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La prostatitis y el Canon digital (y 2).

Rufino Soriano Tena 26 Dic 2007 - 20:23 CET
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(“En esta segunda parte / se trata de averiguar / cómo la SGAE reparte / lo que le vayan a dar // de todo lo que recauden / por ese dichoso Canon, / pues los autores no aplauden / según quien meta la mano”. Ripioteca propia).

Pues es que vuesarcedes, como personas que están a loro de la poblemática (sin r, claro) de la atualidad (sin c, por supuesto), una vez que se han tragado el rollo que mi señoría ha tenido a bien soltarles en la primera sesión de esta chirigota, no se van a perder esta segunda, aunque ya se sabe que “nunca segundas partes fueron buenas”, salvo la del “Quijote”, con permiso de don Michel.

Quede, pues, claro y admitido hasta por la Comisión de Sabios, para cuya presidencia mi señoría ya se ha ofrecido, quizá demasiado insistentemente, no habiendo tenido, hasta este momento, noticia alguna por la que se le otorgue tan alta responsabilidad (y el sueldo, que habrá de ser de la misma estatura, supongo) del citado cargo. (Mi señoría sigue a la espera).

Y dicho lo que escrito se ha, hay que pasar al Canon digital. ¿Qué es el Canon de marras? Un canon, en general, es algo por lo cual hay que sacarle una pasta gansa a quien sea. En este caso, como es digital, quiere decir que es un canon perteneciente o relativo a los dedos. Sin duda alguna, esto es una especie de eufemismo del clásico meter mano en bolsillo ajeno, o sea, furtar.. Así parece que se llevan menos, pero lo malo, además, en este caso es que no se lo lleva el Fisco (sabido es que al Gobierno de la Nación todos le pagamos de buen grado, tururú, cuanto nos pida y aún más, porque sabemos que “Hacienda somos todos” y que de algo -¿pero de tanto?- tienen que vivir, y vivir bien -¿mejor todavía?- políticos como Pepiño Blanco, Zaplana, etc.); lo malo, repítase, es que este gravamen no se lo lleva el Estado, sino que la mayor tajada va a la SGAE, que es la Sociedad General de Autores y Editores (antes, de España), ente privado, que luego ella va y lo reparte según criterios que mi señoría desconoce y que le gustaría conocer.

Al parecer, además, esto es como lo del análisis para el diagnóstico de la prostatitis, o sea, un P.S.A. “sui generis” que grava la compra de todo artilugio capaz de almacenar información que esté sometida al copy reight, aunque luego lo que almacenes sean obras de tu propia creación (como mi señoría estas chirigotas o los ladridos de mi perro mascota, si lo hubiere, que no lo he). Es decir, es un canon o impuesto, un P.S.A., un gravamen “Por Si Acaso” , por si acaso almacenas información que tal vez no almacenes nunca. Y ya, metido en berenjenales de disciplinas heterogéneas, esto es como aquella definición de la Estadística, que la considera como una ciencia en la que se pretende que, conociendo lo que ha ocurrido en el pasado y lo que está ocurriendo en el presente acerca de cualquier tema cuantificable de la vida, averiguar lo que va a ocurrir en el futuro, aunque luego… no ocurra. ¿A que este epílogo defrauda? ¿O no?

26-12-2007.

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

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