuye. Y, por consiguiente, la diferencia entre ambas (razones) es positiva, y ahí está la ayuda de la enseñanza privada a la pública. Y a quien no esté de acuerdo con esto, lo lamenta mi señoría, pero sabe menos que un niño de Primaria. ¿O no?
22-11-2007.
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