Acabo de leer un eslogan de un candidato (no digo cuál) a la Jefatura del Gobierno que reza: “Vota con todas tus fuerzas”. Podía añadir: “…que, si gano, estarás extenuado y te manipularé mejor”. Pero bueno, mi señoría sigue diciendo lo de siempre: algunos políticos persisten en la creencia de que los ciudadanos somos idiotas. Y líderes hay que llaman imbéciles (alelados, escasos de razón; flacos, débiles) a los “idemes” de la oposición, seguramente sin saber lo que, al menos etimológicamente, quiere decir esa palabra, que si bien no es un piropo, tampoco es tan ofensiva como muchos de vuesarcedes piensan. Y es porque no leen con atención las chirigotas de mi señoría, porque hace apenas tres o cuatro días explicaba claramente, en “Lo de ´versus´ como sinónimo de ´contra´ es de imbéciles” el alcance del significado de la palabra en cuestión, imbécil. «Pinchen«, lean de nuevo y retengan. ¡coño! Es que con el deterioro neuronal y la pérdida de memoria inherente a los años que tenemos los viejos, llega un momento en que no sabemos ni insultar. Y mi señoría no duda de que en el caso al que tácitamente me estoy refiriendo, debido al presunto estado de ánimo del ofensor, que, según todos los indicios, se encontraba irritable, quisquilloso y con tendencias a morder y cocear; mi señoría, repito, no duda de que quería insultar con todas sus fuerzas, pero hete aquí cómo la ignorancia del presunto ofensor atenuó en gran parte la ofensa que, si bien no es un elogio que le llamen a uno imbécil, tampoco es un insulto de tanta intensidad como la que posiblemente pretendía que tuviera el sujeto que profirió el exabrupto.
De cualquier forma, como decía Unamuno, hay que “escudriñar la lengua, que la lengua lleva a presión de atmósferas seculares el más rico aluvión del espíritu colectivo”. Mas eso sí: sin que ello sea obstáculo, óbice o valladar para proceder como don Pedro Crespo, alcalde de Zalamea, que decía: “… que yo tengo por política discreta jurar con aquél que jura y rezar con aquél que reza”. Y si se lía la cosa, que se líe. ¡Qué se le va a hacer…! ¿O no?
29-02-2008.
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