Para marisco no hay pasta / ni para pavo o capón. / Y en cordero, ¿quién se gasta / no ya una pasta, un pastón? // Pero ¿es que quieren los pobres / que no suba la inflación / y así hartarse y que les sobre / además para jamón? // Si Solbes dice que todo / es más bien por culpa nuestra / y “pa” mayor acomodo / se cree que nos lo demuestra, / diciendo que cuidadito / con el tema de propinas, / porque luego el sambenito / (y lo dicen las vecinas) // va al Gobierno que no sabe / controlar esa inflación, / y que ahí está la clave / de no tener ni un doblón. // o para el marisco fresco / que los políticos comen / aunque el precio es gigantesco. / Y que al vulgo, que lo “eslomen”. // El llamado Secretario, General de Agricultura / ¿cómo es tan estrafalario / y tiene la cara dura // de decirle al ´personal´: / Pues la carne de conejo / no crean qwue está tan mal, / Cómansela sin complejo… // Es carne sana y ligera, / apetecible y barata, / es decir, es la cantera / de una comida muy grata. // ¿Saben de dónde procede / la inflación que nos aqueja? / El señor Solbes sostiene / que de una costumbre añeja. // ¿Cuánto da usted de propina / cuando se toma un café? / El señor Solbes opina / que para dos se dan tres. // Y con esto me he pasado / de los cien ripios, de cien, / puesto que ya he llegado / a los ciento ocho también. // Y es que “no he interiorizado” / lo que la moneda es. / Debo de estar atontado… / Si es que nunca aprenderé… // Si por un ripio cobrase, // siendo de esta calidad, / un euro, ya en este envase / van dieciséis de más // y siendo yo cieneurista / vuesarcedes me dirán…
¿O no?
18-12-2007.
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