(“En esta primera parte / algún ripio hay que meter; / no se vaya a ir todo el arte / a lo que viene después”. Ripioteca propia).
A mi señoría no aún, porque sólo tengo ochenta años recién cumplidos y, como dice la canción, todavía “no tengo edad….” (¿Cómo no tiene edad? Eso será una gracieta, claro…), pero a los caballeros (y perdonen la discriminación, pero es que así como a éstos no les agrede el cáncer de matriz, las damas no padecen el de próstata), cuando llegan a mayores, lo cual que no es mi caso porque, como queda dicho, únicamente he ochenta tacos y además recién cumplidos; cuando llegan a mayores no pocos de ellos empiezan a notar ciertas dificultades en la realización de sus funciones mingitorias y ello suele deberse a que se les inicia un proceso de hipertrofia prostática o prostatitis. Y como uno de los datos iniciales para efectuar su diagnóstico es la determinación en sangre de su P.S.A. (Prostate specific antigen), que es una glicoproteina –serinproteasa– producida exclusivamente por las células epiteliales de la próstata, en la consulta de aquel día, mi médico (¿o mejor médica?) me dijo:
– R., te voy a recetar una analítica -ellos llaman así a los análisis, no sé por qué-, pero vamos a pedir también el P.S.A., porque, aunque tú eres joven para esto, conviene, sin embargo, estar al loro, porque a veces se inicia en gente joven como tú.
– Pero eso del P.S.A., ¿qué es?
– Mira, la edad de la mayoría de mis pacientes es de noventa o noventa y cinco años, y como tales, tienen un idea muy práctica de la realidad y ¿sabes lo que me dicen cuando les prescribo una analítica? Pida usted también, si no le importa, eso del Por Si Acaso (P,S,A.), no vaya uno a empezar ya con lo de tener que levantarse tres o cuatro veces a orinar, por la noche, y si sirve de algo coger el mal desde el principio… O sea, que ya sabes, R., qué es el P.S.A.: un Por Si Acaso.
Quizá convenga decir que la doctora fue una de las buenas alumnas que, hace ya mucho tiempo, tuvo mi señoría. Por cierto, ¿por qué no se dice, en lugar de doctora, doctriz? Habrá que recurrir a mi buen amigo don Pancracio Celdrán, autor, entre otras muchas obras, de “Hablar con corrección”, y que esa sabia criatura que los fines de semana –sábados y domingos por la mañana-, desde RNE, en el programa “No es un día cualquiera”, alecciona al mundo de las ondas, nos aclare la duda en cuestión, y aun ya, de paso, otra, que es la de si María José es médico o médica, pues tanto ella como mi señoría somos más partidarios de lo primero que de lo segundo, pero si lo correcto es a la vicecontra, se rectifica y aquí “peace” (léase “pis”) y después, gloria. ¿O no?
24-12-2007.
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