(“Caballero, su mujer / es «diábolo» o es «campana» / o es «cilindro», y hay que ver / si da usted en la diana,/
porque a partir de ahora / cuando le compre algún traje / ha de conocer su eslora / para el tema del tallaje”. Ripioteca propia)
Mi señoría era consciente de que algo trascendental se estaba gestando en el ministerio de Sanidad. Los animales racionales cuyo apellido comienza por Soria somos fecundos, hasta ubérrimos diría mi señoría. Lo que ocurre es que nos dividimos en afirmativos y en negativos: Haylos Soria sí y Soria no. No hay duda de que el actual titular del departamento ministerial citado (¡ahí es nada la pomada!) es afirmativo, es decir, Soria sí, mientras que el ilustre y conocido autor de estas chirigotas es de los segundos, o sea, de los negativos, y de ello lo de Soria no o Soriano, apellido que lleva sobre sus espaldas. (¡Vaya cruz!). Pero hay que decir que ambos conjuntos somos muy, pero que muy fecundos, creativos y hasta ubérrimos, como ya ha quedado escrito. Y nadie duda que eso indica que somos abundantes y fértiles. Mas ¿en qué? Direle a vuesarcedes que él, el positivo, por su actividad profesional y por el alto y honroso puesto que ocupa habrá de preocuparse (la Vice dijo que al revés, que no había que preocuparse sino ocuparse, pero en esto de la gobernabilidad, el orden de los factores no debe alterar casi nada el producto); habrá de preocuparse, itero, de la resolución de los negocios políticos y económicos del país, en el ámbito de la sanidad, y así lo está haciendo –a mi juicio, “cum laude”-, mientras que mi señoría eslo (y ahora me refiero a lo de abundante y fértil) en lo de escribir cuchufletas y paridas de éstas, para que la gente no se aburra, escrito así, y no para que no sea burra (¡Dios me libre!). Dicho lo cual, he de confesar y confieso que se me está complicando tanto la cosa de esta parleta que…
Bueno, a lo que iba: que mi señoría estaba convencido de que el señor ministro, después de lamentar no haber podido proponer al señor Rodríguez, don José Luis para Premio Nobel de la Peace (léase “pis”) cuando accedió al honorable puesto que hoy tan dignamente ocupa, y de haber participado –si lo ha hecho– en el caso del doctor Montes, mi señoría estaba convencido, repito, de que algo estaría haciendo. Y ¡vaya que si estaba haciendo algo…! Se acaba de saber que andaba ocupado y aun preocupado en una trascendental cuestión de Morfotipos, materializada en la realización de un “Estudio Antropométrico de la población femenina de España” y que ha llegado a la conclusión de que el género femenino (el humano, claro) se divide en tres tipos: mujer “diábolo”, mujer “campana” y mujer “cilindro”. Con esto, no crean que no se ha resuelto uno de los problemas más trascendentes de la humanidad humana. A mi juicio, este estudio antropométrico está llamado a ser el principio del hallazgo de una Caja pandórica que encierre en sí la solución de todos los problemas ambientales, medioambientales y mediopensionistas, con el consiguiente exterminio de los agujeros negros de las capas de ozono del sol, de la luna y de las estrellas, la desanhidridación carbónica de las capas atmosféricas de aire así como la desmitificación de otra capa importante: la capa de Luis Candela, de tan grato recuerdo. ¿O no?
9-02-2008.
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